Aviación Digital, Sp.- Uno de los mayores obstáculos para llevar el hidrógeno a la aviación no es solo generarlo, sino almacenarlo de forma segura, densa y sin depender de tanques a presión o de temperaturas criogénicas. En esa línea trabaja el Fraunhofer IFAM, con sede en Dresde (Alemania), que ha presentado su tecnología POWERPASTE en la feria industrial Hannover Messe 2026, celebrada del 20 al 24 de abril de ese año, como una de las soluciones de almacenamiento de hidrógeno con mayor densidad energética disponibles hoy.
Qué es POWERPASTE y cómo libera el hidrógeno
POWERPASTE combina hidruro de magnesio (MgH₂) con un aditivo salino y un éster hasta formar una pasta dosificable. Al entrar en contacto con agua, se produce una reacción de hidrólisis que libera hidrógeno gaseoso; aproximadamente la mitad de ese hidrógeno procede del propio agua añadida, y el único subproducto es hidróxido de magnesio, no tóxico. El hidrógeno resultante alimenta una pila de combustible de membrana de intercambio protónico (PEM) que lo convierte en electricidad.
Según las fichas técnicas del instituto, la pasta almacena en torno al 9-10% de su masa en hidrógeno, con una densidad energética de 1,6 kWh por kilogramo y 1,9 kWh por litro: cerca de diez veces la capacidad de una batería de ion-litio equivalente. El material se mantiene estable a temperatura ambiente y presión atmosférica, y solo pierde estabilidad por encima de unos 250 °C, lo que facilita su transporte y almacenamiento sin la infraestructura de alta presión que exige el hidrógeno gaseoso.
Del laboratorio a la producción: origen en Dresde
La tecnología en la que se basa POWERPASTE obtuvo el primer premio en la categoría científica del f-cell award en 2013. El producto alcanzó su fase de producción en el Fraunhofer Project Center for Energy Storage and Systems (ZESS), también en Dresde, con una capacidad inicial prevista de unas 4 toneladas anuales a partir de finales de 2021, según la propia institución. El investigador Marcus Vogt, del Fraunhofer IFAM, ha sido una de las voces públicas del proyecto en sus primeras fases de desarrollo.
Aplicaciones para drones y aviación
El Fraunhofer IFAM señala explícitamente aplicaciones aeronáuticas para POWERPASTE: la propulsión principal de drones, unidades auxiliares de potencia (APU) de pequeño tamaño, aplicaciones de cabina y equipos de búsqueda y rescate (SAR). El instituto ha construido dos generadores de demostración que emplean la pasta como combustible: uno estacionario de 1.000 W, en un nivel de madurez tecnológica (TRL) 6, y otro portátil de 300 W pensado para drones, en TRL 5. Según el instituto, el cambio de cartucho de POWERPASTE no requiere herramientas y se completa en segundos, y el repostaje de agua puede hacerse con agua corriente, sin necesidad de una estación de hidrógeno a presión.
Fuera del ámbito aeronáutico, el instituto cita también su uso potencial en patinetes y motocicletas eléctricas, y en vehículos de largo recorrido como forma de evitar la autonomía limitada de las baterías convencionales.
Comparativa frente a otras formas de almacenar hidrógeno
Frente al hidrógeno comprimido o licuado, que exige estaciones de repostaje de alta presión con un coste estimado por el Fraunhofer IFAM de entre uno y dos millones de euros por surtidor, una infraestructura para POWERPASTE costaría, según el instituto, del orden de varias decenas de miles de euros. Esa diferencia de coste de infraestructura es, junto con la densidad energética, el argumento central que esgrime la institución alemana para justificar el interés de la tecnología en aplicaciones donde no existe red de hidrógeno, como el trabajo de drones en zonas remotas.
Qué significa para el sector
POWERPASTE no compite, de momento, con los sistemas de propulsión eléctrica de mayor potencia que persiguen certificar los fabricantes de motores para aviación regional: sus demostradores actuales, de 300 y 1.000 vatios, están varios órdenes de magnitud por debajo de la potencia que requeriría un avión comercial. Su terreno más inmediato es el de aplicaciones auxiliares y de nicho, drones, APU, equipos de rescate, donde la simplicidad de repostaje y la ausencia de infraestructura de presión pueden pesar más que la potencia bruta.






