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octubre, jueves 6, 2022

Boeing B727 otra forma de volar en la época dorada de la aviación

Con prestigio mundial de sobra consolidado en el transporte aéreo, el B727 evocaba un pilotaje elegante, menos digital pero igual o más exigente.

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Cristina L., Aviaciondigital, Sp.- En una primera aproximación, sorprenden sus líneas aerodinámicas, sin embargo en otras características es un mastodonte para el mundo de la aviación. La versatilidad y fiabilidad del B727, el primer y ultra-rápido tri-reactor con cola en «T» de la casa Boeing, fue un récord de ventas pese a ser un avión ruidoso y nada eficiente por su altísimo consumo en combustible.

Contar con una personalidad fuerte se confunde en muchas ocasiones con otros términos similares como carácter y temperamento. Si ha existido un modelo de aeronave que haya destacado por personalidad propia, no siendo éste el más eficiente ni el de más capacidad, pero que consiguió ser un éxito de ventas y posicionarse como aeronave transcendental en el segmento del corto y medio rango y dentro del firmamento de la aviación, es sin duda el Boeing 727.

el b727, una gran aeronave que sorprendentemente se convirtió en uno de los aviones más vendidos de la historia.

Una aeronave que representa ese enfoque que nos permite encontrar soluciones, ventajas o posibilidades cuando se atraviesa por dificultades, y que solo él, supo defender, incluso pasando por la historia como estrepitoso, arcaico y hasta primitivo, y siendo sin embargo el modelo de elegancia vintage que ha despertado mayor admiración. Su andadura dio inicio 4 décadas atrás y hoy en día, continúa surcando los cielos.

Boeing 727-200

El B727, el mayor éxito comercial de Boeing veía la luz a finales de los años 60 como el nuevo modelo tri-reactor que supliera la demanda de vuelos de corto y medio alcance, y con la capacidad de aterrizar en reducidas pistas de pequeños aeropuertos. Se buscaba un modelo de alta prestación que tuviera capacidad para aterrizar y conectar aeropuertos locales con grandes ciudades. En definitiva, una gran aeronave para pequeños vuelos, y que sorprendentemente se convirtió en uno de los aviones más vendidos de la historia.

El B727 se fabricó justo tras el lanzamiento del exitoso cuatrimotor Boeing 707 y como antecesor tuvo gran influencia (la sección principal del fuselaje era exactamente la misma que la de este modelo), ya que marcaría la pauta para construir una aeronave de menor envergadura. Una propuesta arriesgada para los ingenieros del fabricante americano, pero necesaria para suplir las carencias relacionadas con limitadas infraestructuras aeroportuarias.

Boeing 720

Además, tener el mismo ancho de fuselaje del Boeing 707, supuso una reducción de los costos de mantenimiento e utillaje de las aerolíneas. Fue desarrollado como complemento del B720 de manera que se daba mayor importancia al objetivo de conseguir un mantenimiento sencillo y facilitar la operativa tanto en pequeños aeropuertos como pistas mal preparadas, pero compartiendo siempre la forma original de la cabina de pilotaje.

fue la respuesta a la demanda de tres aerolíneas: american , Eastern y United Airlines

En sus orígenes, el B727 respondía a la demanda de tres grandes aerolíneas estadounidenses: United Airlines, American Airlines y Eastern Airlines, en su búsqueda de un espécimen que sustituyera al B707 en aeropuertos pequeños. American Airlines tendía hacia la eficiencia de los bimotores, Eastern Airlines un trimotor para sus rutas al Caribe y United Airlines buscaba un cuatrimotor más asequible que los Boeing 707 o Douglas DC8, para operar sus vuelos a aeropuertos de gran altitud.

United Airlines 727, UAL N7001U, takes off at Paine Field, Everett, Wash., on its last flight. Foto: Chris Raezer

La propuesta de diseño que contaba con tres motores se consideró al principio inviable. Los propios clientes se debatían entre cual sería el ideal de turbinas que junto los costos y la puesta en producción, no resultaba una opción muy ajustada. Pero finalmente hubo acuerdo entre las tres compañías, “habemus acuerdo, habemus tri reactor”, coincidiendo en el nuevo modelo jet trimotor que ofrecía la redundancia de tres turbinas, el mejor rendimiento de escala que un bi-propulsor, y la economía operativa mejorada que un cuatrimotor.

