Aviación Digital, Sp.- El aeródromo de Cuatro Vientos vibra con el RACEFEST 2025, la gran cita de la aviación general, deportiva y de simulación de vuelo que organiza el Real Aero Club de España (RACE).
En su segundo día, coincidiendo con la exhibición aérea de la Fundación Infante de Orleans, hemos hablado con Jesús Muela, presidente del RACE, quien nos ofrece una visión apasionada y crítica sobre el presente y el futuro de este sector en España.
Desde la evolución del evento hasta los retos normativos y la amenaza de los buitres, Muela subraya la importancia de «dar alas» a la aviación ligera.
Un festival que despega con fuerza
«El RACEFEST es un día de fiesta«, asegura Muela desde el bullicioso Salón Ibiza del RACE. Lo que comenzó como una iniciativa modesta se ha convertido en un escaparate clave para la aviación general y deportiva. «Cada vez hay más stands, más representantes. Es un síntoma de la importancia que tiene este sector«, destaca Muela.
Este año, el evento reúne desde fabricantes de aviones y constructores amateurs hasta expertos en simulación, reflejando el dinamismo de una industria que Muela prefiere llamar «aviación ligera«.
Entre las novedades, el presidente resalta la presencia de simuladores caseros de alta calidad y proyectos de construcción amateur que podrían certificarse como experiencia aeronáutica.
«Soldar una estructura, montar un motor o trabajar con tela y madera son habilidades que nos hacen mucha falta«, explica. Además, subraya el valor económico de producir instrumentos localmente: «Un simulador que fuera cuesta 500 o 600 euros, aquí lo hacemos por menos de 100, generando comercio y actividad«.
Simulación: de juego a vocación
La simulación de vuelo, uno de los pilares del RACEFEST, ha dejado de ser un simple entretenimiento para convertirse en una herramienta clave. «Está generando vocaciones y es un campo ideal para universidades, ingenieros y electrónicos«, afirma Muela. Los simuladores expuestos en el festival alcanzan niveles de realismo que no solo inspiran a futuros pilotos, sino que también permiten entrenar sin riesgos.
«No puedes subir a un piloto a un avión en marcha para enseñarle los instrumentos. Necesitas estos aparatos«, añade, destacando su papel en la formación.
El RACE: un puente histórico con ambición moderna
Fundado en 1905 por militares, el RACE tiene una misión histórica: apoyar la aviación general y ser interlocutor con el Estado. «Agrupamos especialidades y hacemos reuniones transversales con la administración y empresas como ENAIRE, AENA y AESA«, explica Muela.
Este año, el club celebra la 51ª edición de la Vuelta Aérea de España, un hito que refleja su legado y su apuesta por el futuro. «Hemos dado un empujón y hay un diálogo que antes no existía«, asegura, aunque no oculta su frustración por la lentitud administrativa.
Normativa: un vuelo a velocidad de Long Range
Jesús Muela reconoce que el ritmo de la regulación no siempre acompaña la rapidez con la que evoluciona la aviación general. «Nos movemos a velocidad de empresa, mientras la administración sigue procesos más pausados, como reales decretos y órdenes ministeriales«, explica.
Sin embargo, destaca avances significativos gracias al diálogo con entidades como ENAIRE: «Desde Ángel Luis Arias hasta Enrique Maurer, hemos encontrado una colaboración real y amistosa«. Proyectos como la visibilidad electrónica (Conspicuity) son un ejemplo de cómo esta cooperación mejora la seguridad.
Aunque hay retos pendientes, como la falta de aproximaciones instrumentales o vuelos nocturnos en aeródromos clave como Cuatro Vientos o Barcelona, Muela ve un camino positivo. «España tiene condiciones excepcionales para volar casi todos los días, y trabajamos con la administración para aprovechar ese potencial«, señala. Ejemplos como las restricciones en Córdoba reflejan áreas de mejora, pero el tono es constructivo: «Es un proceso que lleva tiempo, y estamos esperanzados en seguir avanzando juntos«.
En contraste, AENA se lleva un tirón de orejas. «No tener aproximaciones instrumentales ni vuelos nocturnos en aeródromos como Cuatro Vientos o Barcelona es inviable«, lamenta Muela. «España tiene condiciones ideales para volar casi todos los días, pero no aprovechamos ese potencial». Ejemplos como el de Córdoba, donde las restricciones limitan el acceso al aeropuerto, ilustran cómo trabas artificiales frenan una industria que podría ser líder en Europa.
Buitres: una amenaza en el cielo
Un tema inesperado pero alarmante cierra la entrevista: los incidentes con buitres. «Hemos tenido 20 muertos en los últimos años«, revela Muela, recordando una reciente jornada de AESA donde se expuso el problema.
Con el 94% de los buitres europeos en España —hasta 35.000 parejas, según algunos datos, los comederos masivos cerca de aeródromos y aeropuertos como Barajas, que lidera en incidentes, son una «granja peligrosa». «Esta primavera tendremos más accidentes si no actuamos», advierte, criticando la falta de conciencia de algunos sectores administrativos que priorizan alimentar a estas aves sobre la seguridad aérea.
Un futuro con esperanza
A pesar de los retos, Muela se muestra optimista. «Hemos avanzado gracias al diálogo entre interlocutores«, reconoce, destacando iniciativas como los Premios Ícaro del RACE, que celebran aportes a la seguridad y la aviación general. El RACEFEST 2025, con su mezcla de tradición y tecnología, es una prueba de ese progreso. «No nos queda más que seguir adelante«, concluye.






