La NASA ha dado por concluidas las operaciones del observatorio Neil Gehrels Swift después de que la nave descendiera hasta los 275 kilómetros de altitud, a la espera de una reentrada atmosférica prevista en las próximas semanas.
Aviación Digital, Sp.- El 23 de octubre, la agencia espacial estadounidense anunció el final de la misión del Observatorio Neil Gehrels Swift, un satélite de astrofísica que llevaba casi 22 años estudiando los estallidos de rayos gamma. La decisión llega después de que el arrastre atmosférico, agravado por la actividad solar, haya hundido su órbita hasta un punto en el que el telescopio ya no puede apuntar con estabilidad a sus objetivos.
Según el blog oficial de la NASA, el equipo de operaciones de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) envió un comando que puso fin efectivo a las operaciones para preparar la nave para su reentrada.
La última observación científica se realizó el 20 de octubre, día en que Swift alcanzó los 275 kilómetros (171 millas) de altitud, no pudo compensar el rozamiento adicional de la alta atmósfera y entró en modo seguro.
Qué ha decidido la NASA
La agencia explica que, a esa altura, la mayor densidad atmosférica impide que los telescopios del observatorio mantengan una observación estable.
En lugar de forzar una operación degradada, el equipo ha optado por cerrar la misión de forma ordenada. La propia NASA indica que se espera que la nave reentre en la atmósfera «en las próximas semanas«, sin precisar una fecha exacta.
Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA, resumió el balance con una frase recogida en la nota oficial: Swift «ofreció un retorno de la inversión increíble y duradero para el país«.
Por su parte, S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión, recordó que Swift fue diseñado como un satélite dedicado a estudiar los estallidos de rayos gamma.
Un intento de rescate que no llegó a acoplarse
El desenlace llega tras una operación de mantenimiento en órbita que no salió como se esperaba. La NASA y la empresa Katalyst Space Technologies, con sede en Arizona, cancelaron el 20 de agosto de 2026 la misión de rescate destinada a elevar el observatorio a una órbita más alta.
Según los medios que cubrieron entonces la noticia, la nave de servicio, llamada LINK, se lanzó el 3 de julio a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman y sufrió un problema de control de actitud que la hacía girar sin control.
Pese a las actualizaciones de software, los problemas de orientación y de propulsores impidieron un acoplamiento seguro. El contrato de rescate, de unos 30 millones de dólares, daba a la compañía menos de un año para ejecutarlo.
Tras ese revés, Swift reanudó sus observaciones científicas, pero el aumento del rozamiento volvió a hacerle perder altura con rapidez. La causa de fondo, fue una intensa actividad solar que expandió la alta atmósfera terrestre y aceleró el deterioro orbital.
El legado científico de Swift
Lanzado el 20 de noviembre de 2004, el observatorio acumula cifras notables.
Según la NASA:
- más de 2.000 estallidos de rayos gamma
- más de 1.400 explosiones de supernova
- unos 7.000 artículos científicos publicados
- Un archivo que abarca casi 22 años
- más de 1,5 millones de imágenes de su telescopio ultravioleta y óptico y ocupa en torno a 12 terabytes.
Entre sus hitos figura la detección, en mayo de 2005, del resplandor posterior de un estallido corto de rayos gamma por primera vez, el GRB 050509B.
Aquel evento duró solo 0,03 segundos y Swift captó 11 fotones de rayos X, suficientes para abrir una nueva línea de estudio sobre el origen de estos fenómenos.
¿Y ahora qué?
Con las operaciones cerradas, la atención se desplaza a la reentrada controlada por la física orbital: la nave descenderá de forma natural hasta desintegrarse en la atmósfera.
Para la comunidad astrofísica, el cierre supone la pérdida de una de sus herramientas más versátiles para la astronomía de fenómenos transitorios, aunque el legado de datos permanecerá accesible durante años.
El caso también deja una lección para el futuro del servicio en órbita: los intentos de prolongar la vida de satélites en caída exigen margen de tiempo, maniobras de proximidad fiables y control de actitud robusto.
La nave LINK de Katalyst seguiría operando cerca de Swift para practicar maniobras de proximidad y encuentros autónomos, datos que podrían servir a futuros servicios satelitales y a la mitigación de basura espacial.