No sabemos si el verdadero éxito que obtuvo el B727 tuvo que ver con la suerte. Ciertamente, la suerte es para los improvisados que saben aprovechar las situaciones que se les presentan. El “avión de los hombres”, por lo brusco que resultaba en algunos aspectos, fue producto de la responsabilidad, el esfuerzo y un posible equilibrio entre razón y entusiasmo. Es probable que sus predecesores influyeran y fueran la inspiración, el modelo a seguir; lo que si supieron aprovechar los ingenieros de la Boeing fue la influencia positiva de esos otros que contribuyeron a que el resultado fuera mucho mejor.

En 1960 el B727 vería la luz con 40 pedidos de sus clientes de lanzamiento, United Airlines y Eastern Air Lines, aunque ya estaba en la mira de otras muchas compañías que vislumbraban el prestigio mundial que terminaría consiguiendo, logrando afianzarse como todo un referente en el transporte aéreo y siendo pionero en muchos aspectos.

fue un modelo pionero y el primer avión trimotor de la casa Boeing

Así el Boeing 727-100 da lugar a una nueva etapa y abre camino donde nadie lo abrió antes: el fabricante estadounidense nunca había producido anteriormente un avión trimotor.

También hace algo inédito: es el primero en contar con controles de vuelo motorizados, el primero en usar flaps de triple ranura (Triple Slotted Fowler), el primero en tener un APU (Auxiliary Power Unit) o pequeño motor de turbina auxiliar como equipo para ser independiente de los sistemas de tierra, y el primero en tener una apariencia muy propia, dada a su cola inclinada y en forma de T, además de los tres motores ubicados en la parte trasera.

Su esencia y fortaleza interna le consolida como el primer trimotor que rompiera el mercado de ventas y se posicionara al nivel de sus competidores de la Lockheed y Douglas. Algo a destacar era que contó con unos frenos de velocidad muy efectivos, haciendo de éste un avión muy maniobrable y capaz de aterrizar a muy baja velocidad.

La producción del Boeing 727 abarcó entre 1962 y 1984, y aunque al principio Boeing planeó construir 250 unidades de este modelo, en muy poco tiempo el B727 se hizo tan popular (nada lo detiene) que disparó las cifras de ventas, consolidándose como uno de los aviones comerciales más vendidos de la historia con un total de 1.831 aviones entregados más uno, el primer 727 entregado a United Airlines en 1964, que se conserva en el Museo del Aire de Seattle.

Solamente fue superado en los 90 por el B737, aunque hay que reconocer que el B737 se empezó a construir casi a la vez que el Boeing 727 y que, 20 años después de dejarse de fabricar, esta aeronave aún sigue volando.

Boeing 727-200F

Dado a su éxito comercial, Boeing decidió desarrollar varias versiones en función de las necesidades de cada aerolínea y la capacidad requerida: la 100, la 200 y la 264 con hasta 185 asientos, así como las versiones 100 y 264 desarrolladas para logística y carga. También se construyeron variantes convertibles, que muy bien podrían funcionar en ocasiones como avión de pasajeros o como avión de carga o ambos simultáneamente. Actualmente, son muchas las aerolí­neas de todo el mundo que utilizan el 727 para sus transportes de carga.

Cuando uno más uno, son tres

Además de tener excelentes características para el despegue y aterrizaje, el B727 contaba con tres motores Pratt & Whitney, que le hacían un avión muy potente en relación a su peso y que le permitía realizar rápidos despegues en pistas cortas.

Los motores 1 y 3 estaban ubicados uno a cada lado de la parte trasera de la aeronave, y el motor 2 camuflado en el interior del fuselaje, con un curioso diseño que dejaba ver la toma de aire, engañando a muchos de sus admiradores que creían estar viendo el motor cuando realmente no lo era.  

Esta disposición en la parte posterior del fuselaje hacía que el B727 fuera muy aerodinámico, pero uno de los jets que mayores niveles de ruido producía y que en ocasiones, podía resultar algo molesto, incluso para todo el personal a bordo.  Boeing buscó remedio trabajando en la posibilidad de instalar un nuevo motor para que pudiera operar sin temor a ser penalizado.

A pesar de resultar ser el B727 tan ruidoso, para muchos aficionados al mundo de la aviación, ese ruido resultaba ser música celestial a los oídos.

