Madrid, 10 de abril de 2026.— El Inspector del Estado de Vuelo, Tráfico Aéreo y Tripulaciones, D. Francisco Javier Aguado del Moral, ha fallecido en Madrid a los 78 años de edad, dejando tras de sí una trayectoria ejemplar al servicio de la seguridad aérea en España.
Aguado del Moral destacó a lo largo de su carrera por una valentía poco común en el desempeño de sus funciones, así como por una honestidad y rectitud que marcaron profundamente a quienes trabajaron con él. Su compromiso con el rigor técnico y la defensa del interés público lo convirtieron en una figura respetada dentro del sector aeronáutico, donde su criterio y experiencia serán una referencia durante décadas.
Quienes le conocimos, tanto en el ámbito profesional como en el personal, coincidimos en señalar sus cualidades humanas, que lo definían como una persona íntegra, cercana y profundamente comprometida con su labor. Para muchos, su figura resulta hoy irremplazable.

Su última gran contribución pública tuvo lugar el 26 de septiembre de 2018, cuando compareció ante la Comisión del Congreso de los Diputados (a partir del 1:58:00). Aquella intervención supuso no solo el cierre de una dilatada carrera, sino también un testimonio claro del compromiso que mantuvo hasta el final con la mejora y vigilancia de la seguridad aérea en España.
Francisco Javier Aguado del Moral deja un legado imborrable en el sector, siendo merecedor del reconocimiento público por su dedicación y servicio.
Sirvan estas palabras como homenaje a un profesional ejemplar y a un hombre valiente. Elisabeth su esposa, Mercedes su hermana, y demás familia pueden estar muy orgullosos del impagable legado que Javier nos deja a todos.
Hasta siempre, Aviador.
Enrique Gavilán Pimentel. Director de Aviación Digital

FRANCISCO JAVIER AGUADO DEL MORAL, IN MEMORIAM
“Saber cuál es su deber y no cumplirlo es lo que hace indigno a una persona.”
Francisco Javier Aguado del Moral, Javier “Eliot Ness” Aguado, como era coloquialmente conocido por su labor como Inspector del Estado en las Compañías Españolas de Tráfico y Servicios Aéreos, falleció el pasado viernes 10 de abril en Madrid.
Conocí a Javier Aguado hace 20 años, en febrero de 2006. Me llamó la atención su discreción y templanza para evitar ser el centro de atención, su elegancia, moderación y elocuencia al hablar, su determinación en el lenguaje gestual de las manos, su mirada sincera y penetrante al exponer sus argumentos, y su claridad expositiva. Evidentemente fue el centro de atención.
La última vez que lo vi fue hace escasas semanas, una mente brillante y en ebullición en un cuerpo sobre una silla de ruedas.

Javier “Eliot Ness” Aguado del Moral era un servidor público con una misión: “La seguridad aérea es de interés público y afecta a toda la sociedad”. Con esta espada no dudó en luchar contra formidables adversarios; formidables por su oscuro poder político, corporativo y económico.
En tiempos, y quizá lugares, en los que la honestidad, la integridad personal y profesional, el compromiso, la perseverancia, la determinación, el espíritu indomable y la cortesía eran las cualidades del Maestro, y que transmitía a sus discípulos, Javier Aguado habría sido el eximio Director de la Escuela de Inspectores del Estado en las Compañías Españolas de Tráfico y Servicios Aéreos. En este tiempo y en este lugar el Maestro es reconocible por la genial cita de Baltasar Gracián: “Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.”
Hasta siempre Maestro.
José María (Chema) López Sánchez







Triste noticia la pérdida de este gran profesional, un ejemplo de lucha en defensa de la Seguridad de Vuelo, de los tripulantes, pasajeros y por supuesto ciudadanos, porque todos ellos forman parte de la trayectoria de un avión. Gracias a él, se ha podido frenar (que no eliminar) una corrupción que llevaba inexorablemente al accidente, como lo sucedido en el de Spanair. Ha sido perseguido por sus propios jefes (en minúsculas) y por pseudocompañeros que ni siquiera eran inspectores reconocidos, precisamente por exigir hacer las cosas bien. Pero todo ha tenido un coste, y es el notable deterioro de su salud. Como anécdota, comentar que unos pocos días antes de su fallecimiento, me comentaba su disposición a seguir luchando en defensa de la Seguridad Aérea.
Desde aqui abajo y siempre que vea pasar un avión en el cielo, le recordaré.