Aviación Digital, Sp.- Boeing ha vendido todos los aviones que tenía guardados desde la pandemia. A partir de 2026, cada dólar que gane vendrá directamente de fábrica, no de almacén. Esto disparará su flujo de caja a positivo por miles de millones anuales.
Boeing agota reservas y se enfoca en la producción para un 2026 de expansión
Esta noticia, revelada por el nuevo director financiero de la compañía, Jay Malave, durante una conferencia industrial en Nueva York, señala un cambio estratégico hacia un aumento sostenido en la fabricación. Con la reciente aprobación de la Administración Federal de Aviación (FAA) para elevar la producción del popular modelo Boeing 737 a 42 unidades mensuales, Boeing se posiciona para un año 2026 de entregas elevadas, lo que se traduce en un impulso clave para su salud económica.
Malave enfatizó que este repunte no dependerá más de las reservas acumuladas durante la crisis, sino de una cadena de producción recuperada. «Esperamos un crecimiento anual en el flujo de caja, alcanzando cifras en los miles de millones de dólares en positivo, lo que representa un avance sustancial», declaró el ejecutivo. Este enfoque responde a la necesidad de acortar los ciclos de cobro, ya que las aerolíneas solo pagan íntegramente al recibir las naves, y reduce multas por demoras que erosionan los márgenes de ganancia.
Desafíos financieros en 2025, pero luces verdes para el futuro
A pesar del optimismo, Boeing enfrenta vientos en contra en el corto plazo. Para el cierre de 2025, la empresa anticipa un outflow de caja de aproximadamente 2.000 millones de dólares, agravado por un impacto de 5.000 millones debido a retrasos en el lanzamiento del 777X. Además, un acuerdo con el Departamento de Justicia de EE.UU. por los incidentes del 737 MAX implica un pago de unos 688 millones de dólares, que se pospone a 2026, aliviando parcialmente las presiones inmediatas.
Sin embargo, Malave minimizó preocupaciones sobre la cadena de suministro, afirmando que los ajustes se resolverán de manera orgánica sin alterar los objetivos a medio plazo. «La mayor velocidad en entregas no solo optimiza el capital de trabajo, sino que baja los costos unitarios y eleva los márgenes hasta finales de la década«, añadió. Este panorama refuerza la confianza de inversores en la capacidad de Boeing para sortear la volatilidad del sector aeroespacial, donde la demanda global de aviones comerciales sigue en ascenso.






