Todo lo que Vd. quería saber sobre la Navegación Aérea en España y no se atrevía a preguntar (cap.III)

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Díaz Ferrán y BlancoLA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL MINISTRO DE FOMENTO: LA CAMPAÑA DE DESPRESTIGIO

En todo este plan diseñado desde el Ministerio de Fomento por el señor Blanco y con la ayuda del Sr. Lema, amigo íntimo y nuevo Director General de AENA, había un impedimento muy importante: los trabajadores. En este caso, los ATCO que trabajaban para AENA. Los controladores aéreos de cualquier país, les guste o no, son un eslabón muy estratégico de la economía, tanto a nivel nacional, como a nivel de la empresa privada explotadora de unas instalaciones aeroportuarias. Ostentan un poder similar al de los pilotos que, digámoslo de este modo, viene con el empleo: si ellos no están no se les puede sustituir fácilmente. Son profesionales altamente cualificados y formados a lo largo de mucho tiempo, que además reúnen un perfil psicológico muy específico. (Mañana capítulo IV "LA CRISIS, LAS CONSTRUCTORAS, LOS BANCOS Y LA GESTIÓN DE AENA" y más)

Sujetos a normativas de seguridad muy estrictas tanto ellos como su trabajo en sí; son capaces de paralizar unas instalaciones de este tipo y por extensión de una empresa, de un país e incluso tener repercusiones a nivel supranacional. Este poder inherente a la profesión siempre ha dado miedo a los políticos y a los empresarios, pero es una circunstancia a la que no pueden sustraerse. Es parte de su responsabilidad. El caso es que cuanto mejores sean en su trabajo, más se agudizará la situación anterior y a la vez cuanto peores sean y/o menos satisfechos estén de sus condiciones, más peligrosas serán las operaciones aéreas, menos beneficios obtendrán los actores económicos y más posibilidades tendrán de conflictos colectivos. Esta dicotomía marcará el amor-odio de AENA y los controladores españoles.

Como ya se ha dicho, por dejadez y falta de previsión de AENA, los controladores españoles trabajaron un promedio de un 50% más de su jornada laboral en el año 2009. Cómo en todas las medias, algunos trabajaron más y otros menos. Las ampliaciones de jornada eran por supuesto, voluntarias. Las tasas aeroportuarias deben por tanto sufragar el gasto de costosísimas construcciones anti-económicas, hechas por criterios políticos y también a menor nivel la enorme cantidad de horas extraordinarias. Estos gastos generan un coste anual que sumado al déficit ya mencionado lastra las finanzas de AENA y sobre todo pone impedimentos a sus planes de privatización y a las promesas que había pactado el Ministro Blanco con las empresas constructoras.

Por otro lado Eurocontrol ha informado a España de la que imputación de los gastos en sus tasas no es transparente, aunque posiblemente con el establecimiento del paquete de medidas SES II cambie la situación.

Es decir, los controladores se habían convertido en un estorbo a sus planes de privatización, en especial los controladores de las torres de control que estaba empeñado en privatizar. Tenía que echarlos de allí para poder poner controladores "low cost" con el mínimo coste posible o con ninguno a si podía ser. Estos controladores son personal que llevaba muchos años y que iba a ser muy difícil trasladar de esos puestos de trabajo (las leyes vigentes no se lo ponían fácil) y sobre todo si se conseguía hacer iba a tener un gran coste. Por tanto, el Ministro Blanco tenía ante sí el dilema de contentar al capital privado o dialogar y respetar las reglas del juego democrático que dictan cómo y de qué modo deben desarrollarse las relaciones empresa-trabajador en un Estado de Derecho, máxime cuando es gobernado por un partido llamado socialista. Como veremos a continuación, el nombre del partido sería solo un apodo mal puesto.

El 24 de abril el Ministro José Blanco nombra a D. Juan Ignacio Lema nuevo presidente de AENA. D. Juan Ignacio Lema es gallego también y amigo personal de Blanco. Asimismo se nombra a D. Manuel Amejeiras Vales, otro gallego amigo de Blanco, nuevo Director de Aviación Civil [20]. Por otro lado, la AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea), que según Eurocontrol debería ser un organismo independiente, depende a su vez del Ministerio de Fomento, y por tanto del Sr. Blanco. Así pues, todos los estamentos importantes en el sector aéreo están bajo las manos del Sr. Blanco.

A mediados del 2009 empieza a tenderse la trampa del Ministro Blanco en torno a los controladores. AENA denuncia de forma unilateral el acuerdo de ampliación de jornada que aseguraba la continuidad del servicio sin problemas hasta al menos el 31 de julio del 2010, forzando a que finalice justo en Semana Santa de ese año, sabiendo el caos que eso iba a representar. El primer acto consiste en una campaña de desprestigio mediático frente a la opinión pública con medias verdades y con mentiras muchas otras veces, para que la opinión pública y el resto de fuerzas políticas se pongan en contra de un pequeño colectivo de 2300 "privilegiados" como él les llama.

Este ataque proviene de varios frentes que se irán sucediendo y superponiendo. Se centrará en el salario de los controladores, su jornada de trabajo, su productividad, su responsabilidad frente a las altas tasas y a infundir el miedo a la opinión pública sobre el caos que se iba a generar el Semana Santa. Cualquier retraso en los aeropuertos, fuera por la causa que fuese, se achacaba a los controladores, incluso si era producido por condiciones de baja visibilidad; cualquier baja se decía que era provocada, aunque se tratara de bajas de larga duración como mujeres embarazadas. Llegan a decir algunos medios de comunicación que algunos controladores aéreos van a trabajar borrachos. Los acontecimientos, bien planeados, se sucederán rápidamente.

1) Junio del 2009, AENA denuncia a la opinión pública que los controladores aéreos cobran salarios

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