La sensibilidad por la operación segura de la NTSB en la los TTAA agrícolas

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Washington, USA, 14 de mayo de 2014.- El miembro de la NTSB, Earl F. Weener, es piloto instructor de vuelo y ha dedicado su carrera a la seguridad aérea. Ayer abordaba la cuestión en Washington de la seguridad en las operaciones de Aviación General (AG) centrándose en los TTAA relacionados con la agricultura, fumigación, tratamientos, etc… El nivel de profundidad de los análisis que se realizan en EE.UU. tras interpretar las estadísticas de siniestralidad, tras dar a conocer el Informe Especial de la NTSB sobre operaciones de aeronaves agrícolas, nos muestran hasta qué punto resulta fundamental la recopilación de datos, y detalles, tras producirse un accidente aéreo. En 2013 se produjeron en EE.UU. 78 accidentes de aeronaves agrícolas, y se identificaron toda una serie de problemas críticos de seguridad, como son la fatiga, la gestión del riesgo, el inadecuado mantenimiento de aeronaves, y la preparación y entrenamiento de las tripulaciones. La consecuencia es que pese a estar en 6º lugar dentro de la AG en horas de vuelo, ocupan el tercer lugar en siniestralidad. Para atajarlo la NTSB hizo una campaña entrevistando a los pilotos.

Gracias a esas entrevistas indicó ayer Weener, consiguieron una infomración muy reveladora del porqué tenían esa tasa de siniestralidad. Vamos como se viene haciendo en España todos los años casi por AESA, o la CIAIAC tras un siniestro en este sector.


La presión sobre las tripulaciones está presente. Los pilotos reconocían que trabajaban de orto a ocaso en la época de picos de demanda agrícola, y que además se encuentran a merced de estirar esas jornadas si los factores climatológicos hacen que recuperen las horas peridads por niebla, nubes bajas, viento o lluvia, que limitan la operación durante días. Luego hay que recuperarlos.

La consecuencia es que al prolongar sus operaciones para recuperar el tiempo perdido los pilotos se pueden ver sometidos por ejemplo a la deshidratación, el hambre y otros factores que pueden afectar a su concentración, la toma de decisiones y el rendimiento.


Además estos pilotos han de ser conscientes de los requisitos específicos de los productos que están aplicando desde las aeronaves, la altura idónea de las descargas, restricciones debidas a zonas sensibles a esos productos fitosanitarios, así como de las zonas para amortiguar ese impacto. Las operaciones nocturnas, que en EE.UU. están autorizadas, pueden ser particularmente problemáticas. En uno de los accidentes de aeronaves agrícolas investigados por la NTSB, por ejemplo, un piloto que volaba de noche en una zona rural con pocas referencias de luces en tierra, se determinó que al intentar centrar su atención en un mapa, en su intento de localizar el campo de rociado correcto, el avión desapercibidamente descendió y se estrellló. El piloto declaraba posteriormente que el mapa era de mala calidad y que estaba teniendo dificultades en su interpretación.

La NTSB se reunió con los líderes de la industria agrícola para discutir los resultados de su informe. Se trataba de involucrar a todos los grupos interesados y dar a conocer los resultados del mismo, así como las recomendaciones para hacer la operación de AG más segura tambien en la aviación agrícola. Además NTSB ha emitido una Alerta de Seguridad para prevenir accidentes relacionados con la colisión con obstánculos en este segmento de la AG, ya que se trata de uno de los tipos más comunes de accidentes, derivado logicamente desde las infraestructuras desde las que se opera habitualmente en campaña en los EE.UU.

¿Se imaginan en España una reunión con AESA o CIAIAC y los agricultores para advertirles y hacerles recomendaciones al respecto?. Muy probablemente ni se les ocurra.

Según la Asociación Nacional de Aviación Agrícola (NAAA) esta industria está compuesta de pequeños operadores que utilizan los aviones para ayudar a los agricultores en la producción de forma segura, asequible y abundante de alimentos, además de proteger la salud silvícola contra la amenaza de plagas. Es una buena misión de la que los contribuyentes se benefician. La NTSB dice Weener "quiere asegurarse de que los pilotos y operadores que llevan a cabo esa misión regresen a salvo cuando termina su jornada a sus hogares". Es sencillo el mensaje.

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