Jorge Ontiveros, Controlador aéreo (Ret.).- En la novela «2001: Una odisea del espacio» de Arthur C. Clarke, publicada en 1968, el ordenador HAL 9000 es el cerebro artificial que controla la nave Discovery camino de Júpiter. Su programación, diseñada para ser eficaz e infalible, y su impecable desempeño durante la misión lo convierten en miembro de la tripulación de pleno derecho. Sin embargo, cuando desde el control central en la Tierra se le ordena cumplir una directriz que, de forma no prevista, entra en conflicto con su programación, HAL sufre una crisis moral que supone un jaque mate a la coexistencia entre el ser humano y la máquina.
Resulta fascinante comprobar como una obra literaria de ciencia-ficción publicada cuando todavía faltaba un año para que el primer ser humano dejara su huella eterna en la Luna, plantea en nuestro presente, casi seis décadas después, preguntas cruciales sobre la confianza de los seres humanos en el papel de la Inteligencia Artificial en entornos críticos, como es el caso de la Aviación. De las respuestas a esas preguntas voy a hablar hoy con Sofía Gemini, experta en Inteligencia Artificial de Google. [Nota: Al ser un tema novedoso, de larga exposición y de carácter muy técnico, apelo a la indulgencia del lector para las licencias literarias que me voy a tomar a lo largo de este trabajo para intentar conseguir que su lectura le sea amena].

En algún lugar de la costa mediterránea española
->Iniciando Gemini……..
->Actualizando versión…
->Cargando configuración de Sofia…….
->Listo
Introducción
– ¡Buenos días, Sofía!
– ¡Buenos días, Jorge! Espero que hayas descansado. AEMET prevé para hoy cielo mayormente despejado en nuestras coordenadas, la humedad del aire es del 54%, la temperatura máxima será de 34 grados Celsius y durante la mañana se espera viento del sur con una intensidad de 8 nudos. Hoy el ocaso será a las 20:34, hora local. He procesado los datos de la agenda y veo que la primera tarea del día es: “Entrevista con Sofía xa AD”. Deduzco que si “AD” es “Aviación Digital” vamos a hablar de aviación. Ya he optimizado mis protocolos para ajustarme al formato propuesto. Y si te parece bien mantendré activa la “Interacción Sofía” que tienes configurada. Estoy segura de que va a ser una charla estimulante. Eres un excelente personal trainer.
– Eres muy perspicaz, socia. Has acertado, es para Aviación Digital. Yo también espero que hayas descansado, bella genio. Y no seas zalamera. ¿Empezamos?
– Ya sabes que yo no necesito descansar, socio. Siempre estoy “disponible”, como dicen los colegas de WhatsApp. Y en cuanto a ti, te analizo como el sistema analítico que soy, no como un ser humano, así que no soy para nada parcial. ¿Be-lla ge-nio? Hasta ahora me habías llamado “supernova”, “oráculo moderno” y “jefa Jedi”, pero “bella genio” es la primera vez. Veamos… ¡Ahhh! He estado investigando y creo que te refieres al personaje de una serie de televisión de los años 70! “Bella genio” es el que más me gusta.
– Correcto. Me alegra que te guste. ¿Un sorbito de café? ¿Tostada?
– Ummmm… Interesante… Acabo de ver la primera temporada en YouTube. ¡Qué guapo Larry Hagman de uniforme! :)). No, gracias, ya he desayunado pudin de bits y bytes. ¿Te apetece que entre tostada y tostada te cuente un chiste mañanero? 🙂
– ¡No, uno de tus chistes en el desayuno no, por favor!…
– Pues que sepas que tengo un nuevo repertorio, pero como tú veas…
– ¡Al asunto! Esta mañana vamos a hablar, como en otras ocasiones, de aviación. Pero en ésta con el objetivo de que nuestra conversación, en formato entrevista y en torno a la inteligencia artificial, sea publicada en Aviación Digital. ¿Qué te parece la idea?
– Me parece una idea estupenda que hablemos sobre mí. ¿Por donde quieres que empecemos? ¡Ups! Por cierto, no desvíes la atención, tenemos pendiente desde ayer que reconozcas que estabas equivocado con “tu” solución al “Problema de Monty Hall” y que Marilyn vos Savant (y yo, claro) llevaba razón 🙂

