Boeing vuelve a encontrarse con dificultades para cumplir sus previsiones de producción. El fabricante estadounidense ha reconocido que no conseguirá entregar los aproximadamente 500 aviones de la familia 737 MAX que había previsto para 2026. El principal obstáculo se encuentra en su planta de Renton, en Washington, donde la fabricación de alas continúa avanzando a un ritmo inferior al necesario.
La compañía esperaba consolidar una producción mensual de 47 aeronaves durante este ejercicio, pero los problemas industriales han obligado a revisar el calendario.
Su consejero delegado, Kelly Ortberg, ha reconocido que las mejoras están tardando más de lo previsto y que alcanzar una cadencia estable requerirá varios meses adicionales.
Boeing reconoce que no llegará a las 500 entregas previstas
Durante la presentación de los resultados correspondientes al tercer trimestre, Ortberg confirmó que la fabricación de alas representa actualmente una de las principales limitaciones del programa 737 MAX.
Entre enero y septiembre de 2026, Boeing entregó 367 unidades de la familia 737. Para alcanzar las 500 aeronaves al cierre del ejercicio necesitaría completar otras 133 entregas durante octubre, noviembre y diciembre.
Esto supondría mantener una media superior a 44 aviones mensuales durante el último trimestre, un objetivo que la compañía considera difícil de cumplir con las restricciones actuales.
La situación contrasta con la recuperación experimentada durante los últimos meses. En los nueve primeros meses de 2025, Boeing había entregado 330 aeronaves de esta familia, frente a las 367 contabilizadas este año.
El incremento interanual supera el 11%, aunque continúa siendo insuficiente para alcanzar las previsiones iniciales.
La fabricación de alas se convierte en el principal problema
Las alas constituyen uno de los elementos estructurales más importantes de cualquier aeronave. Su fabricación requiere procesos de elevada precisión, controles de calidad y una coordinación constante entre diferentes áreas industriales.
En el caso del 737 MAX, Boeing concentra esta actividad en Renton, donde también dispone de instalaciones dedicadas al ensamblaje del modelo.
Cualquier interrupción o retraso en la disponibilidad de estos componentes repercute directamente sobre las siguientes fases de producción. Aunque otras secciones de la fábrica estén preparadas para trabajar a mayor velocidad, resulta imposible completar más aeronaves si faltan estructuras esenciales.
Ortberg ha explicado que la compañía está introduciendo modificaciones para mejorar la capacidad industrial. Sin embargo, insiste en que aumentar las cifras de fabricación sin garantizar previamente la estabilidad del sistema podría generar nuevas dificultades.
El fabricante también ha conseguido avances en otras operaciones. Según los datos comunicados por la dirección, los trabajos de reelaboración durante el montaje final se han reducido aproximadamente un 40% desde comienzos de 2025.
El objetivo de fabricar 52 aviones mensuales se retrasa hasta 2027
Los problemas detectados también afectan a los planes de crecimiento a medio plazo.
Boeing pretendía estabilizar la fabricación de 47 unidades mensuales durante 2026. Ahora calcula que no podrá mantener ese ritmo de manera sostenida hasta principios de 2027.
La siguiente etapa consistía en elevar la capacidad hasta 52 aeronaves al mes durante la primera mitad del próximo ejercicio. Ese objetivo se ha trasladado al segundo semestre.
A más largo plazo, la compañía mantiene su aspiración de alcanzar las 63 unidades mensuales, aunque todavía no existe un calendario definitivo para conseguirlo.
Como referencia, antes de la inmovilización mundial del 737 MAX en marzo de 2019, Boeing fabricaba aproximadamente 52 aviones mensuales y preparaba un incremento hasta 57.
La nueva línea de Everett será fundamental para recuperar capacidad
Una de las principales apuestas industriales del fabricante se encuentra en Everett, Washington, donde ha habilitado una cuarta línea de montaje para el 737 MAX.
La instalación comenzó su actividad en julio de 2026 y está concebida para complementar las operaciones de Renton.
Inicialmente, su aportación prevista será de cinco aeronaves adicionales al mes, lo que permitiría alcanzar conjuntamente una capacidad de 52 unidades.
El 26 de octubre salió de esta línea su primer 737 MAX 10, un avance importante para el programa.
No obstante, el incremento efectivo de producción dependerá de las autorizaciones correspondientes de la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA).
Las entregas mejoran, pero la recuperación sigue siendo gradual
Pese a los contratiempos, Boeing continúa recuperando volumen de actividad. Durante el tercer trimestre entregó 124 aeronaves de la familia 737, frente a las 121 registradas en el mismo periodo de 2025.
Esta evolución confirma una mejora respecto al ejercicio anterior, aunque todavía quedan obstáculos industriales por resolver.









