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mayo, lunes 27, 2024

El impacto de la tormenta geomagnética podría tener efectos adversos en la aviación

Aunque es cierto que estas tormentas pueden incidir en los sistemas de comunicación y navegación, no se prevé una interrupción importante ni existen preocupaciones acerca de la seguridad de los vuelos

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Aviación Digital, Sp.- Una intensa tormenta geomagnética o también denominada tormenta solar, ha alcanzado la Tierra y se espera que persista durante el fin de semana, según informes recientes de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica). Este fenómeno, desencadenado por al menos siete eyecciones de masa coronal (CMEs) del Sol, representa un desafío significativo para las comunicaciones aeronáuticas y la seguridad de la navegación aérea.

La tormenta, que alcanzó la Tierra el viernes 10 de mayo de 2024, ha sido clasificada como una de las más fuertes y potencialmente históricas por los expertos de la NOAA. Aunque las tormentas geomagnéticas son fenómenos naturales, su impacto en las comunicaciones y la infraestructura terrestre puede ser significativo, lo que plantea desafíos adicionales para la aviación y las operaciones aeroespaciales.

Las CMEs, explosiones de plasma y campos magnéticos desde la corona solar, son la causa principal de las tormentas geomagnéticas. Cuando estas explosiones están dirigidas hacia la Tierra, pueden desencadenar condiciones de tormenta geomagnética que afectan a la infraestructura en órbita terrestre y en la superficie terrestre misma. Entre los sistemas más susceptibles se encuentran las comunicaciones, la red eléctrica, la navegación, las operaciones de radio y satélite, todos ellos fundamentales para la seguridad y la eficiencia de la aviación moderna.


El impacto de la tormenta solar en los aviones: una perspectiva desde la aviación

La preocupación principal para la aviación durante una tormenta geomagnética radica en la posible interferencia con las comunicaciones y los sistemas de navegación. Los equipos electrónicos a bordo de aeronaves, como los sistemas de radar y los instrumentos de navegación por satélite (GNSS), pueden experimentar anomalías o interrupciones debido a la radiación solar y las fluctuaciones en el campo magnético de la Tierra.

En cuanto a la navegación, es cierto que la pérdida del GPS puede suponer un desafío, pero los aviones modernos están equipados con sistemas de respaldo, como el IRS (Sistema de Referencia Inercial) o el INS (Sistema de Navegación Inercial), que pueden tomar el control cuando el GPS falla. Aunque esto puede implicar algunos ajustes menores en los planes de vuelo, existen suficientes rutas de salida, llegada y aproximación basadas en ayudas a la navegación radioeléctricas (NAVAIDs) que no dependen del GPS.

En cuanto a las comunicaciones, es probable que la comunicación de alta frecuencia (HF) se vea afectada, especialmente en regiones muy remotas como los vuelos oceánicos.

Sin embargo, el uso de la radio de frecuencia muy alta (VHF), que es más estable, sigue siendo una opción viable en la mayoría de los casos, siempre que haya cobertura, ya que el alcance de las comunicaciones, de momento, en VHF es más reducida.

Decimos «de momento», ya que ENAIRE e INDRA están actualmente trabajando en un proyecto de lanzamiento de una constelación de microsatélites que garantice las comunicaciones VHF en zonas remotas, el proyecto STARTICAL.

Medidas mitigadoras de los operadores aéreos

Para contrarrestar los efectos adversos de las tormentas geomagnéticas en la aviación, las autoridades y operadores aéreos pueden implementar varias medidas mitigadoras y de contingencia. Una de las estrategias más comunes es el monitoreo continuo de las condiciones del clima espacial a través de los servicios de pronóstico de la NOAA y otras agencias especializadas.

Estos pronósticos permiten a las aerolíneas y organismos de control del tráfico aéreo estar alerta ante posibles interrupciones y tomar medidas proactivas para mitigar los riesgos.

Además del monitoreo del clima espacial, las aerolíneas pueden adoptar políticas de desviación de rutas y reprogramación de vuelos en caso de condiciones adversas causadas por tormentas geomagnéticas. Esto implica la capacidad de ajustar las trayectorias de vuelo para evitar áreas donde la interferencia electromagnética pueda ser más intensa, así como la posibilidad de retrasar o cancelar vuelos si las condiciones representan un riesgo inaceptable para la seguridad.

En última instancia, la cooperación y coordinación entre las autoridades de aviación, las aerolíneas y los proveedores de servicios de navegación aérea son fundamentales para garantizar una respuesta efectiva ante las tormentas geomagnéticas y otros eventos adversos del clima espacial.

Es importante destacar que los despachadores de vuelo monitorean de cerca este tipo de fenómenos, conocidos como «Clima Espacial», y colaboran estrechamente con organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), encargada de pronosticar estos eventos. A través de sistemas de alerta temprana, se pueden tomar medidas preventivas para mitigar cualquier impacto potencial en la seguridad y eficiencia de los vuelos.

Además de las tormentas solares, la NOAA también pronostica otros fenómenos relacionados con el clima espacial, como la descarga de ozono a niveles de vuelo, que pueden ser perjudiciales para la salud de los pasajeros. Sin embargo, la mayoría de las aeronaves modernas están equipadas con sistemas de eliminación de ozono que protegen la calidad del aire en la cabina.

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