Europa ha vivido una jornada de máxima tensión en varios de sus aeropuertos después de que siete vuelos comerciales recibieran amenazas de bomba prácticamente simultáneas.
Los avisos obligaron a desplegar unidades especializadas en explosivos, interrumpir operaciones aeroportuarias y desviar al menos un avión. Aunque todos los aparatos aterrizaron sin incidentes y las inspecciones descartaron la presencia de explosivos, las autoridades investigan el origen de las amenazas.
Los incidentes, registrados este pasado martes 3 de noviembre, afectaron a conexiones aéreas con destino a Polonia, Bulgaria, Italia y España. La coincidencia temporal y geográfica ha despertado sospechas entre expertos en seguridad aérea, que consideran excepcional una concentración semejante de alertas en distintos países europeos.
Un avión de Ryanair provoca el cierre del aeropuerto de Murcia
Uno de los episodios más relevantes ocurrió en España. Un avión de Ryanair que cubría la ruta entre Mánchester y el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia recibió una amenaza de bomba mientras se encontraba en vuelo.
El aviso llegó al centro de operaciones de la compañía, que trasladó inmediatamente la información a las autoridades españolas. La situación obligó a activar un comité de crisis y a preparar un dispositivo especial para recibir la aeronave.
El avión aterrizó a las 10.50 horas. En tierra esperaban efectivos de la Guardia Civil, Policía Nacional, servicios de emergencia y especialistas en desactivación de explosivos.
Los agentes inspeccionaron el aparato sin encontrar ningún artefacto. El aeropuerto permaneció cerrado durante más de dos horas y recuperó su actividad alrededor de las 13.00 horas.
Dos vuelos amenazados en Polonia y otros cuatro en Italia y Bulgaria
En Polonia, las amenazas afectaron a dos vuelos que tenían previsto aterrizar en el aeropuerto Chopin de Varsovia.
Uno de los aparatos, con 181 personas a bordo, fue desviado al aeropuerto de Modlin, situado aproximadamente a 36 kilómetros de la capital polaca. Las instalaciones suspendieron temporalmente sus operaciones mientras se desarrollaban las comprobaciones.
El segundo vuelo, procedente de Copenhague, aterrizó en Chopin, donde una pista permaneció cerrada durante la intervención.
En Italia, el aeropuerto romano de Fiumicino recibió amenazas relacionadas con dos aviones de Ryanair procedentes de Lisboa y Dublín. Este último aterrizó acompañado por aeronaves militares italianas.
Bulgaria también activó sus protocolos después de recibir un correo electrónico que advertía de posibles explosivos en dos vuelos con destino a Sofía, procedentes de Bérgamo y Dublín.
Ambos aparatos llegaron a su destino sin necesidad de desviarse.
Un octavo incidente obligó a intervenir a un caza húngaro
La preocupación comenzó antes de los siete avisos del martes. El lunes, un avión que realizaba la ruta entre Londres y Sofía tuvo que desviarse a Budapest después de recibir otra amenaza.
La aeronave fue escoltada por un caza de las Fuerzas Armadas húngaras, una intervención que evidencia la importancia concedida al aviso.
En total, los episodios descritos afectaron a ocho vuelos durante dos jornadas consecutivas.
Cuatro de los siete aparatos amenazados el martes pertenecían a Ryanair, aunque no existen pruebas públicas que permitan determinar si la aerolínea fue seleccionada deliberadamente.
Los investigadores examinan una posible campaña coordinada
La coincidencia de tantas amenazas ha abierto interrogantes sobre su posible relación. Los expertos consideran poco habitual que se produzcan avisos creíbles contra distintas aerolíneas y aeropuertos europeos en un periodo tan reducido.
Las investigaciones también se desarrollan en un contexto de preocupación por las operaciones de sabotaje y las amenazas híbridas contra infraestructuras estratégicas europeas. Sin embargo, hasta el momento no existe una atribución oficial que permita responsabilizar a ningún país, organización o grupo concreto.
La Comisión Europea mantiene contactos con los Estados afectados y sigue la evolución de los incidentes junto con las autoridades de seguridad aérea.
Cómo actúan los aeropuertos ante una amenaza de bomba
Cuando se recibe una alerta, las compañías aéreas y las fuerzas de seguridad evalúan su credibilidad y determinan las medidas necesarias. Dependiendo de las circunstancias, pueden ordenar un aterrizaje prioritario, desviar la aeronave o activar inspecciones especiales una vez en tierra.
En España, estas actuaciones se enmarcan en el Programa Nacional de Seguridad para la Aviación Civil. Las amenazas también pueden provocar cierres temporales de pistas, restricciones operativas y movilización de artificieros.
Aunque ninguno de los ocho vuelos registró explosivos, las autoridades deberán esclarecer si los avisos procedían de una misma fuente o fueron incidentes independientes.









