Aviación Digital, Sp.- Boeing ha utilizado el Salón Aeronáutico ILA de Berlín para mover el MQ-28 Ghost Bat de la categoría de “loyal wingman” experimental hacia una propuesta de combate más definida: un dron colaborativo con armamento interno, arquitectura abierta y socios industriales alemanes para adaptar la plataforma a los requisitos de la Bundeswehr.
Un Ghost Bat más pesado y con armamento interno
Boeing presentó el 10 de junio en ILA Berlin Air Show una hoja de ruta de capacidades ampliadas para el MQ-28 Ghost Bat, una aeronave de combate colaborativo, o Collaborative Combat Aircraft (CCA), desarrollada por Boeing Defence Australia junto a la Royal Australian Air Force (RAAF). Según la compañía, las mejoras buscan aumentar la flexibilidad, el alcance y la capacidad de la plataforma para clientes aliados.
El cambio más visible es la incorporación de dos estaciones internas de armamento. Boeing afirma que el MQ-28 podrá configurarse para transportar internamente dos misiles AIM-120 Advanced Medium-Range Air-to-Air Missile (AMRAAM) o cuatro Small Diameter Bombs (SDB), con una estación por cada lado capaz de alojar un AMRAAM o dos SDB. La compañía también prevé tres estaciones externas para misiones en las que la baja observabilidad no sea el factor prioritario.
En términos de masa, el peso máximo al despegue pasa de 10.000 lb a 12.000 lb, equivalentes aproximadamente a 4.536 kg y 5.443 kg. La carga útil útil declarada supera las 4.500 lb, unos 2.041 kg, y el ala ampliada permitiría llevar 2.000 lb adicionales —unos 907 kg— de combustible, armamento o cargas de misión. Boeing habla de un ala un 25% mayor; en su nota oficial no detalla la nueva envergadura en metros.
BLOS, arquitectura abierta y modularidad de misión
La actualización incluye enlaces de comunicaciones Beyond Line of Sight (BLOS), es decir, más allá de la línea de visión. De acuerdo con Boeing, esta capacidad permitiría que el “custodio” del MQ-28 opere desde una aeronave tripulada, una estación terrestre o un buque naval a distancias de separación sin límite declarado por la compañía.
El paquete también incorpora mejoras de software compatibles con arquitecturas gubernamentales de referencia y estándares abiertos, además de un morro modular con más opciones de configuración de sensores y cargas de misión. Para fuerzas aéreas europeas, este punto es clave: la promesa no es solo adquirir una célula, sino adaptar sensores, enlaces, autonomía de misión y armamento a requisitos soberanos.
Alemania entra con Diehl Defence, Rohde & Schwarz y Rheinmetall
La presentación en Berlín tuvo una lectura industrial clara. Boeing confirmó la incorporación de Diehl Defence y Rohde & Schwarz a su equipo alemán para el MQ-28, junto a Rheinmetall, que ya actúa como socio estratégico e integrador de sistemas para tecnología alemana en la plataforma.
Diehl Defence explorará la integración de armamento alemán, soporte técnico, datos, formación y elementos de software para cadenas de combate aéreo. La propia Diehl menciona el misil guiado IRIS-T y futuros efectores aire-aire como posibles contribuciones si así lo decide la Fuerza Aérea alemana. Rohde & Schwarz, por su parte, trabajará en la integración de sistemas de misión y comunicaciones con los sistemas de mando y armas de la Bundeswehr.
Rheinmetall y Boeing habían anunciado en marzo una asociación estratégica para ofrecer el MQ-28 como solución CCA para Alemania de cara a 2029. Rheinmetall indicó entonces que el Ghost Bat había completado más de 150 vuelos y que actuaría como multiplicador de fuerza junto a plataformas tripuladas en espacios aéreos disputados.
El precedente: disparo real con AIM-120 en Woomera
La hoja de ruta presentada en ILA se apoya en un hito relevante de 2025. Boeing y la RAAF anunciaron el 9 de diciembre que un MQ-28 Ghost Bat ejecutó un enganche aire-aire autónomo integrado y destruyó un blanco aéreo con un misil AIM-120 AMRAAM en el Woomera Test Range, en Australia del Sur. En el ensayo participaron también un E-7A Wedgetail y un F/A-18F Super Hornet.
El Ministerio de Defensa australiano precisó que el blanco fue un Phoenix Jet Uncrewed Aerial Target de fabricación australiana. También confirmó nuevos contratos con Boeing Defence Australia para seis MQ-28A Block 2 operativos y el desarrollo de un prototipo Block 3, dentro de una inversión de aproximadamente 1.400 millones de dólares australianos para capacidades aéreas colaborativas.
Impacto operativo y regulatorio para Europa
Para la Luftwaffe, el interés del MQ-28 no reside solo en su capacidad de portar misiles. La cuestión de fondo es cómo integrar un CCA en una fuerza aérea con Eurofighter, F-35A, defensa aérea en red, guerra electrónica y requisitos nacionales de soberanía industrial. Las bahías internas permiten mantener un perfil de baja observabilidad en misiones de mayor amenaza, mientras que los pilones externos ofrecen flexibilidad cuando la firma radar sea menos crítica.
La arquitectura abierta será determinante para certificación militar, seguridad de software, integración de armas y mantenimiento, reparación y revisión (Maintenance, Repair and Overhaul, MRO). En este tipo de sistemas, el valor operativo dependerá tanto del avión como de la autoridad de mando, la validación de autonomía, los enlaces seguros y la capacidad de actualizar cargas útiles sin rediseñar toda la plataforma.






