Aviación Digital, Sp.- ¿Puede un avión de transporte militar hacer llover? El 3 de septiembre, con siete localidades de Sarawak por encima de 300 en el Índice de Contaminantes del Aire (API, umbral «peligroso» según la norma malasia) y Serian rozando los 518, la Real Fuerza Aérea de Malasia (RMAF) puso en el aire un C-130 Hercules cargado con cuatro depósitos de agua salada. Es la tercera campaña de siembra de nubes del año en el estado de Borneo y la primera que se justifica tanto por la neblina como por la sed de las presas.
Un Hercules con 800 kilos de sal a 7.000 pies
La operación, coordinada por la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Malasia (NADMA) y el Departamento Meteorológico de Malasia (MetMalaysia), despega desde la base de la RMAF en Kuching y trabaja entre 5.000 y 7.000 pies (1.500 a 2.100 metros), la franja en la que se buscan cúmulos con humedad suficiente para responder al estímulo.
La técnica es la más sencilla de la siembra higroscópica: cada salida carga cuatro depósitos de acero con 200 kg de sal disueltos en agua en tanques de 1.800 litros. La salmuera se pulveriza directamente en la base de las formaciones nubosas, donde las partículas de sal actúan como núcleos de condensación que aceleran la coalescencia de gotas.
«El agua salada se pulveriza directamente en formaciones ricas en humedad y normalmente induce lluvia en una a tres horas», explicó el meteorólogo Mohd Ridzuan Adam a The Star. El mismo técnico rebajó expectativas al día siguiente: «Podría no haber viento que empuje la nube hacia arriba en la atmósfera» y «no podemos garantizar que llueva tras la siembra».
Tres presas hidroeléctricas y trece cuencas en tres días
El plan de vuelo tiene un doble objetivo. El primer día se dedicó a los embalses de Batang Ai, Bakun y Murum, que alimentan la red de Sarawak Energy. Los días 4 y 5 de septiembre, si la meteorología acompaña, el avión se desplazará sobre trece cuencas de captación de agua repartidas por las divisiones de Samarahan, Sri Aman, Betong, Kapit y Limbang.
«Octubre podría ser más caluroso y seco. Queremos aumentar los niveles de agua todo lo posible mientras aún podemos», declaró el viceprimer ministro de Sarawak y presidente del Comité Estatal de Gestión de Desastres, Douglas Uggah Embas. Las campañas de mayo y junio, con el mismo procedimiento, elevaron el nivel de Murum y Bakun, aunque el efecto sobre Batang Ai fue menor.
En la operación participan además el Ejército malasio, la Real Policía de Malasia, el Departamento de Abastecimiento de Agua Rural (JBALB), Sarawak Water y la Autoridad de Aviación Civil de Malasia (CAAM), que gestiona la coordinación del espacio aéreo con un tráfico civil ya afectado por la visibilidad reducida.
Japón estrena sus Chinook en extinción fuera de sus fronteras
Al otro lado de la frontera, en el Kalimantan indonesio, el frente aéreo lo encabeza Japón. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, anunció el 28 de agosto el envío de tres helicópteros CH-47 Chinook de la Fuerza Terrestre de Autodefensa (JGSDF), capaces de transportar hasta 5.000 litros de agua por descarga en misiones de bombardeo aéreo. Es la primera vez que las Fuerzas de Autodefensa japonesas realizan operaciones de extinción de incendios en el extranjero.
Los aparatos viajan embarcados en el buque de transporte JS Kunisaki de la Fuerza Marítima de Autodefensa, que zarpó de la base de Kure (Hiroshima) el 30 de agosto con una travesía prevista de una a dos semanas. La misión moviliza en total unos 600 efectivos, de los que alrededor de 350 operarán sobre el terreno según Kyodo News, y un equipo de avanzada ya coordina con las fuerzas indonesias y el cuerpo nacional de bomberos. «Haremos todo lo posible para ayudar a evitar que los daños se sigan extendiendo», dijo Koizumi.
El ministro de Defensa indonesio, Sjafrie Sjamsoeddin, enmarcó el despliegue en el Acuerdo Bilateral de Cooperación en Defensa firmado en mayo de 2026: «Cuando un amigo lo necesita, el otro acude en su ayuda». El jefe de la agencia de desastres BNPB, Suharyanto, matizó el alcance del medio aéreo: «Las operaciones aéreas son de apoyo por naturaleza; las operaciones terrestres son muy importantes».
Lo que el humo significa para la aviación regional
La neblina de 2026 ya ha cruzado Borneo y alcanzado el área metropolitana de Manila, y el Centro Meteorológico Especializado de la ASEAN (ASMC) ha elevado su alerta al Nivel 3, el máximo de su escala, por alto riesgo de neblina transfronteriza severa. Según el ministro indonesio de Silvicultura, Raja Juli Antoni, el fuego ha arrasado más de 202.000 hectáreas este año y septiembre marca el pico de El Niño. Unos 5,5 millones de personas en Borneo y Sumatra han estado expuestas al humo y cerca de 13.500 han recibido tratamiento por infecciones respiratorias.
Para las operaciones aéreas, la neblina densa se traduce en visibilidad reducida, aproximaciones por instrumentos donde antes bastaba el visual y, en episodios anteriores de 2015 y 2019, cierres puntuales de aeropuertos en Kalimantan y Sumatra. Esta vez las fuentes consultadas no recogen todavía cancelaciones o NOTAM (avisos a los aviadores) específicos por humo, un extremo que Aviación Digital seguirá.
La pregunta de fondo es hasta dónde puede llegar la aviación como herramienta climática. Un C-130 puede acelerar una lluvia que la atmósfera ya estaba a punto de dar, y un Chinook puede sofocar un frente de llamas concreto, pero ninguno de los dos sustituye el control del fuego en origen. Si El Niño se prolonga como prevé Yakarta, ¿veremos a las fuerzas aéreas del sudeste asiático convertir la siembra de nubes en una misión permanente en lugar de un recurso de emergencia?






