Aviación Digital, Sp.- La cadencia de vuelos de SpaceX volvió a marcar historia la madrugada del 25 de agosto de 2026: en un mismo despegue, la compañía firmó su lanzamiento número cien del Falcon 9 en el año y batió su propio récord de reutilización de un propulsor orbital, un hito que hace apenas una década pertenecía al terreno de la ciencia ficción.
El cohete despegó a las 05:33 (hora del Este de EE. UU.) desde Florida con una misión de la constelación Starlink. La etapa superior desplegó 29 satélites en órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés) unos 61,5 minutos después del despegue, completando de forma rutinaria una operación que SpaceX repite ya varias veces por semana.
Un propulsor que se acerca a la leyenda
El protagonista técnico de la jornada fue el propulsor identificado como B1067, que realizó su 37ª misión, un récord absoluto para la primera etapa de un Falcon 9. La pieza entró en servicio en junio de 2021 y, desde entonces, ha ido acumulando vuelos y aterrizajes que han permitido a la empresa reducir de forma drástica el coste de acceso al espacio. En esta ocasión, unos ocho minutos y medio tras el despegue, la etapa volvió a posarse sobre la plataforma marítima autónoma A Shortfall of Gravitas, estacionada en el océano Atlántico.
Con 37 vuelos a sus espaldas, el B1067 se aproxima a la marca histórica de reutilización de un mismo vehículo espacial: los 39 vuelos que llegó a acumular el orbitador más veterano del programa del transbordador espacial de la NASA. La diferencia es sustancial: mientras el transbordador necesitaba meses de revisión entre misiones, los propulsores del Falcon 9 vuelven a volar en cuestión de semanas.
Cien lanzamientos en un solo año
El segundo hito de la jornada es de escala industrial. Alcanzar cien lanzamientos del Falcon 9 antes de terminar agosto confirma una cadencia sin precedentes en la historia de los vehículos orbitales. El grueso de esos vuelos está dedicado al despliegue y reposición de la constelación Starlink, que exige un flujo constante de satélites para mantener y ampliar el servicio de internet por satélite.
Esta frecuencia no sería posible sin la reutilización. Recuperar y volver a volar la primera etapa —la parte más cara del cohete— es lo que ha permitido a SpaceX sostener un ritmo que ningún otro operador, público o privado, iguala hoy. Cada vuelo adicional de un propulsor como el B1067 amortiza la inversión inicial y reduce la presión sobre la cadena de fabricación de nuevas etapas.
Impacto para el sector
La combinación de un propulsor a punto de rozar el récord del transbordador y de un centenar de vuelos en apenas ocho meses resume el cambio de paradigma que vive el acceso al espacio. La reutilización intensiva ha pasado de ser una promesa a convertirse en la base operativa de la constelación de banda ancha más grande jamás desplegada, y marca el listón que los competidores europeos y asiáticos aspiran a alcanzar con sus propios lanzadores recuperables.
Queda por ver hasta dónde llevará SpaceX la vida útil del B1067 y si superará la barrera de los 39 vuelos. De confirmarse, sería la prueba definitiva de que un vehículo orbital puede operar con una fiabilidad y una frecuencia comparables, salvando las distancias, a las de la aviación comercial.






