Las cosas por su nombre y Aerolíneas Argentinas en su laberinto (Parte II)

Rincón de Rizzi

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Buenos Aires, ARG.- (Portal de América/Luís Alejandro Rizzi) “La democracia no ofrece la plenitud a sus ciudadanos. Tener buena seguridad social no lo hace a uno feliz. Tener una jubilación decente no hace que uno se sienta realizado. La democracia es eso: asegurar la jubilación, una buena cobertura médica, buenas condiciones de trabajo, etcétera. Pero ¿Y una vez que se obtuvo eso? Era un medio y no un objetivo en la vidaTzvetan Todorov.

Encontré, ordenando viejos papeles, algunas frases de Tzvetan Todorov y elegí la transcripta al inicio que no por conocida, deja de tener actualidad.

La democracia es un medio que nos impone obligaciones a todos para buscar permanentemente la “plenitud” sabiendo que en esta vida jamás lo lograremos, pero hay que seguir.

Ya dije en la primera parte de esta nota, que no soy un intelectual, pero me animo a afirmar que intento serlo buscando nuevas modos y formas de hacer las cosas. El mismo Todorov en alguna parte dijo que es función del intelectual influir sobre la realidad, si no agregaría, no sirven para nada, sería como si los médicos se negaran ejercer su profesión o los jueces a dictar sentencia, cosa que ocurre muy a menudo ya que muchos jueces intentan adecuar su sentencias a los vientos que soplan o demorarlas hasta que los vientos sean favorables, por eso vivimos en una sociedad sin normas.

Un ejemplo de esta carencia de dirigentes con inquietudes de “intelectualidad” o si se prefiere “incultos” es Aerolíneas Argentinas, que continúa en su laberinto, parafraseando el último libro de Juan José Sebreli.

El actual CEO de Aerolíneas Argentinas, como lo fue Isela Costantini, pueden ser excelentes “managerialistas” palabra usada por Mario Riorda en una nota publicada en Clarín. Pudieron haber sido exitosos en la gestión privada, no lo pongo en duda, pero en una empresa pública, es obvio que se debe gestionar, pero lo más importante es que asimismo desde una empresa pública se ejerce el gobierno del estado.

Con esto quiero decir que en verdad las empresas del estado más que CEOS necesitan hombres que sepan gobernar con un mínimo nivel cultural que les permita saber cómo es el mundo en el que se vive, cuáles son las ideas que predominan o quizás investigar por la falta de nuevas ideas, que parece ser el drama esencial y existencial del momento que nos toca vivir y en especial del gobierno de Mauricio Macri.

Deberíamos recordarle que el camino más directo al infierno está sembrado de buenas intenciones.

Marcelo Longobardi es un periodista que hoy desde Radio Mitre capta el 50% del share, es decir la mitad de la gente que oye radio, escucha a Longobardi, realmente es una maravilla.

Longobardi, el mismo lo dijo más de una vez, no terminó el colegio secundario, pero tiene un mérito, es un intelectual y quizás no por lo que sabe o pudiera saber, sino por la forma en que piensa.

Días pasados preguntado sobre el gabinete de ministros, respondió: “Me parece un horror. Tanto en los nombres en términos generales, como el formato que Macri diseñó. El Gabinete es un jardín de infantes conducido por tres maestras jardineras”.

Hay reuniones, por lo menos en el área de Transporte, en la que parecería que cada funcionario debe decir su lección y luego parecería que puede ser calificado, pero en el lapso que estuve no supe ni conocí ni tuve alguna directiva sobre la política de transporte.

No percibía que desde ese Ministerio se ejercía el gobierno de un país.

Diría, la impresión que me quedó es que se “jugaba a gobernar” como si realmente estuviéramos en una escuelita de tres o de cuatro.

Se planteaban objetivos, por ejemplo la “Red de expresos regionales”, el famoso “RER”, pero simultáneamente y después de un año de gobierno, no se logró rehabilitar el servicio ferroviario a Mar del Plata o habilitar la estación Acassuso de la línea de cercanías Mitre, por dar dos simples ejemplos.

Es evidente ni gobierno ni gestión

Aerolíneas Argentinas toma medidas acertadas, como hacerse dueña de la comercialización de sus servicios, eliminando el pago de comisiones, o programando el vuelo diario a Roma que va a contribuir a bajar sus costos y convertirla de ese modo en una ruta rentable. En rehabilitar el “hub” Córdoba que merced a Eugenio Negre y el “gallego” Garcia Lemos, implementamos en 1984 con éxito y sin fijar tripulaciones para bajar costos y que tiempo después fue discontinuado. Se ha logrado mejorar financiaciones por la compra y leasing de aviones y hasta se ha logrado bajar su déficit en algunos dólares, aun no se sabe cuántos, porque hay balances pendientes desde la época de Recalde.

Pero todo eso que hace a la “gestión” no es suficiente, porque la cuestión de Aerolíneas Argentinas y Austral es otra, como lo reconoció su actual CEO. Precisamente no parecería que fracase la gestión como tal, sino lo que fracasa es lo que llamaría su “gobierno”.

La empresa tiene un modelo hibrido de administración que se pretende asimilar al de una empresa privada y el objetivo parecería ser obtener resultados de modo que el estado en un breve tiempo pueda dejar de sustentarla mediante un sistema de subsidios.

Pues bien lo que se pretende es hacer un “ajuste” que considero necesario, pero lo que se tiene que tener en cuenta es que el “ajuste” se debe hacer no recurriendo a la gestión y apilando números, sino desde el gobierno de la empresa que reclama precisamente nuevas formas de ejercicio.

En verdad, en términos políticos la palabra justa sería “hacer viable y autosuficiente la empresa” adecuándola a sus posibilidades, y esto además de político es una cuestión cultural. Hoy el transporte aéreo dejó de ser deficitario y esto hay que asumirlo.

En la próxima nota de esta saga volveremos a proponer un nuevo modelo de gobierno para Aerolíneas Argentinas y Austral, y solo aspiro a que los que tienen la responsabilidad piensen.

Portal de América

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