Ryanair vuelve a ajustar sus planes. Esta vez, la aerolínea irlandesa ha puesto el foco en uno de los componentes que más condicionan las cuentas de cualquier compañía aérea: el combustible.
El encarecimiento del petróleo y, especialmente, la exposición al combustible que no tiene contratado a precios previamente fijados han llevado a la empresa a reducir su capacidad prevista para este invierno.
La decisión tendrá consecuencias directas sobre sus objetivos. Ryanair esperaba transportar 216 millones de pasajeros durante el ejercicio fiscal que finalizará el 31 de marzo de 2027. Ahora rebaja esa previsión hasta los 214 millones, es decir, dos millones de viajeros menos.
La compañía pretende concentrar su capacidad en aquellas conexiones con mejores resultados y reducir los vuelos menos rentables durante la temporada baja.
Ryanair quiere evitar el combustible a 140 dólares
Detrás de la decisión existe una importante diferencia de precios. El combustible de aviación disponible en el mercado ha llegado a situarse alrededor de los 140 dólares por barril, mientras Ryanair tiene buena parte de sus necesidades energéticas protegidas mediante coberturas contratadas anteriormente.
En concreto, aproximadamente el 80% del combustible de la aerolínea está cubierto a unos 67 dólares por barril. Otro 15% cuenta con protección a aproximadamente 85 dólares.
La diferencia es considerable. Frente a los 67 dólares correspondientes a la principal cobertura de Ryanair, pagar 140 dólares supone desembolsar 73 dólares adicionales por barril, más del doble. De ahí el interés de la compañía por reducir su exposición al mercado durante el invierno.
Las coberturas permiten a las aerolíneas acordar anticipadamente precios para parte de sus necesidades futuras. Esto aporta previsibilidad frente a oscilaciones especialmente bruscas del petróleo.
Dos millones de pasajeros menos hasta marzo
El ajuste supone rebajar aproximadamente un 0,9% el objetivo inicial de tráfico para el ejercicio fiscal. Puede parecer un porcentaje reducido, pero aplicado al volumen de Ryanair representa retirar capacidad equivalente a unos dos millones de viajeros.
La aerolínea calcula que esta estrategia puede disminuir las pérdidas previstas durante el invierno entre unos 70 y 100 millones de euros.
El periodo comprendido entre noviembre y marzo es tradicionalmente más complicado para las compañías aéreas europeas debido a una demanda inferior a la existente durante primavera y verano. Mantener rutas con una ocupación o rentabilidad insuficiente resulta todavía menos atractivo cuando aumenta el precio del combustible.
Ryanair espera ahora que su número de pasajeros permanezca prácticamente estable durante esos meses frente al mismo periodo del ejercicio anterior.
Ryanair advierte de billetes más caros
La compañía también ha lanzado una advertencia para quienes tengan previsto volar durante 2027. Si el petróleo continúa en niveles elevados hasta el próximo verano, Ryanair considera probable que aumenten considerablemente las tarifas de los vuelos europeos de corta distancia.
“Si los altos precios del petróleo continúan hasta el verano de 2027, Ryanair cree que las tarifas aéreas de corta distancia en Europa aumentarán sustancialmente”, ha advertido la compañía.
La aerolínea considera que las empresas con una cobertura de combustible inferior tendrán mayores dificultades para conservar su capacidad durante el invierno. Incluso plantea que algunas compañías podrían tener problemas para mantenerse en el mercado si la situación energética se prolonga.
El petróleo Brent ha llegado a aproximarse a los 97 dólares por barril en un escenario condicionado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre el suministro energético.
El verano deja cifras muy diferentes
Los recortes invernales contrastan con el crecimiento registrado durante los meses de mayor demanda. Solo en agosto, Ryanair transportó 22,2 millones de pasajeros, un 6% más en términos interanuales.
Entre abril y octubre, la compañía esperaba elevar el número de viajeros desde aproximadamente 138 millones hasta 145 millones, lo que representa un crecimiento superior al 5%.
La compañía confía además en cerrar nuevamente el ejercicio con beneficios, aunque las actuales circunstancias dificultan repetir los resultados récord anteriores. El encarecimiento energético se ha convertido así en una nueva variable para determinar qué rutas merece la pena conservar durante los meses menos rentables.
Ryanair ya había suspendido 17 rutas
El ajuste tampoco llega de manera aislada. Ryanair ya había suspendido temporalmente durante este verano sus conexiones con Amán, la capital de Jordania, debido al conflicto en Oriente Medio.
La decisión afectó a 17 rutas que anteriormente conectaban diferentes ciudades europeas con el Aeropuerto Internacional Queen Alia.
Cuando se produzca la recuperación prevista de estas operaciones, la oferta será mucho más limitada. Los planes pasan por mantener conexiones con Amán desde cuatro aeropuertos: Budapest, Bucarest, Madrid-Barajas y Viena.
La combinación de tensiones geopolíticas, combustible más caro y menor rentabilidad invernal está obligando así a Ryanair a revisar una estrategia basada tradicionalmente en aumentar capacidad, maximizar la ocupación de sus aviones y mantener las tarifas lo más bajas posible.






