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abril, miércoles 17, 2024

Cómo afecta el 5G a los vuelos en Estados Unidos

Las frecuencias banda C en Europa son menores que las del país norteamericano

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Florencia Amat / Aviación Digital, Sp. – La implementación del 5G ha traído consigo varios problemas en Estados Unidos, debido a que su rango de frecuencias se acerca mucho al de los aviones comerciales. Ya en el momento en el que se empezaron a subastar las licencias para operar en la llamada banda C en el país, las aerolíneas advirtieron de los peligros que conllevaría que no estuvieran adecuadas a las frecuencias de los aviones. Ahora, la superpotencia norteamericana se enfrenta actualmente a uno de sus mayores problemas en el terreno de la aviación – y las aerolíneas tienen poco tiempo para reaccionar.

Los radioaltímetros de los aviones son los perjudicados por las inferencias de la red 5G. Su importancia es clara: además de indicar a los aviones su altura desde el suelo, alimentan otros sistemas críticos para la seguridad que son vitales para el aterrizaje, sobre todo con mal tiempo.

Cuando se empezaron a vender las conexiones de ancho de banda a los proveedores de telecomunicaciones, allá por 2018, tanto la FAA como las aerolíneas avisaron de estos riesgos de interferencia. No se hizo nada hasta que fue demasiado tarde, lo que llevó a adoptar un compromiso de última hora entre la FAA y las empresas de comunicaciones (AT&T y Verizon) en los que estas acordaron restringir los niveles de potencia de sus torres de banda C 5G cerca de aeropuertos y rutas de aproximación.

Este acuerdo permitió que muchos vuelos el año pasado se pudieran celebrar con seguridad. Sin embargo, el tiempo corre y el compromiso tiene fecha de caducidad. En julio de 2023, se espera que hasta 19 proveedores de telecomunicaciones más introduzcan servicios 5G en la banda C y no formen parte del acuerdo voluntario existente.

¿Pagan justos por pecadores?

Las aerolíneas han sido las encargadas hasta ahora de gestionar económicamente este problema y han asumido el coste de modificar miles de aviones para que puedan operar en condiciones de aterrizaje CAT 2 y CAT 3 en presencia de transmisiones 5G. La FAA, por su parte, ha registrado unos 100 casos de posibles interferencias, aunque ninguno ha dado lugar a un incidente o accidente.

Ahí no acaba la cosa: la Directiva de Aeronavegabilidad de la FAA da de plazo a las aerolíneas hasta el 1 de julio de 2023 para instalar nuevos radioaltímetros o actualizar los existentes con nuevos filtros para utilizar los sistemas de aterrizaje por instrumentos en los aeropuertos estadounidenses afectados. Además, a partir del 1 de febrero de 2024, las aeronaves que no hayan sido modernizadas con filtros o radioaltímetros nuevos tendrán prohibido operar en el espacio aéreo estadounidense.

La FAA calcula que el coste del cumplimiento ascenderá a 26 millones de dólares, sobre la base de 26.000 dólares por adaptación para aproximadamente 1.000 aeronaves. Según los cálculos de la IATA, el coste sería el doble, y si se incluyen las 6.000 aeronaves estadounidenses que ya han sido adaptadas para seguir las recomendaciones de la FAA, el precio se dispara a más de 450 millones de dólares.

Además, la FAA no ha indicado qué radioaltímetros y filtros cumplirán sus requisitos. Más bien, está remitiendo a las compañías aéreas a los fabricantes de fuselajes y radioaltímetros, y las compañías aéreas deben esperar una solución que pase el examen. Tampoco hay nada claro acerca de las compañías de telecomunicaciones AT&T y Verizon, quienes no han confirmado por escrito si mantendrán sus límites voluntarios de potencia de transmisión más allá de la fecha de expiración del 1 de julio.

Diferencias con Europa

En Europa, el espectro dedicado al 5G está en el rango de 3,4 GHz a 3,8 GHz, lo suficientemente lejos del utilizado por los radioaltímetros. Los niveles de potencia también son, por lo general, mucho más bajos. La potencia de transmisión francesa, por ejemplo, es diez veces inferior a la autorizada en Estados Unidos.

EASA ya confirmó en su momento que no existía ningún motivo para preocuparse por las conexiones 5G y su implicación en la seguridad de los vuelos. Hay incluso países que han tomado medidas más allá de las impuestas por la Unión Europea para cerciorarse de que las interferencias nunca supongan un problema.

¿Qué debe hacer EE.UU.?

Willie Walsh, director de IATA, escribió un comunicado a la FAA para elaborar con urgencia un plan de proyecto. «Un plan de proyecto de implantación bien elaborado ofrece claramente mayores oportunidades de éxito que el enfoque descentralizado actual. También dará a las empresas de telecomunicaciones una imagen realista de los progresos realizados hasta la fecha y una previsión de cuándo podrán aprovechar plenamente su inversión en 5G. Por último, informará al Gobierno de EE.UU. en su conjunto sobre las medidas que puede ser necesario adoptar si los plazos actuales resultan inalcanzables».

La Unión Internacional de Telecomunicaciones se celebrará este año en Dubái, en el mes de octubre. En esta reunión se deberá discutir el futuro de la aviación y de su compenetración con el desarrollo de las telecomunicaciones, para así poder asegurar el buen funcionamiento de ambos sectores.

SourceIATA
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