Aviación Digital, Sp.- La seguridad en el aeropuerto de Madrid-Barajas ha sido el eje de una reciente controversia en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, donde se debatió la posibilidad de reabrir la comisaría de la Terminal 4 (T4) y aumentar la presencia de la Policía Municipal en el recinto.
Esta discusión ha generado tensiones entre los distintos grupos políticos, especialmente por el rechazo del Pleno a implementar estas medidas, lo que ha avivado el debate sobre cómo abordar la inseguridad en uno de los aeropuertos más importantes de Europa.
El Rechazo del Pleno: Una Postura Firme pero Cuestionada
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid decidió no reabrir la comisaría de la T4, cerrada desde hace más de una década, ni intensificar la presencia de la Policía Municipal en Barajas.
La argumentación municipal señala que la seguridad en el aeropuerto es competencia exclusiva del Gobierno central, a través de la Policía Nacional y la Guardia Civil, y no del consistorio.
Según esta postura, los recursos actuales son suficientes, y el Ayuntamiento ya contribuye con servicios como el Samur Social para atender problemáticas específicas, como la presencia de personas sin hogar en las terminales. Sin embargo, esta decisión ha sido recibida con críticas por parte de quienes consideran que la situación de inseguridad requiere una respuesta más contundente y local.
La Posición del Sindicato ASAE
El sindicato ASAE (Alternativa Sindical AENA/ENAIRE) ha sido uno de los principales detractores de la resolución del Pleno. Según ASAE, la negativa a reabrir la comisaría de la T4 y a aumentar la presencia policial municipal agrava una situación ya crítica en Barajas. El sindicato denuncia que la escasez de efectivos de la Policía Nacional, combinada con la incapacidad de los vigilantes de seguridad privada para abarcar todas las necesidades, deja las terminales vulnerables a incidentes como robos y altercados.
ASAE ha propuesto una solución concreta: el despliegue de la Unidad Central de Seguridad (UCS) de la Policía Municipal, una unidad especializada que podría patrullar las terminales y restaurar el orden.
En su opinión, las autoridades terminarán recurriendo a esta medida si realmente quieren poner fin a la inseguridad, dado que la Policía Nacional parece insuficiente y los vigilantes de seguridad no dan abasto. El sindicato sostiene que la reapertura de la comisaría y el refuerzo policial son pasos necesarios y urgentes para garantizar la protección de trabajadores y usuarios del aeropuerto.
Opacidad y Demoras: Obstáculos para Evaluar la Situación
Un aspecto que complica aún más el debate es la falta de transparencia sobre los recursos y los datos de seguridad en Barajas.
Según respuesta a las Cortes Generales, el número exacto de agentes de la Policía Nacional destinados al aeropuerto es información «reservada», lo que impide conocer si los efectivos actuales son adecuados. Esta opacidad ha generado desconfianza entre los críticos, incluido ASAE, que ven en esta falta de claridad una señal de que el problema podría ser más grave de lo que se admite.
Además, el Ministerio del Interior ha informado esta semana que los datos sobre delitos en las comisarías de las terminales T1 y T4, solicitados mediante la Ley de Transparencia, tardarán un mes más en entregarse debido al «volumen de datos» que deben procesarse.
Esta drespuesta deja en el aire preguntas sobre la magnitud real de la delincuencia en el aeropuerto y alimenta las sospechas de que las autoridades podrían estar subestimando o gestionando inadecuadamente la situación.
¿Hacia Dónde Va la Seguridad en Barajas?
La polémica en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid refleja un choque entre competencias institucionales y la urgencia de responder a las demandas de seguridad en Barajas.
Mientras el consistorio se aferra a su postura de que el problema compete al Gobierno central, el sindicato ASAE insiste en que la inacción municipal solo prolonga una crisis que afecta a trabajadores y viajeros. La propuesta de involucrar a la UCS podría ser un punto intermedio, pero su implementación dependerá de la voluntad política y de una mayor coordinación entre administraciones.
En un contexto de información limitada y retrasos en la entrega de datos clave, la resolución de esta controversia exige transparencia y medidas concretas. La seguridad en Barajas no es solo una cuestión de orden público, sino también un factor clave para la imagen y el funcionamiento de Madrid como hub internacional. Por ahora, el rechazo a reabrir la comisaría de la T4 y a reforzar la Policía Municipal deja el problema en un limbo que podría requerir soluciones inevitables en el futuro.







Muy justo lo que pide ASAE
Es una verguenza como esta Barajas y nadie es responsable