¿¿DÓNDE ESTÁ IGNACIO PASCUAL??

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Después de aproximadamente un año del cierre patronal de Air COMET, el que fuera Consejero Delegado y administrador único de la Aerolínea, responsable de su balance financiero junto a su Director General J.M. Llodrá, no ha dado muestras a sus empleados hasta el momento, de ningún arrepentimiento o indicio de querer enmendar o pedir perdón por la estrepitosa situación a la que abocó a sus 750 empleados, cuando entonces prometió soluciones magistrales e inmediatas para continuar trabajando, sin percibir los correspondientes salarios, y con reiterados engaños a favor de la continuidad de la aerolínea y, no se alterara la paz laboral.

Todo este tiempo transcurrido, no ha servido para que hubiera reparado o meditado al menos, la intención de querer enmendar y saldar la deuda adquirida con sus empleados, deuda no sólo económica por los meses trabajados sin percibir nada a cambio y generando diferencias en el abono de nóminas, mientras en la aerolínea se continuaba facturando la venta de billetes y haciendo caja como si la total normalidad imperara en la misma, sino también para enmendar la deuda moral causada tanto a los empleados como a sus familias, inmersas todas ellas en grandes problemas sociales y económicos unidos a los actuales de la crisis económica nacional y mundial. No nos referimos a recibir una indemnización económica por los años acumulados en la aerolínea que sería totalmente lícito, estamos reivindicando la percepción de los salarios adeudados por los meses trabajados mientras el Administrador Responsable ocultaba la realidad de la situación de la Aerolínea, desviando activos hacía otras cuentas y otros fines, desde luego no para pagar y liquidar el incremento de la deuda con sus empleados.

No es momento de actuar con rencor o en tono de revancha, pero sí para exigir responsabilidades a quien entonces la ejercía como único Administrador, maquillando la información veraz dada a los Órganos de Dirección y se hubiera paliado la situación irreversible a la que llevó a la Aerolínea, con equivocada toma de decisiones, sin opción a dejarse aconsejar por las advertencias y recomendaciones de sus Asesores más directos, tanto técnicos como económicos. Nada se ha conocido de los derroteros de ASTRA, Compañía creada con sede en Irlanda, para la adquisición y distribución del suculento contrato de los 62 aviones Airbus, por entonces comprometidos y con un desembolso económico muy considerable, para la situación que se vislumbraba del sector y con la vista puesta en Aerolíneas Argentinas y Spanair; nada se ha conocido de los pagos efectuados para ese voluminoso pedido de aviones, con caja procedente de Air COMET y MARSANS; nada se ha conocido de los avales cruzados y principal causa de la quiebra definitiva de la Aerolínea y por efecto dominó, de otras empresas del Grupo. Si se comprobara por la Justicia, que se trata de un Concurso Culpable, y todos los indicios, así hace pensarlo, habrá que depurar responsabilidades sobre el mismo y exigir la reparación del daño ocasionado a todos y cada uno de los empleados, hasta las últimas consecuencias para su Administrador Responsable.

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