Como anécdota, la famosa escalera de pasajeros debajo de la unidad de cola, que se podía extender en pleno vuelo. Una escalera que hizo posible que un secuestrador diera un salto en paracaídas durante el vuelo para fugarse, y que tal proeza poco después tuviera efecto llamada, teniéndose que equipar con un sistema de bloqueo que evitara que el B727 perdiera a parte de su pasaje.

Un ala para la eternidad

Para poder hacer frente a algunos inconvenientes a la hora de realizar aterrizajes a bajas velocidades de aproximación, el B727 hizo gala de su creatividad para contar con un ala lo más eficiente y sustentada posible. Ahora la aerodinámica jugaba un papel fundamental, y como los motores estaban situados en la parte trasera, las alas quedaban libres de cualquier obstáculo obteniendo una mejor de elevación en el diseño.

Como Boeing ya había desarrollado el estudio de las alas en relación a otros aviones de mayor envergadura, aplicó el uso de sustentadores, flaps de triple ranuras y slats de última generación, que mejoraban en gran medida la capacidad del 727 para volar a velocidades más lentas. A pesar de la gran complejidad del proyecto, los ingenieros de Boeing no defraudaron en el diseño.

Cockpit «vintage»

Otra de las cosas que más caracteriza al icónico B727 es sin duda su cabina. De tintes clásicos, totalmente opuesta a las cabinas digitales, los que han sido entrenados en instrumentos analógicos argumentan que para ellos sin duda es más sencillo dar el salto a una cabina digital.  Es como un viaje al pasado en donde los pilotos estaban más acostumbrados a llevar una disciplina mental constante, chequeando y controlando continuamente para saber que estaba ocurriendo en el avión.

Cabina 727. Foto: University of the Fraser Valley

Y sin olvidar la nostalgia del tres a bordo.  En la cabina de un B727 había dos pilotos y un ingeniero de vuelo (conocido como Mecánico de Vuelo en España), no como en la mayoría de los aviones comerciales que han ido borrando el factor humano y rebajando su presencia solo a dos.

 La razón era muy simple, el tercer miembro de la tripulación en esos días era el ingeniero de vuelo, responsable de controlar las presiones, sistemas hidráulicos, presurización, temperatura de la cabina, sistemas que en estos días son atendidos principalmente por ordenadores y reflejado en modernas pantallas LCD, haciendo innecesaria la presencia de un tercero que monitorice y asegure que se está haciendo lo correcto. Muchos son los que sin duda, echan de menos la figura del ingeniero de vuelo.

el tercer piloto en la cabina de b727, era el ingeniero de vuelo que se aseguraba de que se hacia lo correcto

Sin duda uno de los aviones más icónicos, el Boeing 727 también se vio envuelto en numerosos accidentes que le otorgaron mala fama en sus orígenes, pero que no consiguieron que fuera desbancado como el favorito de aerolíneas y pasajeros por muchos años, gracias a su comodidad, confiabilidad, y su carácter de resiliencia que le permitió operar en todo tipo de aeropuertos e incluso de pistas cortas. Iberia fue una de la aerolínea que contó con más B727 en su flota, un total de 37 aviones de este modelo, incluso a pesar de su algo consumo en combustible.

Boeing 727 de Iberia

En 1984, el B727 fue sustituido por el Boeing 737, que puso broche final a su producción, siendo su último vuelo comercial en 2019, quedando algunos al servicio activo como carguero.

Cuán lejos quedaron los aviones en los que había ceniceros y se usaban. Ese universo de luces, la disposición lateral del ingeniero de cabina, el olor al humo del tabaco impregnado en la tapicería, el de la moqueta recién aspirada y el aroma a perfume caro de mujeres engalanadas cuando se vivía en una época glamurosa, donde la gente que iba a volar se compraba un traje.

El museo de aviación de Seattle alberga el que fue el último viaje del primer Boeing 727 de la historia, que llegó como una eminencia escoltado por dos cazas a descansar en el olimpo junto al supersónico Concorde y muchos otros aviones históricos, joyas de la aviación. Continuara en la memoria de muchos de sus amantes y también aerolíneas. Hay quienes dicen que la aviación ha muerto, al menos tal y como algunos la conocieron.

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4 COMENTARIOS

  1. boeing copio descaradamente la solucion tecnica dei trident ingles mediante una propuesta de fabricación conjunta del tident en usa

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