La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos quiere obligar a revisar las válvulas selectoras del tren de aterrizaje de los turbohélices ATR42 y ATR72 tras detectar casos de retracción involuntaria del tren de morro, un fallo que podría derivar en la pérdida de control del avión en tierra.
Aviación Digital, Sp.- La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos publicó el 17 de septiembre de 2026 en el Registro Federal (Federal Register) una propuesta de directiva de aeronavegabilidad dirigida a los aviones de ATR-GIE Avions de Transport Régional, tras la constatación de varios casos de retracción no comandada del tren de aterrizaje de morro.
Modelos afectados y origen del problema
La propuesta afecta a los modelos ATR42-200, -300, -320 y -500, así como a los ATR72-101, -102, -201, -202, -211, -212 y -212A, una familia de turbohélices regionales ampliamente utilizada en Europa, América Latina y otras regiones para rutas de corto y medio alcance, incluidos servicios de conectividad insular y transporte de mercancías.
Según el documento de la FAA, la investigación inicial apunta a una fuga interna excesiva en determinadas válvulas selectoras del tren de aterrizaje, que en ciertas condiciones operativas podría desencadenar una retracción no comandada del tren de morro durante operaciones en tierra o inmediatamente después del aterrizaje.
Qué exige la directiva propuesta
De confirmarse en su versión definitiva, la directiva de aeronavegabilidad (AD) obligaría a realizar una prueba de fuga en las válvulas selectoras afectadas y a sustituirlas cuando sea necesario, además de restringir la instalación de piezas afectadas en determinadas circunstancias hasta completar la inspección.
La FAA ha fijado un plazo de alegaciones públicas hasta el 2 de noviembre de 2026 antes de adoptar el texto final, un procedimiento habitual en este tipo de normativa cuando no se considera necesaria una directiva de emergencia inmediata.
Según las estimaciones de la propia FAA, la medida afectaría a unos 32 aviones matriculados en Estados Unidos, con un coste de cumplimiento estimado de 170 dólares por aeronave, unos 5.440 dólares en total para la flota estadounidense.
La cifra no refleja, sin embargo, el alcance global de la directiva, ya que buena parte de la flota mundial de ATR42 y ATR72 opera bajo otras autoridades de aeronavegabilidad, entre ellas la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA).
Un problema ya identificado por EASA
La FAA reconoce en el propio documento que EASA, responsable de la certificación de tipo de ATR por tratarse de un fabricante franco-italiano, ya había emitido en marzo de 2026 su propia directiva de aeronavegabilidad, identificada como AD 2026-0046, para abordar la misma condición insegura.
La adopción por parte de la FAA de requisitos equivalentes para las aeronaves bajo registro estadounidense es un procedimiento habitual de reconocimiento mutuo entre ambas autoridades, dado que ATR es un fabricante europeo cuyos aviones también operan y se mantienen en Estados Unidos.
Alcance operativo
El tren de aterrizaje es uno de los sistemas críticos de cualquier aeronave: una retracción no comandada en tierra puede provocar el contacto del fuselaje o de las hélices con la pista, con el consiguiente riesgo para la estructura del avión y, en determinadas condiciones, para la seguridad de la operación.
Aunque la FAA no ha vinculado esta propuesta a ningún incidente concreto con víctimas, el organismo subraya que, de no corregirse, la condición insegura identificada podría resultar en la pérdida del tren de aterrizaje y en un fallo de control del avión durante las operaciones en tierra o inmediatamente después del aterrizaje, lo que justifica la actuación preventiva antes de que se produzca un suceso de mayor gravedad.






