Aena eleva a 3,6 millones el coste de su premio literario bajo la presidencia del político Maurici Lucena

Al millón de euros para la obra ganadora se suman 120.000 euros para finalistas, 1,4 millones en compra de libros y 900.000 euros sin IVA para organizar el galardón.

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Aviación Digital, Sp.- La pregunta ya no es qué se le ha perdido a Aena en un premio literario. La pregunta es cuánto está dispuesta a gastar una compañía de mayoría pública en reputación cultural mientras millones de jóvenes españoles siguen sin poder pagar una vivienda.

Ya no son 2,5 millones: la factura sube a 3,6 millones

Cuando este medio publicó que el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana superaba los 2,5 millones de euros, todavía faltaba una pieza esencial del coste: la organización integral del galardón. Ese dato ya consta en el expediente CCA-1/2025, identificado como “Servicio Integral Para La Organización Del Premio Aena Narrativa”, adjudicado por 900.000 euros sin IVA a La Tropa Produce SLL, según los datos extraídos de la Plataforma de Contratación del Sector Público por el agregador CashStalker. El importe total con IVA asciende a 1.089.000 euros.

La cifra cambia el alcance político de la historia. Aena no solo ha impulsado un premio literario con 1.000.000 de euros para la obra ganadora. También ha previsto 30.000 euros para cada uno de los cuatro finalistas, otros 120.000 euros en total, según la nota oficial de la compañía sobre el fallo del premio.

A ello se suma la compra de miles de ejemplares de las cinco obras finalistas, una actuación que la propia Aena incluyó en la presentación del galardón. La compañía explicó que esos libros serían distribuidos entre sus trabajadores y administraciones locales de los territorios donde operan sus aeropuertos, para su uso en bibliotecas, escuelas, centros culturales y otros espacios.

Según la información manejada por este medio, esa compra de ejemplares asciende a 1,4 millones de euros y no está incluida en el contrato de organización. Por tanto, el coste identificado de la iniciativa alcanza 3.420.000 euros sin computar el IVA del contrato de organización y 3.609.000 euros si se incluye ese IVA.

Una compañía aeroportuaria actuando como mecenas cultural

Aena defiende el premio como parte de su estrategia de sostenibilidad social y promoción de la lectura. En su presentación, la empresa sostuvo que los aeropuertos son infraestructuras críticas para España y que su presencia territorial justifica un vínculo con el interés general y el arraigo local.

Pero ese argumento no cierra el debate; lo abre. Aena no es una editorial, ni una fundación literaria, ni el Ministerio de Cultura. Es el gestor aeroportuario español, una sociedad mercantil estatal cotizada, dominante del Grupo Aena, cuyo 51% del capital social está en manos de ENAIRE, entidad pública empresarial dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Precisamente por esa mayoría pública, el gasto exige una explicación más rigurosa que una nota de prensa. No basta con invocar la cultura. Hace falta detallar retorno, procedimiento, destinatarios, criterios de contratación, desglose de costes y proporcionalidad.

El problema político: dinero público tratado como dinero de imagen

El caso tiene una dimensión política evidente. El político Maurici Lucena, presidente y consejero delegado de Aena desde 2018, no llegó a la compañía por una carrera interna aeroportuaria, si no a dedo. Su nombramiento como consejero ejecutivo se produjo por cooptación del Consejo de Administración el 16 de julio de 2018 y fue ratificado después por la Junta General de Accionistas. Anteriormente fue diputado y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlament de Catalunya entre diciembre de 2012 y octubre de 2015.

Ahí está el fondo de la polémica. El Premio Aena Narrativa no es solo una iniciativa cultural cara. Es el síntoma de una forma de gestionar lo público en la que las grandes empresas de mayoría estatal y dirigidas por políticos se convierten en plataformas de prestigio institucional. El dinero deja de percibirse como un recurso limitado y pasa a utilizarse como instrumento de imagen, influencia y proyección personal o corporativa.

El contraste: millones para premios, jóvenes sin casa

El contraste social es difícil de ignorar. El Consejo de la Juventud de España acaba de advertir que la tasa de emancipación juvenil se sitúa en el 14,5%, mínimo histórico, y que el alquiler ya consume el 98,7% del salario de una persona joven. La edad media de emancipación supera los 30 años.

En ese contexto, dedicar 3,6 millones de euros a un premio literario desde una compañía de mayoría pública resulta políticamente explosivo. No porque la cultura no merezca apoyo, sino porque las prioridades importan. En una España donde los jóvenes enlazan alquileres imposibles, contratos precarios y dependencia familiar prolongada, cada euro de una empresa controlada por el Estado debe superar una prueba elemental: ¿es necesario, proporcionado y defendible?

El Premio Aena de Narrativa puede presentarse como una iniciativa de mecenazgo cultural. No obstante, también puede interpretarse como un ejemplo del modo en que determinadas instituciones gestionan hoy los recursos públicos, con grandes gestos, grandes cifras y grandes actos, pero una sensibilidad limitada hacia quienes tienen dificultades incluso para acceder a una vivienda. En este contexto, resuena la célebre frase atribuida a José Luis Rodríguez Zapatero: «Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho». Parece que a Lucena es de los que les gusta dar mucho.

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