La última locura de China: utilizar un haz de microondas para recargar drones en pleno vuelo

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China se ha prometido no dejar de sorprendernos nunca. Esta vez con un paso de calado en la particular carrera tecnológica por mantener activos drones en el aire durante más tiempo. Lo sorprendente esta vez es cómo aspira a conseguirlo.

Y es que, un equipo de investigadores ha logrado transmitir energía de forma inalámbrica mediante un haz de microondas desde un vehículo terrestre hacia una aeronave no tripulada en pleno vuelo.

Aunque se trata, por ahora, de una prueba. Si la idea prosperara, abriría la puerta a operaciones prolongadas sin necesidad de aterrizajes frecuentes para recargar baterías.

El experimento, eso sí desarrollado en un entorno controlado, demuestra que la transferencia energética a distancia puede ser viable incluso con emisor y receptor en movimiento.

Cómo funciona el sistema de transmisión energética

El mecanismo se basa en un emisor de microondas instalado en un vehículo que proyecta energía hacia el dron. En la parte inferior de la aeronave se integra una matriz de antenas capaz de captar esa radiación y convertirla en electricidad útil para alimentar sus sistemas.

Durante las pruebas, el sistema logró mantener drones de ala fija en vuelo durante aproximadamente 3,1 horas a una altura cercana a los 15 metros.

Aunque la altitud es limitada, el dato resulta significativo al tratarse de un escenario en movimiento, donde tanto el vehículo como el dron deben mantenerse alineados de forma constante.

Para resolver este desafío, los investigadores combinaron tecnología de posicionamiento GPS, sistemas de seguimiento dinámico y algoritmos de control de vuelo que ajustan la trayectoria en tiempo real.

La precisión en la alineación entre emisor y receptor es clave, ya que pequeñas desviaciones pueden reducir drásticamente la eficiencia de la transferencia.

Un concepto con paralelismos militares

Con este “invento” podríamos estar delante de una especie de base energética móvil, similar al papel que desempeña un portaaviones en operaciones navales.

En este caso, el vehículo terrestre actúa como nodo de energía y control, capaz de alimentar drones sin necesidad de que estos interrumpan su misión.

Este enfoque podría transformar la forma en la que se emplean los drones en operaciones de vigilancia, reconocimiento o guerra electrónica.

La posibilidad de mantener aeronaves en el aire durante periodos prolongados permitiría cubrir áreas extensas sin interrupciones, reduciendo la dependencia de infraestructuras fijas.

Además, el despliegue de múltiples vehículos emisores podría generar redes energéticas móviles, ampliando el radio de acción de los drones y mejorando su capacidad operativa en entornos complejos.

Muchas limitaciones y retos en los que trabajar

A pesar del avance, la tecnología se encuentra todavía en una fase inicial. La altura de vuelo alcanzada y el tiempo de operación, aunque relevantes como prueba de concepto, están lejos de los estándares requeridos para aplicaciones a gran escala.

Uno de los principales retos es la eficiencia energética. La transmisión de microondas a distancia implica pérdidas significativas, especialmente cuando se incrementa la distancia entre el emisor y el receptor. Optimizar la captación de energía y reducir la dispersión del haz son aspectos críticos para mejorar el rendimiento.

Otro factor clave es la seguridad. La utilización de microondas de alta potencia plantea interrogantes sobre su impacto en el entorno, tanto en términos de interferencias como de posibles efectos sobre personas o equipos cercanos.

Competencia global en la recarga inalámbrica de drones

El desarrollo de sistemas de transferencia energética sin cables no es exclusivo de China.

En los últimos años, diferentes organismos y empresas han explorado alternativas como la transmisión por láser o microondas en distancias cada vez mayores.

En Estados Unidos, programas de investigación han logrado enviar energía a varios kilómetros utilizando haces dirigidos, mientras que compañías tecnológicas han experimentado con drones que permanecen en vuelo continuo gracias a sistemas de recarga remota.

En este contexto, el experimento chino destaca por su enfoque dinámico, al integrar un sistema en movimiento que mantiene la transferencia energética en tiempo real. Este detalle marca una diferencia importante respecto a otras pruebas más estáticas.

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