
Un conflicto que actúa en dos direcciones. Una en cuanto al perjuicio que tiene que soportar el trabjador con respecto a su situación económica. Y dos, al desprestigio que sufre la entidad al haber trasladado unos acuerdos a los trabajadores que luego no se han cumplido en su totalidad.
El motivo del desacuerdo es menor y las cantidades afectadas realmente tapoco deben ser importantes para una empresa como Vueling, cuyo accionista mayoritario es la compañía IBERIA, con un 45%, por lo que no entendemos el porqué de una actitud tan intransigente y desconsiderada.
Después de conversaciones con los actuales responsables de RRHH, de enviar varias cartas a su Presidente, Sr. Piqué, de todos conocido, y de soportar la lógica presión de los trabajadores afectados, no se ha podido solucionar nada, por lo que nos vemos obligados a iniciar la vía judicial.
Es triste que nos veamos en esta tesitura y que se tenga tan poco cuidado en el cumplimiento de unos acuerdos, que suponen el colofón a un esfuerzo que se ha traducido en la externalización del mantenimiento de aeronaves de VUELING, garantizando un número importante de puestos de trabajo en IBERIA, y el intentar aceptar unas necesidades empresariales, bajo la premisa de una compensación económica que no se ha cumplido. Es necesario llamar a la razón y al entendimiento, y, sobre todo, al cumplimiento de lo pactado.






