¡No lo hagáis!

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Iberia expressEstimados amigos pilotos de Iberia: Cuando tras el verano del año 2009 empezó la campaña de acoso contra los controladores aéreos, todos estábamos convencidos de que aquello sería lo suficientemente pasajero como para que no afectase a las operaciones de vuelo de las Navidades de ese año, y que se evitarían los consiguientes perjuicios a los usuarios.

Confiábamos, en que el sentido común de nuestro sindicato pondría por delante de todo el respeto al servicio público que desempeñamos en beneficio de la sociedad, y que la ponderación de los gestores de nuestra empresa y de los dirigentes políticos reflejaría el sentido de responsabilidad necesario para no iniciar un enfrentamiento laborar sin provocación por nuestra parte que terminara como lamentablemente terminó un año después, tras más de 12 meses de provocación no contestada. Evidentemente, nos equivocamos en el análisis porque nuestra empresa tenía planes en los que sólo contábamos como peones desechables de una partida de ajedrez que teníamos perdida de antemano y no dimos la batalla desde el principio. Ese fue el comienzo del fin.

Durante todo este tiempo hemos recibido por vuestra parte comprensión, colaboración y camaradería porque érais conscientes del trance por el que estábamos pasando y de lo difícil que era para nosotros ver como nuestra amada profesión era destruida por gente que lo último que tenía en mente era la eficiencia y sostenibilidad del transporte aéreo que tanto decían defender, que el paso del tiempo, los hechos y la verdad que difundíamos se han encargado de poner en evidencia.

Lo que no significa, que esta situación pueda darse por finalizada ni que los profesionales del control aéreo nos hayamos recuperado mínimamente de los estragos sufridos, razón por la que en la actualidad nuestro trabajo sigue viéndose afectado y, por ello, muy alejado de la excelente labor que desarrollábamos -a pesar de las limitaciones de nuestros gestores y de las respetables opiniones de algunos de vosotros- antes de que todo este calvario se iniciase.

Con independencia de los perjuicios de todo tipo que nos ha provocado esta situación, lo que más nos ha afectado ha sido el descrédito social que hemos sufrido gracias al plan perfectamente orquestado del que hemos sido involuntarios protagonistas necesarios y deseadas víctimas propiciatorias. Eso va a ser probablemente lo más difícil de superar, incluso aunque los tribunales de justicia nos dieran la razón, porque la tenemos.

La situación por la que estáis atravesando tan sólo acaba de empezar. El desmantelamiento y la reorganización que vuestra compañía -sacada a flote varias veces con vuestro esfuerzo y el de otros trabajadores de tierra y de vuelo- ha iniciado en teoría para conseguir la sostenibilidad que los gestores han sido incapaces de alcanzar, se parece enormemente a los planteamiento iniciales de esa en la que nosotros fuimos protagonistas y pretende llevaros de la mano al precipicio que, sin duda, os han preparado con la ayuda de consultoras, estrategas y todo un catálogo de provocaciones que con sabiduría tendréis que sortear porque vuestro futuro, ya lo sabéis de sobra, está en juego.

Como profesional del control aéreo sabéis que tenéis mi respeto y respaldo, como el de todo mi colectivo, en vuestras reivindicaciones. El estrecho contacto que mantenemos a diario en las operaciones de vuelo van más allá de la mera relación servicio-cliente porque lo nuestro supone una perfecta simbiosis, ya que sólo de ese modo es posible conseguir un transporte aéreo no sólo seguro, sino también eficiente. Así como un ambiente de trabajo adecuado para poder dar respuesta a las diferentes incidencias que a diario se producen sin que el pasajero -la verdadera razón de ser de todos nosotros- sea consciente de ello.

No caigáis en la trampa. No les sigáis el juego. No les deis la excusa que necesitan para dar la puntilla a vuestro colectivo dejándoles el camino libre para que hagan con vosotros lo que les de la gana, porque seguro que esconden tramposos ases en la manga para asegurarse el éxito. No descarguéis en el pasajero vuestras diferencias con vuestra empresa. No al menos hasta que les halláis explicado la situación por todos los medios posibles. No antes de que la sociedad quede convencida de que lo que buscan estos oligarcas aéreos es conseguir su propio beneficio, el de nadie más. No cometáis los mismos errores que cometimos nosotros al dejar fuera a quien más nos podía ayudar.

Sed inteligentes, llevad la iniciativa. No mováis el peón que ellos esperan al lugar del tablero que previamente han vaciado para que caiga en el abismo interminable de la aniquilación que os han preparado.

!No lo hagáis!

Un fuerte abrazo

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