Apagón en El Prat: 90 minutos sin torre de control afectan a 600 vuelos

El segundo aeropuerto de España estuvo cerca de dos horas sin suministro eléctrico en su torre de control, obligando a gestionar el tráfico aéreo a mano; el episodio, que evidencia una brecha de redundancia energética frente a Madrid-Barajas, ha llegado ya al Congreso de los Diputados.

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Aviación Digital, Sp.- ¿Puede el segundo aeropuerto de España, y uno de los mayores de Europa, quedarse a oscuras en plena operación salida? Ocurrió el 12 de agosto de 2026, dos días antes del festivo del 15 de agosto, cuando un fallo eléctrico dejó sin corriente durante alrededor de 90 minutos a una infraestructura crítica de AENA en Barcelona-El Prat, con más de 100.000 viajeros y unos 600 vuelos afectados.

Qué ocurrió: la torre, a oscuras en plena punta de tráfico

Según fuentes de control, sobre las 13:30 horas «se cayeron todos los equipos eléctricos» en el Fanal (sala de operaciones) de la torre principal: pantallas radar y de planes de vuelo, sistema de comunicaciones de voz, anemómetros e información meteorológica. A las 14:18 horas, AENA reconoció en la red social X una «incidencia en la alimentación eléctrica» que había detenido el funcionamiento de la torre, frenando despegues y aterrizajes.

Los controladores relatan que la Torre Sur, a unos dos kilómetros, también sufrió interrupciones, si bien su alimentación autónoma permitió mantener la radio. Apoyados en el sistema Hermes de monitorización meteorológica, prestaron «un servicio mínimo de forma degradada». «En el momento de la caída de los sistemas no se aceptaba tráfico de llegada ni de salida», explican. Los vuelos se acumularon en aire y tierra, hasta 10 fueron desviados y la gestión se realizó «vuelo a vuelo, con lápiz y papel».

Impacto operativo: retrasos en cabeza de Europa

El alcance real no se mide solo en las 24 cancelaciones, sino en el efecto acumulado de retrasos y pérdidas de conexión de cientos de pasajeros lejos de Barcelona. Según los trabajadores, «menos de la mitad de los vuelos llegaron puntuales» y «menos del 40% salieron a su hora», con alteraciones «fuertes» más allá de las 24:00 horas. La monitorización de EUROCONTROL —organización europea para la seguridad de la navegación aérea— situó a El Prat a la cabeza de los retrasos a nivel internacional.

Desde las aerolíneas, solo Ryanair se pronunció: en un comunicado recogido por Europa Press cifró en 6.000 pasajeros los afectados por demoras y calificó la situación de «inaceptable» por producirse en plena punta estival.

El contraste con Barajas: redundancia energética como seguro

El episodio reabre el debate sobre la resiliencia eléctrica de las infraestructuras críticas. Según fuentes internas y del sector, un cero eléctrico prolongado sería difícilmente concebible en Adolfo Suárez Madrid-Barajas: el aeropuerto cuenta con una planta de cogeneración cuya retirada, impulsada desde los Servicios Centrales de AENA, ha sido rechazada por el Departamento de Energía del aeropuerto madrileño. Fue precisamente esa planta la que, según estas fuentes, mantuvo Barajas operativo durante el gran apagón de 2025.

Barajas dispone además de generadores de continuidad en la CELA (Central Eléctrica Lado Aire), sistemas SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) que descargan baterías, y la posibilidad de alimentarse también desde la CELT (Central Eléctrica Lado Tierra), lo que multiplica las conmutaciones disponibles ante una contingencia. A ello se suman los CMA (Coordinadores de Mantenimiento de Alta Tensión) y sus técnicos en horario 24 horas, con pruebas mensuales y verificaciones semanales en vacío; en septiembre está previsto instalar nuevos generadores para la torre de control de AENA en Barajas. El Prat, a la vista de lo sucedido, no parece disponer de esa misma profundidad de respaldo, algo difícilmente admisible para el segundo aeropuerto del Estado.

Reparto de competencias: quién responde de qué

Conviene precisar el marco de responsabilidades para evitar atribuciones erróneas. El suministro y los sistemas eléctricos son, como en todos los aeropuertos españoles, competencia de AENA. ENAIRE —proveedor de servicios de navegación aérea— no gestiona esa energía: durante el incidente supervisó en tiempo real el estado operativo de su red y de los sistemas de navegación desde su sala SYSRED en régimen 24 horas, sin capacidad de actuación sobre una avería que no le corresponde.

El desempeño operativo recayó sobre los controladores aéreos de ENAIRE, tanto en el aeropuerto como en el Centro de Control de Gavá, apoyados por los Técnicos de Mantenimiento (TMA) y de Operaciones (TONA). Garantizaron la seguridad aplicando mayores separaciones y ralentizando o deteniendo el tráfico cuando fue necesario.

La incidencia llega al Parlamento

El alcance del apagón ha trascendido el ámbito operativo y ha adquirido dimensión institucional: el episodio ha llegado al Congreso de los Diputados a través de una pregunta parlamentaria registrada por un grupo parlamentario catalán, que reclama explicaciones sobre lo sucedido en una infraestructura crítica del segundo aeropuerto del país.

La iniciativa sitúa el foco sobre las cuestiones que el sector viene planteando: el relato cronológico oficial del incidente, las causas del fallo eléctrico y de sus sistemas de respaldo, la depuración de responsabilidades y las medidas para evitar que se repita. Su tramitación obligará a AENA y a las autoridades competentes a pronunciarse por escrito, lo que podría aportar la versión oficial que a día de hoy sigue sin cerrarse.

Aviación Digital publica en primicia el documento. A continuación puede consultarse la versión oficial de la pregunta escrita registrada en el Congreso de los Diputados, en la que un grupo parlamentario catalán reclama al Gobierno una respuesta por escrito sobre el apagón de Barcelona-El Prat.

El aviso sindical: mantenimiento y modelo de gestión

El episodio ha sido denunciado por los sindicatos de controladores. SPICA (Sindicato Profesional Independiente de Controladores Aéreos) llevó el caso a su portal como un problema de seguridad aérea, en línea con la posición de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), que el 13 de agosto reclamó una «investigación minuciosa» sobre por qué la torre principal permaneció cerca de dos horas sin corriente.

Ambas organizaciones coinciden en el diagnóstico: los sistemas de contingencia y «el arduo trabajo de controladores y técnicos» preservaron la seguridad operacional, pero el incidente no sería aislado. USCA denuncia goteras, plagas de insectos, cristales rotos sin reparar e incluso radioayudas a la navegación afectadas por falta de trabajos de jardinería en distintas torres de AENA. Los sindicatos reclaman que la autoridad competente —la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea)— corrija esta «deriva» de gestión, recordando que la seguridad aérea «no es negociable ni debe cotizar en bolsa». En clave económica, el sindicato ASAE ha recordado que AENA salió a cotizar a 58 euros por acción y ha más que cuadruplicado su valor desde entonces.

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1 COMENTARIO

  1. Gracias a Aviación Digital por publicar esto
    Si cierran la planta de Cogeneración en Barajas aquí siempre se puso que la gente de Barajas no quería
    Lo de Green de AENA es bueno pero con seguridad

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