Los mayas ya habían advertido de que el fin del mundo llegaría el 21 de diciembre de 2012 y desde que se anunció muchos han pensado en cómo vivirían ese momento. Por si esa predicción fuera cierta, el parapentista Horacio Llorens apostó por cumplir uno de sus sueños.
Su reto era recuperar el record mundial de Infinity Tumbling y hacerlo sobre uno de los lugares más impresionantes del planeta de donde proviene la predicción. «Quería aprovechar para realizar esa proeza en un día tan especial y recuperar así de nuevo este récord del mundo tan especial y que ya tuve en 2009«.
El Infinity tumbling es la maniobra de parapente acrobático más complicada que existe, en la que el piloto pasa sobre la vertical de la vela haciendo loopings consecutivos. En cada rotación el piloto debe hacer frente a una fuerza centrífuga de 6G. El cuatro veces campeón del mundo de parapente acrobático logró dar 568 vueltas tras saltar desde un helicóptero a 6.000 metros de altura. «Salté con oxígeno, debido a la altura y a 5.900 metros abrí la vela y comencé la maniobra. Por cada vuelta se descienden diez metros y medio aproximadamente. Estuve dando vueltas durante unos 15 minutos hasta que me dio la sensación de que estaba ya cerca del suelo y paré a unos 500 metros por seguridad», cuenta Horacio tras superar en 194 vueltas el record anterior de 374 rotaciones que estaba en manos del americano Max Marien.









