Aviación Digital, Sp.- En el II Foro Desafíos de la Defensa: Cara a cara con la industria, organizado por El Confidencial en Córdoba, dos figuras clave del sector espacial español, Miguel Ángel García Primo, director general de Hisdesat, y Miguel Ángel Panduro, CEO de Hispasat, ofrecieron una visión estratégica sobre el papel del espacio en la defensa y la seguridad.
Sus intervenciones, ante un auditorio especializado, pusieron el foco en la necesidad de capacidades espaciales propias y la colaboración europea para garantizar la soberanía tecnológica.
Miguel Ángel García Primo: «El espacio es cada vez más importante para la defensa»
García Primo, al frente de Hisdesat desde su fundación, compartió una anécdota reveladora sobre su primer encuentro con SpaceX en 2016. En aquel entonces, ante la imposibilidad de lanzar el satélite Paz con un cohete ruso-ucraniano debido al conflicto en Crimea, visitó la fábrica de SpaceX en Los Ángeles.
«Vi una visión del sector muy diferente a la europea«, afirmó, impresionado por la fabricación en serie de cohetes y la agilidad de una empresa que, en 2017, apenas realizaba 18 lanzamientos anuales frente a los dos o tres semanales actuales.

Ese lanzamiento, el 22 de febrero de 2018, incluyó los primeros demostradores de Starlink, aunque García Primo aclaró que esta constelación no ofrece comunicaciones seguras, un área donde Europa y España ya destacan.
Hisdesat, explicó, actúa como un instrumento de colaboración público-privada con el Ministerio de Defensa, proporcionando capacidades espaciales militares como comunicaciones seguras y observación de la Tierra.
«Somos un tractor del sector espacial español«, destacó, refiriéndose a proyectos como los satélites Spainsat NG, cuyos ejemplares, lanzados en enero y previstos para octubre de este año, incorporan las antenas activas más avanzadas de Europa, 100% nacionales. Estos satélites, esenciales para España, la OTAN y Europa, aseguran comunicaciones seguras hasta más allá de 2040.
En observación de la Tierra, García Primo anunció el programa Paz 2, que reemplazará al actual Paz con dos satélites de resolución 16 veces superior (25×25 cm por píxel frente a 1×1 m), posicionándolos entre los más avanzados del mundo en tecnología radar. Con más del 60% de componentes fabricados en España, este proyecto refuerza la industria nacional.
Sobre la soberanía tecnológica, fue pragmático: «No tenemos autonomía completa respecto a Estados Unidos«, especialmente en sistemas de alerta temprana contra misiles, ligados a potencias nucleares. Sin embargo, abogó por persistir en la inversión en I+D, como en las antenas activas, desarrolladas desde 1992, para mantener la ventaja tecnológica.
Miguel Ángel Panduro: «El espacio es transnacional y requiere colaboración»
Panduro, CEO de Hispasat, describió el sector espacial como una «revolución» marcada por actores como SpaceX y potencias como China e India. Hispasat, con influencia en América y Europa, ha evolucionado de gestionar infraestructuras a ofrecer servicios integrados. Un ejemplo es el satélite Amazonas Nexus, lanzado hace dos años, que soporta las comunicaciones en Groenlandia, demostrando su vocación transformadora.
En el ámbito de la defensa, Panduro subrayó que la soberanía tecnológica abarca lo político, industrial y tecnológico. Aunque Starlink no fue diseñado para fines militares, su uso en conflictos como Ucrania evidencia la dependencia de terceros. Por ello, defendió el proyecto europeo Iris Square, una constelación de satélites para comunicaciones seguras en órbitas bajas y medias, prevista para 2030.
«No es para competir con Elon Musk, sino para que Europa tenga su propia seguridad«, afirmó, destacando la urgencia de acelerar plazos ante las tensiones geopolíticas.

Panduro también llamó a consolidar el sector en España y Europa mediante alianzas y fusiones industriales. «El sector se ha multiplicado por cinco en cinco años«, dijo, pero advirtió que el país debe organizarse para no perder terreno en esta carrera espacial.
Un mensaje claro: Invertir en espacio es invertir en seguridad
García Primo y Panduro coincidieron en la relevancia del espacio para la defensa. «Sin seguridad y defensa, no hay libertad ni democracia«, afirmó el primero, mientras que el segundo resaltó su carácter «transnacional«, abogando por una estrategia europea coordinada.
En un contexto de avances tecnológicos y tensiones globales, España y Europa enfrentan el reto de reducir la dependencia de potencias externas. Como señaló García Primo, «las capacidades de defensa no se inventan de un día para otro«; exigen planificación e inversión sostenida. El espacio, concluyeron, es tanto el presente como el futuro de la seguridad nacional y europea.






