“GREMIOS, SALARIOS, TRANSPORTE AÉREO y TURISMO y ESO QUE SE LLAMA EJEMPLARIDAD”

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"La realidad es la única verdad"/Aristóteles.

Quizás el hombre sea el animal al que más le cuesta percibir la realidad o asumir las cuestiones que plantea la "verdad" una de cuyas acepciones es precisamente la "realidad". Una de estas "realidades-verdades" es la escasez que la Real Academia nos define como "poquedad" o "mengua de algo". El concepto de "mengua" tiene que ver con disminución y hasta con la noción de consumo físico y moral gradual.

Esto significa que la "mengua" de ingresos cuando se va produciendo de modo gradual no se nota, el hombre no advierte la realidad o verdad de esa disminución, quizás deberíamos decir que no la queremos advertir y en ese punto ingresaríamos en los vericuetos inescrutables de los laberintos sicológicos.

Siempre la "mengua" es para los otros y los números rojos jamás pueden lesionar las conquistas obtenidas. La "poquedad" de los resultados nos resultan inoponibles hasta que la "realidad-verdad" nos golpea con toda su crueldad.

El transporte aéreo y su gran socia el turismo están en groseros números rojos, lo hemos descrito en notas anteriores colgadas en este mismo portal.

Hasta la década del 70 los números rojos poco importaban ya que el transporte aéreo era en su mayoría estatal y los recursos públicos cubrían los déficits de explotación. Esa situación permitía y generó esa cultura por la cual todos los que trabajan en "transporte aéreo" no solo tenían excelentes salarios sino además accesos a privilegios que se gozaban como algo normal. Los tripulantes de los aviones de transporte aerocomercial pernoctaban o pasaban sus estadías fuera de su base en los hoteles de las mas altas calificaciones.

Todo empelado de línea aérea accedía a beneficios que no existían para el resto de los trabajadores. En cierta forma el trabajador aeronáutico conformaba una "suerte de oligarquía" laboral.

No hablemos de los ejecutivos y gerenciadores cuyas remuneraciones (directas e indirectas) despertaban la envidia del resto de los mortales.

Hoy la gran mayoría de las líneas aéreas son privadas y deben sustentarse con sus propios recursos, salvo el caso del "low cost" que cubre una parte importante de sus gastos mediante subsidios que obviamente desvirtúan en plena era capitalista el sentido de la competencia.

Una de las cuestiones que plantean las líneas aéreas es precisamente el costo de los servicios aeroportuarios especialmente en ESPAÑA, país del llamado grupo "PIGS", por parte de la prensa y por CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER, presidenta de la Argentina, dando otra muestra de cuando menos, mal gusto y ninguna refinación.

Precisamente AENA está en el ojo de la tormenta no solo por sus pérdidas del año 2009 estimadas en trescientos millones de EUR sino también por el salario promedio que perciben los controladores y cuyo monto impacta muy negativamente en el costo de los servicios de protección al vuelo al promediar la suma de trescientos mil EUR anuales.

La actividad aérea no soporta esta incidencia salarial en esta época de crisis inconclusa que nos toca y nos tocará vivir o padecer.

La primera "realidad-verdad" que deberemos asumir es que nuestra generación y muy probablemente, la siguiente, vivirá sumida en la crisis y por una cuestión ética, moral debemos amortiguar las consecuencias de nuestros desaciertos, errores, mezquindades y desaprensión sobre las generaciones futuras.

Llevado por mi intuición de observador, creo que una parte de la humanidad ha vivido durante los últimos 30 o 40 años muy por arriba de las posibilidades reales de la economía mundial y eso fue posible entre otras cosas, por los malabarismos de los financistas que ahora reprendemos.

En la medida que se incrementaba el promedio de vida, paradójicamente se disminuía la edad de jubilación o retiro, se tenía acceso a beneficios previsionales en condiciones insólitas de benignidad mientras aumentaban en progresión geométrica el número de personas que no llegaban a obtener un dólar diario y carecían de lo obvio. La analfabetización, la mortalidad, la desnutrición no formaban parte ni de nuestra realidad ni de nuestra hipócrita verdad.

A su vez esa "tercera edad" privilegiada volcaba parte de sus haberes previsionales viajando, es decir incrementando la demanda del transporte aéreo y del turismo.

Visto en perspectiva hemos sido usureros del bienestar o del llamado "welfare state".

La solidaridad gremial tiene que tener como objetivo de mínima no agravar las condiciones de vida de las generaciones futuras advirtiendo que en ellas vivirán nuestros hijos y nietos.

Pero asimismo deben tener en cuenta el presente y la obligación ética es la de ajustar la remuneración a las "escasez" y a la "mengua" de ingresos que se producirá consecuencia de la recesion que puso al descubierto los vicios groseros de nuestra cultura hedonista y perversamente utilitaria.

Obvio no dejo de lado la voracidad desmesurada de nuestros empresarios que precisamente en muchos casos alimentaron la demanda gremial para mantener en lo inmediato sus propios beneficios y muchas veces obtener prebendas por parte de los gobiernos.

Pongo un ejemplo doloroso para la propia España y para la Argentina; sin los 758 millones de dólares que la SEPI le regalo a la gente de MARSANS, vía AIR COMET, este grupo no podría haber concretados los desaguisados que hizo tanto en ESPAÑA como en la ARGENTINA.

Creo que ni el mas famoso dandy le haría un regalo asi a la mejor prostituta o "escort".

Una de las virtudes que deberemos recuperar es la de la ejemplaridad y la solidaridad para salir de esta crisis y para generar una cultura que nos permita aliviar a esos dos mil o más millones de personas para las que la vida es un suplicio intolerable.

Los gremios tanto de trabajadores como de empresas tienen la respuesta y los gobiernos deberán ejercer el imprescindible liderazgo para facilitar un nuevo consenso global a partir de los datos de la realidad.

El transporte aéreo y las actividades que lo complementan deberían dar el puntapié inicial, y no olvidemos que AENA es una<

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