3I/ATLAS podría no ser un cometa común, advierte Harvard

El enigma marciano que la NASA aún no explica: el silencio oficial alimenta teorías sobre un posible origen artificial del objeto.

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Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- Una nueva imagen del Telescopio Gemelo de Dos Metros (TTT), en las Islas Canarias, ha reavivado el debate científico más intrigante del año: el cometa interestelar 3I/ATLAS emite un chorro de gas hacia el Sol, algo que contradice las leyes físicas conocidas. Mientras la NASA guarda silencio sobre las fotografías que captó el 3 de octubre, la comunidad científica se divide entre quienes lo consideran un fenómeno natural y quienes creen que podría ser una sonda tecnológica de origen no humano. El 29 de octubre será una fecha clave para resolver el misterio.


Un cometa que no se comporta como un cometa

El Telescopio Gemelo de Dos Metros (TTT), instalado en el Observatorio del Teide (Islas Canarias, España), ha captado una imagen que vuelve a sacudir los cimientos de la astronomía contemporánea.
El objeto 3I/ATLAS, proveniente de más allá de nuestro sistema solar, emite un chorro de gas dirigido hacia el Sol, un comportamiento exactamente opuesto al de cualquier cometa conocido.
Además, no muestra cola cometaria visible, lo que desconcierta a los científicos que lo observan desde hace meses.

La imagen, tomada el 2 de agosto de 2025 y publicada recientemente, fue elaborada a partir de 159 exposiciones de 50 segundos cada una.
En ella se aprecia con claridad un rastro gaseoso de unos 6.000 kilómetros de longitud orientado hacia el astro rey. El hallazgo ha sido interpretado como una anomalía significativa, y el físico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, sostiene que este comportamiento podría no ser natural.

La comunidad científica internacional observa el caso con cautela. No es la primera vez que un cuerpo celeste de origen interestelar plantea enigmas: antes de 3I/ATLAS, los objetos ‘Oumuamua (2017) y Borisov (2019) ya habían puesto a prueba las teorías tradicionales sobre la formación de cometas. Pero este caso es distinto: 3I/ATLAS combina masa descomunal, dirección inusual y una composición química única.


El enigma marciano que la NASA aún no explica

El 3 de octubre, 3I/ATLAS pasó muy cerca de Marte, y las expectativas eran enormes. La NASA había previsto capturar imágenes con la cámara HiRISE a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), capaz de obtener detalles de hasta 30 kilómetros por píxel.
Sin embargo, desde entonces, no se ha publicado ninguna imagen oficial ni comunicado técnico.

La falta de información ha generado teorías contrapuestas. Algunos analistas apuntan al cierre parcial del gobierno estadounidense, que habría afectado temporalmente la divulgación científica. Otros creen que la NASA prefiere revisar los datos en profundidad antes de emitir conclusiones sobre un fenómeno tan atípico.

Mientras tanto, China, con su misión Tianwen-1, tampoco ha difundido material visual. La única institución que ha ofrecido información verificable ha sido la Agencia Espacial Europea (ESA), a través del orbitador ExoMars TGO, que registró una secuencia de imágenes mostrando a 3I/ATLAS como un punto blanco difuso descendiendo lentamente sobre el fondo marciano.

El astrofísico Avi Loeb sostiene que el 29 de octubre será la fecha decisiva. Ese día, el cometa alcanzará su perihelio, el punto más próximo al Sol. Si es un cuerpo natural, debería mostrar un aumento notable de actividad gaseosa; si no lo hace, la hipótesis de que se trate de un objeto artificial cobraría fuerza.


Un visitante que rompe las reglas

Las anomalías que rodean a 3I/ATLAS son múltiples y desconcertantes. Su diámetro, estimado entre 5 y 20 kilómetros, y su masa superior a 33 mil millones de toneladas, lo convierten en un gigante en comparación con cualquier otro visitante interestelar observado.
Su trayectoria casi perfectamente horizontal a través del plano de los planetas también resulta improbable, al igual que su composición química: grandes proporciones de níquel sin hierro, una combinación que en la Tierra solo se logra mediante procesos industriales.

Otro elemento que intriga a los expertos es la polarización negativa extrema de la luz que refleja. Esto sugiere que la superficie del objeto podría ser metálica o muy compleja, y no una simple capa de hielo o polvo, como en los cometas convencionales.
Además, no muestra signos de aceleración pese a los chorros de gas que emite, lo que refuerza la idea de una masa colosal o de una estructura interna distinta a la esperada.


La ciencia entre la cautela y la curiosidad

Avi Loeb, conocido por su defensa de la apertura intelectual frente a lo desconocido, insiste en que negar hipótesis por miedo al descrédito puede frenar descubrimientos clave. “Si algo se comporta como nada de lo que conocemos, debemos considerarlo en sus propios términos”, afirma en su columna en Medium.
Otros investigadores, sin embargo, piden prudencia: los procesos físicos del espacio interestelar son todavía poco comprendidos y podrían explicar comportamientos “imposibles” sin necesidad de recurrir a teorías artificiales.

Lo cierto es que 3I/ATLAS ha reavivado el debate sobre cómo la humanidad interpreta los signos del cosmos. El 29 de octubre, cuando el objeto se acerque al Sol, la respuesta podría inclinarse hacia una explicación natural… o abrir la puerta a algo que aún no sabemos nombrar.


Un espejo para nuestra curiosidad

Si algo revela 3I/ATLAS no es solo el misterio de su naturaleza, sino el reflejo de nuestra necesidad de entender lo desconocido.
El silencio de la NASA, el escepticismo de algunos y la audacia de otros muestran que la exploración espacial no solo se libra en los observatorios, sino también en la mente humana.
Quizás 3I/ATLAS no sea una nave, ni un cometa, ni un mito moderno, sino una prueba más de que el universo aún no ha contado toda su historia.


Datos técnicos del Telescopio Gemelo de Dos Metros (TTT)

El sistema TTT, operado por la empresa Light Bridges, fue presentado oficialmente el 9 de octubre de 2025. Está formado por dos telescopios de 0,8 metros de diámetro, ubicados en el Observatorio del Teide.
Considerado uno de los sistemas robóticos más avanzados del mundo, ha permitido a Europa posicionarse en la vanguardia de la observación astronómica de precisión.

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