Pakistán bombardea Afganistán tras el atentado de Kohat; talibanes amenazan represalias

Los cazas de la Fuerza Aérea de Pakistán atacan Kunar y Paktika en la primera incursión aérea letal sobre Afganistán desde junio, dejando al menos tres civiles muertos y reabriendo la escalada fronteriza.

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Aviación Digital, Sp.- En la madrugada de este lunes, 21 de septiembre de 2026, aviones de combate de la Fuerza Aérea de Pakistán (PAF) golpearon objetivos en las provincias afganas de Kunar y Paktika. Es la primera operación aérea letal de Islamabad sobre suelo afgano desde junio y amenaza con romper la calma relativa que ambos países mantenían desde hace casi tres meses en su disputada frontera.

Versiones enfrentadas sobre el balance de víctimas

El subportavoz del gobierno talibán, Hamdullah Fitrat, afirmó que un bombardeo registrado hacia las 3:00 horas, hora local, en el distrito de Nurgal, en la provincia de Kunar, «destruyó por completo» la vivienda de un vecino identificado como Noor Ahmad, matando a Ahmad y a dos familiares e hiriendo a otros cuatro parientes. Según el mismo funcionario, otros dos puntos del distrito de Barmal, en la provincia de Paktika, fueron alcanzados, con la destrucción de una tienda y una casa deshabitada, sin víctimas mortales en este caso. El medio afgano Pajhwok Afghan News, citando a la Dirección de Información y Cultura de Kunar, confirmó de forma independiente los tres muertos y varios heridos en la provincia.

La versión pakistaní difiere de forma sustancial. El Ministerio de Información de Pakistán sostuvo que 28 «terroristas» y atacantes suicidas murieron en los bombardeos sobre tres objetivos, cifra que dos funcionarios de seguridad del país, bajo condición de anonimato, trasladaron también a la agencia Associated Press. El Ejército de Pakistán no había emitido, al cierre de esta información, un comunicado oficial propio, y ninguno de los dos balances ha podido ser verificado por fuentes independientes.

El detonante: el atentado de Kohat

La ofensiva aérea llega cinco días después de uno de los atentados más graves sufridos por Pakistán este año. El viernes 18 de septiembre, un vehículo cargado de explosivos embistió la entrada de una mezquita situada dentro de un complejo policial en Kohat, en la provincia de Jyber Pastunjuá (Khyber Pakhtunkhwa), durante la oración del viernes. Al impacto le siguió un asalto armado contra el recinto que derivó en un prolongado tiroteo con los agentes. Según recogió Al Jazeera, el balance se ha ido revisando al alza a medida que avanzaba la investigación: de un primer recuento de al menos 21 muertos, la mayoría policías, y más de 100 heridos, a una cifra posterior de al menos 31 fallecidos, 16 de ellos agentes, y decenas de heridos adicionales.

Un día después, seis miembros de las fuerzas de seguridad pakistaníes murieron en un tiroteo con milicianos en el vecino distrito de Hangu.

La autoría del atentado de Kohat fue reivindicada por Ittehadul Mujahideen (también citado como Shura Ittehad-ul-Mujahideen), una facción vinculada al comandante Hafiz Gul Bahadur y afín al Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), el movimiento talibán pakistaní. El analista Abdul Basit, de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur, describió la organización a Reuters como «un paraguas de distintos grupos militantes en el que Al Qaeda actúa como arquitecto y Gul Bahadur pone la cara visible».

«Un paraguas de distintos grupos militantes en el que Al Qaeda actúa como arquitecto y Gul Bahadur pone la cara visible.»

Abdul Basit, S. Rajaratnam School of International Studies, a Reuters

El Ministerio de Información pakistaní ya había advertido el sábado que el país «tiene tanto la voluntad como la capacidad de eliminar las amenazas terroristas allí donde se encuentren», atribuyendo el ataque de Kohat a militantes que, según su versión, operan desde territorio afgano.

Pakistán, en pie de guerra con su vecino desde febrero

Los bombardeos de este lunes son los primeros ataques aéreos letales de Pakistán sobre Afganistán desde junio y amenazan con romper la frágil tregua alcanzada tras meses de duros combates transfronterizos. La relación entre ambos antiguos aliados se rompió en febrero, cuando Islamabad declaró estar en «guerra abierta» con Kabul. Desde entonces, la violencia se ha cobrado cientos de vidas, entre ellas más de 400 personas en un único bombardeo pakistaní sobre Kabul en marzo que, según denunciaron los talibanes, alcanzó un centro de rehabilitación de toxicomanías.

La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) documentó 399 víctimas civiles por violencia transfronteriza solo entre abril y junio, todas ellas atribuidas por el organismo a las fuerzas de seguridad pakistaníes.

¿Hacia una nueva escalada regional?

El portavoz talibán Zabihullah Mujahid escribió en la red social X que Pakistán había «vuelto a cometer semejante crimen para desviar la atención de los fracasos de seguridad de su propio país» y avisó de que «los afganos responderán a esta agresión con la respuesta adecuada».

«Los afganos responderán a esta agresión con la respuesta adecuada.»

Zabihullah Mujahid, portavoz talibán, en X

Ninguna de las dos partes ha detallado hasta ahora qué forma podría adoptar esa respuesta. Con la frontera entre ambos países ya sometida a repetidos cierres y el espacio aéreo afgano operando bajo fuertes restricciones desde hace años, una nueva escalada volvería a poner el foco sobre la seguridad operacional de las rutas que sobrevuelan la región. La pregunta que queda abierta es si Islamabad y Kabul lograrán de nuevo contener el conflicto o si esta oleada de ataques marca el final de la tregua que ambos países mantuvieron durante el verano.

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