Aviación Digital, Sp.- Ucrania asegura haber destruido un puente controlado por fuerzas rusas en la región ocupada de Jersón mediante una campaña sostenida con drones pesados de fabricación británica, en un episodio que mandos ucranianos describen como un hito inédito en combate. La información fue publicada en exclusiva por The Telegraph el 7 de abril de 2026 y sitúa la operación en marzo de 2025, sobre el río Konka, un brazo del Dniéper.
Según ese relato, la misión no consistió en un único ataque, sino en una campaña de desgaste de 60 días. La unidad ucraniana habría ejecutado 30 misiones y transportado unas 1,5 toneladas de explosivos hasta la estructura, debilitándola de forma progresiva hasta el colapso de dos tramos, antes de un ataque final con misil que la habría rematado.
De acuerdo con la versión difundida por The Telegraph y replicada por medios especializados, el cruce era utilizado por fuerzas rusas para mover equipo y abastecimientos hacia posiciones en islas del río Dniéper desde las que se presionaba a la ciudad de Jersón, situada en la orilla occidental. La pérdida del puente obligaría a sostener ese enlace logístico por vía fluvial, con barcazas o embarcaciones menores, una solución más lenta y expuesta.
Desde el punto de vista operativo, el caso encaja en una tendencia cada vez más visible en la guerra de Ucrania: el empleo de sistemas no tripulados no solo para reconocimiento o ataque puntual, sino también para degradar infraestructura táctica y forzar cambios en la maniobra logística del adversario.
El papel del Malloy T-150 y su perfil técnico
El sistema citado en la operación es el Malloy T-150, un cuadricóptero eléctrico de carga pesada diseñado para misiones logísticas. En su ficha pública, Malloy Aeronautics indica una carga útil máxima de 68 kg, un alcance de entre 13 y 37,5 km y una velocidad máxima de 30 m/s. [BAE Systems], ya como propietario de Malloy, encuadra al T-150 dentro de su familia de sistemas no tripulados de elevación pesada para trayectos cortos y medios.
Con una carga útil de ese orden, la neutralización de una estructura de puente exige repetición, precisión sobre puntos críticos y persistencia frente a defensas, interferencia electrónica y observación enemiga. En clave profesional, el caso refuerza una lección ya visible en Ucrania: plataformas concebidas para reabastecimiento pueden convertirse en vectores de demolición táctica cuando se combinan inteligencia, volumen de salidas y selección fina de blancos.
Un dron británico ya integrado en el ecosistema industrial de BAE
Malloy Aeronautics fue adquirida por BAE Systems a comienzos de 2024 e integrada en FalconWorks, el brazo de I+D de su negocio aéreo. La operación corporativa es importante porque sitúa al T-150 dentro de una gran cadena industrial británica con capacidad de escalado, certificación y evolución de producto.
El Reino Unido también había vinculado previamente a Malloy con su ayuda militar a Ucrania. Londres anunció en marzo de 2024 un nuevo paquete que se apoyaría en cadenas de suministro ya activas para Kiev, entre ellas la de Malloy Aeronautics, mientras que responsables británicos han citado el “Malloy drone” como ejemplo de cómo los sistemas no tripulados están transformando la guerra.






