La recuperación del transporte aéreo y el aumento constante de los pedidos de nuevas aeronaves están obligando a los grandes fabricantes a ampliar su capacidad industrial. Tanto Boeing como Airbus afrontan una cartera de encargos histórica.
Estos encargos garantizan años de trabajo y evidencia una realidad palpable: que las aerolíneas continúan apostando por renovar y ampliar sus flotas pese al creciente debate sobre el impacto ambiental de la aviación.
En este escenario, Boeing ha tomado una decisión inédita: fabricar su exitosa familia 737 Max en una segunda planta de producción.
Se trata de un cambio histórico para un modelo que durante décadas ha estado vinculado exclusivamente a las instalaciones de Renton, en el estado de Washington.
Everett se incorpora por primera vez a la fabricación del 737 Max
La planta de Everett, conocida por ensamblar aviones de fuselaje ancho como el 747, el 767, el 777 o el 787 Dreamliner, pasará también a producir distintas versiones del 737 Max.
Será la primera vez que este programa salga de Renton, una instalación que tradicionalmente ha concentrado toda la producción del avión comercial más vendido de Boeing.
La nueva línea estará destinada a fabricar las variantes 737-8, 737-9 y 737-10. La compañía ha explicado que la puesta en marcha será progresiva, con un incremento gradual del ritmo de fabricación para garantizar que todos los procesos mantienen los estándares de calidad y seguridad exigidos por la autoridad aeronáutica estadounidense.
Lejos de sustituir la actividad existente, la incorporación de Everett permitirá aumentar la capacidad total de producción sin reducir el trabajo desarrollado en Renton.
Más producción para responder a una demanda récord
El crecimiento del tráfico aéreo mundial ha provocado que los fabricantes acumulen miles de pedidos pendientes de entrega.
Muchas aerolíneas necesitan incorporar nuevos aviones para sustituir modelos antiguos, mejorar la eficiencia del consumo de combustible y atender el aumento de pasajeros previsto para los próximos años.
Aunque el 737 se ensambla en Renton, buena parte de sus componentes se fabrican en otras instalaciones repartidas por Estados Unidos. El fuselaje, por ejemplo, procede de Wichita antes de llegar a las líneas de montaje final.
Con la incorporación de Everett, Boeing pretende acelerar las entregas y reducir los largos tiempos de espera que afrontan muchas compañías aéreas.
Boeing acelera el ritmo tras recibir el visto bueno de la FAA
Uno de los pasos más importantes para la recuperación del fabricante ha sido la autorización de la Administración Federal de Aviación (FAA) para aumentar la producción hasta los 47 Boeing 737 Max al mes.
El consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, confirmó recientemente que la empresa ya trabaja para estabilizar ese ritmo de fabricación antes de plantearse nuevos incrementos.
«Ahora estamos ya trabajando para cumplir con los 47 aviones mensuales. Aún nos va a requerir de algunos meses para estabilizar los procesos, pero continuamos avanzando«, explicó el máximo responsable de la compañía.
El siguiente objetivo pasa por alcanzar las 52 unidades mensuales y, posteriormente, llegar a las 63 aeronaves cada mes si la evolución de los procesos industriales y las autorizaciones regulatorias lo permiten.
La calidad vuelve a ser la prioridad del fabricante
La compañía ha aprendido que recuperar la confianza del mercado resulta tan importante como aumentar la producción. Tras los accidentes sufridos por dos 737 Max y el incidente ocurrido en enero de 2024 con un avión de Alaska Airlines que perdió un panel de fuselaje durante el vuelo, la supervisión de la FAA se endureció considerablemente.
Durante meses, el regulador limitó el número de aviones que Boeing podía fabricar mientras verificaba que los nuevos procedimientos cumplían todas las exigencias de seguridad.
Ese control permitió comprobar mejoras en la organización industrial, en los procesos de inspección y en el seguimiento de cada fase del ensamblaje, aspectos considerados fundamentales para evitar que vuelvan a repetirse los errores del pasado.
Más entregas para recuperar la estabilidad financiera
Incrementar la producción tiene también un importante componente económico. Boeing necesita entregar más aeronaves para aumentar su flujo de caja y reducir la elevada deuda acumulada durante los últimos años.
La empresa ha soportado importantes pérdidas derivadas de las inmovilizaciones del 737 Max, la adquisición de Spirit AeroSystems, los incrementos salariales negociados con sus trabajadores y los elevados gastos asociados a la mejora de sus controles de calidad.
La dirección considera que el regreso a unos ritmos de fabricación más elevados permitirá fortalecer la situación financiera de la compañía y recuperar parte del terreno perdido frente a Airbus. Además, Boeing mantiene la previsión de obtener la certificación del 737 Max 7 durante este verano y del 737 Max 10 antes de finalizar el año, dos modelos que ampliarán todavía más su oferta comercial.






