Volotea atraviesa uno de los momentos más delicados de su trayectoria. La aerolínea española intenta alcanzar un acuerdo con sus acreedores para evitar que sus dificultades económicas desemboquen en un concurso de acreedores.
En plena negociación, Banco Santander mantiene una exposición de 30 millones de euros después de excluir a última hora ese préstamo de una operación de venta de deuda empresarial.
La compañía, que se encuentra en preconcurso desde el 30 de septiembre, necesita reforzar su liquidez, renegociar sus obligaciones financieras y adaptar su estructura operativa a un escenario marcado por las pérdidas y el aumento de los costes.
Santander mantiene 30 millones de euros en deuda de Volotea
El banco presidido por Ana Botín tenía previsto desprenderse de su posición acreedora en Volotea mediante una cartera de préstamos corporativos vendida a Bank of America durante julio. Sin embargo, decidió mantener finalmente ese crédito en su balance.
Esta decisión convierte a Santander en el principal acreedor bancario individual de la compañía, por delante de CaixaBank, que acumula una exposición de 23 millones de euros, y Bankinter, con otros 12 millones.
En conjunto, la deuda bancaria de Volotea se aproxima a los 113 millones de euros. Una parte procede de la financiación sindicada formalizada en 2020, durante la crisis sanitaria, con garantías del Instituto de Crédito Oficial (ICO).
Las entidades financieras han recurrido al despacho Clifford Chance para coordinar su posición jurídica en unas conversaciones que pueden implicar modificaciones de vencimientos, condiciones de devolución y otras medidas de reestructuración.
La SEPI y los arrendadores de aviones complican las negociaciones
La banca no es el único interlocutor con el que debe negociar Volotea. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) figura entre sus principales acreedores tras concederle 200 millones de euros de financiación pública durante la pandemia.
A esta obligación se añaden los compromisos derivados del alquiler de aeronaves, fundamentales para mantener la actividad comercial de una aerolínea que opera mediante contratos de arrendamiento.
La dificultad reside en encontrar una solución aceptable para todas las partes. Los préstamos públicos, los créditos bancarios y las obligaciones con los propietarios de los aviones tienen características jurídicas diferentes, lo que limita las posibilidades de aplicar reducciones de deuda de manera uniforme.
Volotea busca otros 25 millones para garantizar su continuidad
La aerolínea trabaja con el objetivo de cerrar un acuerdo de reestructuración en diciembre de 2026. Paralelamente, intenta conseguir 25 millones de euros adicionales mediante financiación bancaria, nuevas líneas de crédito u otros instrumentos.
También prepara una ampliación de capital en la que participaría Alaeo, sociedad vinculada al equipo directivo.
La urgencia responde a un calendario de pagos exigente. Los vencimientos previstos alcanzan los 47,2 millones de euros en 2027 y los 41,7 millones en 2028, mientras que una parte considerable de las obligaciones se concentra en 2029.
Pérdidas millonarias y una flota más pequeña
Los problemas financieros también aparecen reflejados en los resultados de 2025. Aunque inicialmente se comunicaron pérdidas de 64 millones de euros, las cuentas depositadas en el Registro Mercantil elevaron el resultado negativo hasta los 94,2 millones, frente a los 46,1 millones de 2024.
Volotea calcula que el encarecimiento del combustible ha supuesto un impacto de aproximadamente 150 millones de euros.
Para reducir gastos, contempla pasar de 44 aviones a una flota de entre 30 y 35 unidades, además de eliminar alrededor de 50 empleos en sus oficinas de Barcelona.
El riesgo de concurso preocupa a los pasajeros
Mientras continúa la negociación, algunas informaciones apuntan a un deterioro de las posibilidades de alcanzar un acuerdo. También se han publicado denuncias sobre supuestas dificultades para tramitar reclamaciones de consumidores, sin que ello implique que se haya declarado el concurso.
Volotea mantiene la comercialización de billetes y defiende la continuidad de sus operaciones. Sin embargo, organizaciones como Facua han aconsejado extremar la prudencia antes de efectuar nuevas reservas hasta que se aclare su situación financiera.






