Claudia C./Aviación Digital, Sp.- En la carrera global por frenar las emisiones contaminantes, la aviación se encuentra en pleno proceso de reinvención. Innovando en este campo, Vueling, la aerolínea española del grupo IAG, ha dado un importante paso hacia el futuro al asociarse con el Grupo Industrial Seduco-Wenergy.

Juntos están apostando por una solución revolucionaria: el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) a partir de purines, un residuo orgánico generado por la ganadería. Esta colaboración promete transformar un subproducto altamente contaminante en una alternativa verde que impulse una nueva era de vuelos más limpios y responsables.
Innovación en los combustibles: el SAF a partir de residuos
El desarrollo del SAF no es un concepto nuevo. Este tipo de combustible, que puede producirse a partir de diversos residuos como restos agrícolas, forestales y aceites usados, ya se está utilizando en varios países. Sin embargo, la novedad en el proyecto liderado por Vueling y Seduco-Wenergy radica en la utilización de purines, un subproducto altamente contaminante de la ganadería porcina, para la creación de un SAF avanzado. Este enfoque permite reducir las emisiones de CO₂ en más de un 80 % en comparación con los combustibles convencionales.
España, al ser uno de los mayores productores de ganado porcino en Europa, genera grandes cantidades de purines. Aprovechar este desecho para crear un combustible limpio representa un avance en términos de sostenibilidad ambiental relevante y ofrece una solución efectiva para la gestión de residuos agrícolas.
Un camino hacia la certificación
Uno de los principales retos que enfrenta esta colaboración es la certificación de los nuevos SAF producidos a partir de purines para su uso en aeronaves comerciales. Actualmente, los SAF más extendidos son aquellos obtenidos de aceites reciclados o residuos forestales, pero con esta nueva alianza, se espera avanzar en la aprobación regulatoria de los combustibles basados en purines.
Vueling y Seduco-Wenergy ya han producido lotes experimentales de este tipo de SAF, sentando las bases para su validación y escalado industrial. A medida que se avance en los procesos de certificación, se espera que este combustible pueda ser utilizado en las flotas de aviones comerciales sin necesidad de modificaciones técnicas, lo que facilitaría su adopción a gran escala.
👤Antoni Mora, cap d'Estratègia d'Operacions a @vueling.
— Enginyers Industrials de Catalunya (@Enginyeria) October 17, 2024
💬"Som el primer grup d’operadors d’aviació que s’ha compromès a arribar a les emissions netes zero el 2050. Volem ser part de la transformació del sector i de la seva descarbonització"#JornadesEIC pic.twitter.com/6C5XFChScF
Un beneficio ambiental y económico
El desarrollo de SAF a partir de residuos orgánicos no solo es una medida clave para la sostenibilidad del transporte aéreo, sino que también tiene un importante potencial económico. Según un estudio de PwC, la industria del SAF en España podría atraer inversiones de más de 22.000 millones de euros, generar 270.000 puestos de trabajo directos e indirectos y aportar 56.000 millones al Producto Interior Bruto (PIB) del país hasta el año 2050. Esta perspectiva subraya la relevancia de proyectos como el de Vueling y Seduco-Wenergy para el futuro de la aviación y la economía española.
Además, el uso de SAF contribuye a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y, en particular, del petróleo. Con la volatilidad de los precios del crudo y la creciente presión internacional por cumplir con los compromisos climáticos, el desarrollo de fuentes alternativas de energía es una prioridad para el sector.
El compromiso de Vueling y el grupo IAG con la descarbonización
El proyecto de SAF basado en purines es solo una de las múltiples iniciativas que Vueling ha lanzado en su esfuerzo por descarbonizar sus operaciones. Como parte del grupo IAG, Vueling está alineada con el programa Flightpath Net Zero, cuyo objetivo es alcanzar las cero emisiones netas de carbono para 2050. Este plan estratégico incluye el uso del SAF, la modernización de la flota, y la optimización de las rutas y operaciones aéreas para mejorar la eficiencia energética.

En línea con este compromiso, el grupo IAG ha sido pionero al prometer que un 10 % de su combustible utilizado para 2030 será SAF, prácticamente el doble del objetivo establecido por la Unión Europea (6 %). Esta meta refleja no solo la importancia de la aviación sostenible, sino también el liderazgo de IAG en el desarrollo de soluciones innovadoras que contribuyan a la lucha contra el cambio climático.
Los desafíos por delante
A pesar del optimismo generado por la investigación y el desarrollo del SAF, los desafíos siguen siendo significativos. La certificación de combustibles derivados de purines es un proceso complejo que requiere pruebas exhaustivas y la aprobación de organismos internacionales. Además, aunque los SAF pueden reducir drásticamente las emisiones, su producción a gran escala aún enfrenta barreras tecnológicas y económicas que impiden su adopción masiva en el corto plazo.
Otro reto importante es el desarrollo de infraestructuras adecuadas para la producción y distribución del SAF. En la actualidad, las instalaciones capaces de producir este tipo de combustibles son limitadas, lo que dificulta su expansión y su disponibilidad en el mercado global.






