Aviación Digital, Sp.- La sentencia no declara “verdes” a los jets privados, pero sí invalida la prohibición general que impedía considerar su fabricación como actividad transitoria dentro del marco europeo de finanzas sostenibles.
Un fallo que reabre el debate sobre aviación y finanzas sostenibles
El Tribunal General de la Unión Europea ha anulado la exclusión de la fabricación de aeronaves destinadas a la aviación privada o comercial de negocios del grupo de actividades “transitorias” de la taxonomía verde europea. La decisión, dictada el 24 de junio en Luxemburgo en el asunto T-77/24, da la razón a Dassault Aviation, fabricante francés de los jets Falcon, y obliga a la Comisión Europea a reconsiderar la forma en que clasificó esta parte de la industria aeronáutica.
La taxonomía de la Unión Europea es un sistema común de clasificación que define qué actividades económicas pueden considerarse medioambientalmente sostenibles o alineadas con la transición climática. La Comisión la presenta como una herramienta de transparencia para orientar inversiones hacia actividades compatibles con una trayectoria de cero emisiones netas en 2050 y con los objetivos ambientales de la UE.
Qué anuló exactamente el Tribunal General
El núcleo del fallo está en el Reglamento Delegado (UE) 2023/2485, adoptado por la Comisión en 2023, que introdujo criterios técnicos para distintas actividades, incluida la fabricación de aeronaves. Esa norma excluía a las aeronaves destinadas a aviación privada o de negocios del ámbito de actividades consideradas como contribuyentes a la mitigación del cambio climático.
El Tribunal General sostiene que la Comisión no podía asumir que otros modos de transporte fueran necesariamente alternativas bajas en carbono a los aviones de negocios sin analizar sus características específicas en emisiones de CO₂, flexibilidad, velocidad y conectividad. Además, reprocha a Bruselas haber utilizado la métrica de CO₂ por pasajero-kilómetro, al considerar que no está prevista en el Reglamento de Taxonomía y que se refiere a la operación de las aeronaves, no a su fabricación.
Los jueces también subrayan que la Comisión no tuvo en cuenta factores relevantes, entre ellos la capacidad de estas aeronaves para operar con combustibles de aviación sostenibles, conocidos como SAF por sus siglas en inglés (Sustainable Aviation Fuels). La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea, EASA, recuerda que la aviación está tratada en la taxonomía como un sector transitorio, difícil de descarbonizar plenamente a corto plazo por limitaciones tecnológicas y económicas.
Impacto para Dassault Aviation y la industria Falcon
La anulación tiene un efecto directo sobre la información de sostenibilidad que Dassault debe publicar. Según el Tribunal, la exclusión obligaba a la compañía a presentar su actividad de fabricación de aeronaves de negocios como no alineada con la taxonomía, y su eliminación podría influir en sus condiciones de acceso a financiación.
Dassault Aviation diseña, fabrica y da soporte tanto a aviones de combate como a jets de negocios, principalmente bajo las marcas Rafale y Falcon. En 2025, la compañía informó de 31 pedidos de Falcon y 37 entregas, dentro de una actividad civil que sigue siendo relevante para su cartera industrial y de mantenimiento.
Lo que no dice la sentencia
El fallo no convierte a los jets privados en aeronaves “verdes” ni determina que su uso operativo sea bajo en carbono. Lo que invalida es una exclusión general aplicada a la fabricación de aviones de negocios sin una justificación técnica suficiente a juicio del Tribunal. La Comisión deberá cubrir el vacío legal creado por la anulación y, si lo estima oportuno, rehacer el análisis regulatorio con criterios compatibles con el Reglamento de Taxonomía.
La sentencia puede recurrirse ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero solo sobre cuestiones de Derecho, en un plazo de dos meses y diez días desde la notificación.
Un debate regulatorio aún abierto
El caso llega en un momento especialmente sensible para la política europea de finanzas sostenibles. En paralelo, varias organizaciones ambientales han impugnado ante la justicia europea la inclusión de determinados aviones y buques de combustibles fósiles en la taxonomía, al considerar que los criterios son demasiado permisivos. Esa acción, impulsada por Dryade, Fossielvrij NL y Protect Our Winters Austria con apoyo de Opportunity Green y CLAW, celebró vista el 24 de febrero de 2026.
Así, Bruselas queda presionada desde dos frentes opuestos: por un lado, la industria de aviación de negocios reclama no quedar excluida de forma automática de las actividades transitorias; por otro, las ONG sostienen que incluir aeronaves convencionales bajo criterios de eficiencia puede diluir la credibilidad climática de la taxonomía. El resultado práctico será una revisión más exigente de cómo se distingue entre fabricación, operación, tecnología disponible, SAF, vida útil de los activos y métricas de emisiones.






