Aviación Digital, Sp.- Desde enero de 2026, los pasajeros que salen de Londres-Heathrow pueden llevar líquidos en envases de hasta 2 litros en su equipaje de mano sin necesidad de sacarlos ni usar bolsas plásticas transparentes, gracias a la implantación completa de escáneres de tomografía computarizada (CT) en todos los controles de seguridad del aeropuerto.
Esta decisión supone la primera derogación integral en un gran hub del histórico límite de 100 ml impuesto tras los intentos de atentado con explosivos líquidos en 2006, y marca un punto de inflexión operativo para aeropuertos y aerolíneas.
El movimiento de Heathrow plantea cuestiones clave: ¿qué cambia realmente en términos de mitigación de amenazas?, ¿cómo impacta en capacidad, tiempos de proceso y costes de infraestructura?, y ¿qué implica para la armonización regulatoria internacional y el diseño futuro de los filtros de seguridad?
Tecnología CT en cabina: qué aporta realmente al control de amenazas
Heathrow ha completado un programa de inversión de aproximadamente 1.000 millones de libras esterlinas para desplegar escáneres CT en todos los puntos de control de equipaje de mano de sus cuatro terminales, convirtiéndose en el mayor aeropuerto del mundo con esta tecnología plenamente operativa. La tomografía computarizada genera imágenes volumétricas 3D de alta resolución, permitiendo a los operadores “rotar” virtualmente el contenido del equipaje y aplicar algoritmos avanzados de detección de explosivos, en lugar de depender de imágenes bidimensionales y reglas rígidas sobre presentación de líquidos y dispositivos electrónicos.
Tanto la ECAC como los organismos nacionales han establecido categorías de aprobación para sistemas de detección de explosivos en equipaje de cabina (EDS CB C3), que permiten mantener líquidos y portátiles dentro del equipaje sin degradar el nivel de seguridad requerido. Fabricantes como Rapiscan y Smiths Detection han obtenido estas aprobaciones, certificando que sus sistemas cumplen los estándares europeos de detección, throughput y tasa de falsas alarmas exigidos para sustituir los procedimientos tradicionales de bandejas separadas.
En términos de riesgo, la lógica regulatoria es clara: si la capacidad de caracterizar la composición y densidad de líquidos y sólidos mejora sustancialmente, el criterio de control se desplaza desde el volumen y presentación hacia la detección automatizada de firmas de amenaza, lo que permite flexibilizar las restricciones de cantidad sin disminuir el nivel de seguridad.
El fin de los 100 ml: contexto histórico y regulatorio
La regla de los 100 ml se introdujo a partir de 2006 como respuesta a un complot terrorista basado en explosivos líquidos, y fue adoptada de forma prácticamente global como medida de mitigación rápida con tecnología de rayos X convencional y normas operativas conservadoras. Durante casi dos décadas, esa regla se convirtió en uno de los cuellos de botella más visibles en la experiencia de seguridad, generando altos niveles de equipaje rechazado por incumplimiento y un consumo masivo de plásticos de un solo uso para las bolsas de líquidos.
El Departamento de Transporte del Reino Unido (DfT) anunció en 2019 un mandato para desplegar tecnología CT en los principales aeropuertos británicos y avanzar hacia la eliminación del límite de 100 ml, aunque la pandemia y problemas de cadena de suministro retrasaron varias veces los plazos. En paralelo, la CAA del Reino Unido y la ECAC han ido actualizando sus listas de equipos aprobados para seguridad de aviación, incorporando sistemas CT de nueva generación y equipos complementarios de detección de explosivos líquidos (LEDS).
Heathrow se convierte así en la concreción más visible de esta agenda tecnológica y regulatoria, al aplicar en un hub de escala global el marco que ya se venía perfilando a nivel europeo para EDS CB C3 y relajación progresiva de restricciones de líquidos donde la tecnología lo permite
Beneficios económicos y ambientales para el ecosistema aeroportuario
Desde la perspectiva económica, el fin del límite de 100 ml genera efectos combinados sobre ingresos, costes y percepción de valor del hub. Heathrow prevé una reducción sustancial de los tiempos de espera medios, lo que añade atractivo competitivo frente a otros hubs europeos en un entorno donde las decisiones de conectividad de aerolíneas y pasajeros premium son cada vez más sensibles a la experiencia en tierra.
La medida también tiene un componente ambiental relevante: al eliminar la obligación de usar bolsas plásticas transparentes para líquidos, Heathrow calcula que puede dejar de consumir del orden de decenas de millones de bolsas de un solo uso al año, con el consiguiente impacto en residuos y huella ambiental. Este argumento encaja con la narrativa de sostenibilidad que muchos aeropuertos y operadores están integrando en sus estrategias de responsabilidad social y en sus planes Net Zero, donde las soluciones tecnológicas que mejoran experiencia y reducen residuos adquieren un peso creciente.
Citas, estándares y la agenda regulatoria futura
La narrativa oficial británica subraya que el cambio no supone una relajación de la seguridad, sino una actualización basada en capacidades tecnológicas superiores y en la madurez de los estándares CT. El Gobierno del Reino Unido mantiene listas públicas de equipos de seguridad aprobados, incluyendo sistemas de detección de explosivos para equipaje de cabina (EDS CB C3) y sistemas específicos para detección de explosivos líquidos (LEDS), como referencia para operadores y autoridades.
Expertos en seguridad citados por medios especializados destacan que el verdadero reto no es solo desplegar la tecnología, sino asegurar su correcta integración en los procesos operativos, el entrenamiento de personal y la calibración de algoritmos para evitar tanto falsos negativos como falsas alarmas que erosionen la eficiencia prometida. En este sentido, el caso de Heathrow será observado de cerca por otras autoridades reguladoras y por grupos de trabajo de OACI y ECAC, que valorarán datos de rendimiento real antes de extender recomendaciones más ambiciosas sobre límites de líquidos y procedimientos simplificados.
¿Nuevo estándar global o excepción británica?
La decisión de Heathrow de eliminar el límite de 100 ml en líquidos y permitir hasta 2 litros en cabina, apoyada en tecnología CT certificada, consolida una tendencia de largo recorrido hacia filtros de seguridad más inteligentes, menos intrusivos y mejor integrados con los objetivos de eficiencia y sostenibilidad del sistema aeroportuario. Sin embargo, mientras la adopción de estos estándares no sea homogénea a nivel internacional, la coexistencia de regímenes distintos seguirá generando complejidad en la operación, en la comunicación al pasajero y en la planificación de la red por parte de aerolíneas y aeropuertos.
La cuestión estratégica para el sector es si el modelo Heathrow actuará como catalizador para una armonización global en torno a la tecnología CT y a límites de líquidos más flexibles, o si veremos durante años un escenario fragmentado donde solo algunos hubs ofrecen esta experiencia “libre de 100 ml”.






