El Kosmos 2612 ruso se aproximó entre el 15 y el 19 de octubre al ICEYE-X36, un satélite radar comercial estadounidense, en una maniobra que los analistas vinculan con el apoyo de imágenes a Ucrania.
Aviación Digital, Sp.- Un satélite ruso ha vuelto a jugar al gato y al ratón en órbita. El Kosmos 2612 realizó entre el 15 y el 19 de octubre una aproximación inusualmente cercana al ICEYE-X36, un satélite de observación con radar de apertura sintética (SAR) operado por la filial estadounidense de la empresa finlandesa ICEYE. En algún momento, ambos vehículos pudieron quedar separados por solo unos metros.
Qué ha ocurrido en órbita baja
El episodio fue documentado por el seguidor de satélites Marco Langbroek en una entrada de blog del 17 de octubre titulada «KOSMOS 2612 and ICEYE-X36: a worrisome cat-and-mouse-game in Space». La aproximación parece haber terminado por ahora, de acuerdo con un mensaje del analista conocido como planet4589.
El Kosmos 2612 se lanzó en abril de 2026 junto con otras cinco naves. En mayo, cuatro de ellas, incluida la 2612, maniobraron hasta situarse en un plano orbital próximo al del ICEYE-X36, algo que consume una cantidad significativa de combustible.
Es decir, el acercamiento de octubre no fue un hecho aislado, sino la fase más visible de una persecución de meses.
Por qué el objetivo es un ICEYE
ICEYE opera unos 80 satélites en órbita baja. Algunos de ellos proporcionan imágenes a Ucrania, y la compañía firmó en enero de 2026 un contrato para seguir compartiendo datos con el Ministerio de Defensa ucraniano, según una declaración de la empresa. Eso sí, aún no está claro si el ICEYE-X36 concreto toma imágenes de Ucrania o de Rusia, aunque Rusia parece creer que lo hace sobre Ucrania.
Las hipótesis sobre el motivo, apuntadas en la información, son tres:
- Conocer las capacidades de los satélites ICEYE
- Averiguar qué estudia el satélite en la Tierra
- Interferir con sus sensores o con sus comunicaciones con tierra
Rusia, Estados Unidos y China han acercado satélites a equipos de otros países en los últimos años.
Victoria Samson, de la Secure World Foundation, recordó que el Kosmos 2543 se aproximó a unos 30 km del USA 245 en enero de 2020 y que el Kosmos 2558 pasó a unos 70 km del USA 326 en agosto de 2022; ambos son satélites espía de la Oficina Nacional de Reconocimiento estadounidense.
La diferencia ahora es doble: el objetivo es una nave comercial y la distancia es de metros, no de decenas de kilómetros. Hasta donde se sabe, ni Estados Unidos ni China han hecho aproximaciones similares en órbita baja.
Samson cree que Rusia podría estar frustrada tras unos seis meses de estancamiento y que busca «demostrar poderío militar de una forma a la que los ucranianos no pueden responder».
También pidió más transparencia gubernamental: a su juicio, la actividad debería haberla comunicado la Fuerza Espacial de EE. UU. y no haberse conocido por empresas y aficionados que rastrean datos oficiales.
El caso ilustra cómo la guerra de Ucrania se extiende a la infraestructura comercial en el espacio: los satélites de empresas privadas que dan servicio a un bando se convierten en blancos potenciales de operaciones de proximidad.






