Shell Trading Rotterdam firma un acuerdo a largo plazo con Green Sky Manara para adquirir en exclusiva unas 150.000 toneladas anuales de combustible sostenible de aviación (SAF) o su equivalente, producidas en Port Nador a partir de octubre de 2028.
Aviación Digital, Sp.- El mercado europeo del SAF sigue buscando oferta fuera de sus fronteras para cumplir sus mandatos de mezcla. El 2 de noviembre de 2026, según la prensa especializada, Shell anunció un acuerdo de compra con una planta que todavía no existe, prevista en Marruecos, el segundo de este tipo con el mismo promotor tras el de Egipto.
El mercado europeo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) continúa buscando proveedores internacionales para responder a las exigencias medioambientales de la Unión Europea. En este contexto, Shell ha anunciado un nuevo acuerdo de suministro a largo plazo con una futura planta de producción situada en Marruecos, cuya entrada en funcionamiento está prevista para octubre de 2028.
La operación permitirá a la multinacional energética asegurarse derechos exclusivos de compra sobre aproximadamente 150.000 toneladas anuales de SAF o un volumen equivalente de aceite vegetal hidrotratado (HVO). El contrato también contempla otros productos renovables, como bionafta y biopropano.
La instalación estará ubicada en Port Nador, Marruecos, y todavía se encuentra en fase de planificación. Por el momento, no se han comunicado públicamente el importe de la inversión, la duración exacta del contrato ni la fecha de su firma.
Shell refuerza su estrategia de combustibles sostenibles en el norte de África
El acuerdo se ha formalizado a través de Shell Trading Rotterdam B.V., filial de Shell plc, mientras que la empresa encargada del proyecto industrial es Green Sky Manara LLC.
Esta última compañía está vinculada a Green Sky Capital, promotora de otra instalación de combustibles renovables proyectada en Egipto.
La futura planta marroquí utilizaría tecnología HEFA (ésteres y ácidos grasos hidroprocesados), uno de los procedimientos más extendidos para producir combustibles sostenibles de aviación a partir de aceites y grasas.
Este sistema permite transformar determinadas materias primas de origen biológico en combustibles compatibles con las infraestructuras aeronáuticas existentes, siempre que cumplan las especificaciones técnicas y los requisitos de certificación correspondientes.
El proyecto de Marruecos se suma a otra planta prevista en Egipto
La operación representa el segundo acuerdo de suministro de Shell con proyectos impulsados por el mismo grupo promotor en el norte de África.
Anteriormente, la compañía había alcanzado otro compromiso a largo plazo relacionado con una futura instalación de producción de SAF mediante tecnología HEFA en Egipto.
Este proyecto contempla una capacidad de hasta 145.000 toneladas anuales de combustible sostenible de aviación, con el inicio del suministro previsto para finales de 2027.
Si ambas instalaciones cumplen sus respectivos calendarios y alcanzan las capacidades anunciadas, Shell podría disponer de derechos de suministro vinculados a unas 295.000 toneladas anuales de SAF en el norte de África.
Esta cifra resulta de sumar las capacidades previstas de los dos proyectos y no constituye una estimación oficial de producción efectiva. Además, el volumen finalmente destinado a SAF dependerá de la combinación de productos que fabriquen las instalaciones.
La estrategia permite a Shell ampliar sus opciones de abastecimiento a medio y largo plazo, aunque los proyectos todavía deberán superar las fases de construcción, puesta en marcha y validación operativa.
La normativa europea impulsa la demanda de SAF
El creciente interés por estos acuerdos responde, en buena medida, a las obligaciones establecidas por la Unión Europea para reducir las emisiones del transporte aéreo.
El reglamento ReFuelEU Aviation establece porcentajes mínimos obligatorios de combustible sostenible de aviación en el suministro de combustible para los aeropuertos europeos incluidos en su ámbito de aplicación.
Las exigencias aumentarán progresivamente durante las próximas décadas:
- 2025: un mínimo del 2 % de SAF.
- 2030: la proporción obligatoria aumentará hasta el 6 %.
- 2050: el porcentaje exigido alcanzará el 70 %.
Estas obligaciones están impulsando la búsqueda de nuevas instalaciones industriales capaces de garantizar un suministro estable.
Sin embargo, la limitada capacidad de producción y el elevado coste del SAF respecto al queroseno convencional siguen siendo dos de los principales obstáculos para su implantación a gran escala.
En este escenario, Marruecos presenta ventajas logísticas por su proximidad al mercado europeo y sus conexiones marítimas. Aun así, Shell no ha especificado qué aeropuertos o mercados recibirán los combustibles procedentes de la futura planta de Port Nador.
Shell busca garantizar el suministro de combustibles bajos en carbono
Richard Jory, vicepresidente ejecutivo de comercialización de productos de Shell, destacó que el acuerdo se enmarca en la estrategia de la compañía para facilitar a sus clientes el acceso a combustibles con menores emisiones de carbono, entre ellos el SAF.
La operación refleja el interés de las grandes compañías energéticas por asegurar contratos de suministro antes de que las nuevas instalaciones comiencen a producir.
Para Shell, los proyectos de Marruecos y Egipto representan una oportunidad de ampliar su cartera de combustibles renovables y posicionarse ante el incremento de la demanda previsto en Europa.
No obstante, el cumplimiento de los calendarios industriales será determinante. La planta egipcia tiene previsto comenzar a suministrar combustible a finales de 2027, mientras que la instalación marroquí apunta a octubre de 2028.
Hasta entonces, ambos proyectos deberán materializarse para que los volúmenes contratados puedan traducirse en suministros reales para el sector aeronáutico.