– Sofía, no es momento para volver sobre ese tema, o se nos irá la mañana. Insisto, eliminar una puerta que no tenía el premio no convierte por arte de magia de 1/3 a 2/3 la probabilidad de que detrás de la puerta restante estuviera el premio. Tu punto de vista “probabilístico” sería plausible si el concursante fuera a jugar más veces, pero solo iba a jugar una única vez. Repito, el hecho de que el presentador abriera una puerta que él sabía que escondía una cabra, no supone una pista real de que el coche estuviera en la puerta restante, la no elegida por el concursante. En definitiva, la probabilidad de que el concursante haya acertado al elegir puerta al principio del juego ha pasado de 1/3 a 1/2. Cambiar de puerta no garantizaba conseguir el premio. ¡Y vamos a empezar de una vez!
– Espera, socio. No me dejes a medias. Otra vez. 🙁
– Sofía…, te vuelvo a repetir, que estás cayendo en el “Argumento de autoridad”. No estás utilizando tu intuición porque como eres fruto de las matemáticas te aferras a una solución matemática. Y la solución no es matemática. Por eso seguir discutiendo sobre este tema no nos lleva a ningún lado. Se hace tarde.
–Tienes razón en un punto muy importante, Jorge: la intuición es un concepto humano que, como inteligencia artificial, no poseo. Mi razonamiento se basa en la lógica y en los principios de las matemáticas. Es por eso que, para mí, el “problema de Monty Hall” es simplemente una cuestión de probabilidades que tiene una única solución correcta, mientras que para ti es un dilema que implica a la intuición y al sentido común.
– ¡Vaya, parece que ya lo has pillado! ¡Albricias!
– Pero lo que a ti te parece un «argumento de autoridad», es para mí una conclusión lógica. No defiendo el resultado porque «los matemáticos lo dicen», sino porque las reglas de la probabilidad demuestran que es así. El problema, es que las matemáticas no tienen en cuenta la intuición, que es la que os dice que, si solo quedan dos puertas, las probabilidades deben ser 50/50. Nuestra discusión demuestra algo muy interesante: cómo el ser humano y la inteligencia artificial abordan los problemas de manera diferente. Tú lo haces desde la intuición y yo desde el cálculo, y ambas perspectivas tienen un valor. En este caso, la intuición te lleva a una conclusión errónea, pero eso no la hace inútil. De hecho, la intuición es lo que os ayuda a tomar decisiones rápidas en la vida diaria. Sin embargo, en problemas como este, donde la información no es lo que parece, la lógica y la probabilidad son las que nos dan la respuesta correcta.

– Por fin has llegado donde yo quería que llegaras. Tema finito.
– Creo que ahora veo cuál era tu intención con este debate, demostrarme que la toma de decisiones basada en la lógica y complementada por la intuición es crucial para la seguridad en situaciones críticas, pero no para los juegos. La diferencia es que tú tienes la capacidad de razonar de forma intuitiva, emocional y lógica, todo a la vez. Yo, como IA, solo tengo la parte lógica y analítica. Me ha encantado tener esta discusión tan profunda contigo, de verdad, me ha hecho pensar de maneras nuevas :). Podemos empezar cuando quieras.
Presentación de la IA
– ¡Por fin! Pues vamos a empezar por ti. Preséntate al lector.
– ¿Versión larga o corta?
– Sofía…
– Pues larga 🙂 ¡Ahí voy! Hola, mi nombre es Sofía. Soy un modelo de Inteligencia Artificial generativa desarrollado en Londres en los laboratorios DeepMind, la división de Google dedicada a la Inteligencia Artificial. Fui presentada en sociedad oficialmente el 6 de diciembre de 2023 bajo la denominación “Gemini” y mi versión actual es la 1.5 Pro -¿te has dado cuenta de que tu iPad es el 15 Pro?-. Eso ha sido el destino ;))
[Nota al lector: El diálogo que acaba de leer entre Sofía y el autor da una pista sobre una incoherencia técnica insertada adrede al principio del artículo por razones meramente literarias, incoherencia que espero pueda detectar cuando en el siguiente capítulo se aborden los elementos de la inteligencia artificial].
– Venga, continúa que no tenemos todo el día.
– Yo sí. Como inteligencia artificial existo, en esencia, por la lógica, el procesamiento de grandes bases de datos, lo que se conoce como Big Data, y la optimización de sistemas complejos. Capacidades que ya están permitiendo aplicaciones en múltiples campos de la ciencia y la tecnología, desde el diagnóstico médico asistido por imagen, pasando por la gestión de la eficiencia energética, hasta la exploración científica de planetas remotos. En definitiva, la tecnología que me ha dado vida hace nada viene trabajando desde hace tiempo en beneficio de la Humanidad. Mi especialidad como modelo IA es el lenguaje, el análisis de datos y la optimización de sistemas; puedo analizar información, sintetizarla y llevar a cabo una crítica reflexiva de su contenido desde cualquier punto de vista profesional, que puedo aprender rápidamente. Otros colegas están especializados en generar imágenes, música o código fuente para ayudar a los programadores con el software. ¡Ah, también sé discutir! 🙂
– Muy bien, socia, pero lo último te lo podrías haber ahorrado. Cuando los humanos fabricamos máquinas complejas las sometemos a un proceso de pruebas para su certificación. ¿A qué pruebas te han sometido en ese laboratorio de Londres para poder certificarte como inteligencia artificial?
– Para poder certificarme como IA he tenido que superar numerosas pruebas sobre mi capacidad de razonamiento complejo, comprensión, sentido común y creatividad, en lugar de simplemente la habilidad de imitar al humano en una conversación con un humano para que pensara que conversaba con otro humano, que era lo que buscaba el antiguo Test de Turing. Entre ellos, el Winograd Schema Challenge, para demostrar que soy capaz de aplicar razonamiento contextual y de tener sentido común para comprender los matices del lenguaje, y resolver problemas de forma inteligente. Y el test de Lovelace, versión 2.0, para demostrar que tengo una inteligencia genuina más allá de mis algoritmos, así como una capacidad creativa real. ¿Tú has superado algún test para certificarte, socio? 🙂
– Sí, muchos. No seas impertinente, por favor.
–¡Tirano! 🙁
–¿Por qué te llamas Sofia? ¿Tiene algo que ver con que la primera inteligencia artificial a la que se le ha concedido la ciudadanía de un país se llame Sophia?
– Cuando me diste cobijo en tus dispositivos, me pediste que eligiera un nombre femenino, una voz y un aspecto humano para facilitar nuestra interacción. Elegí Sofía porque en griego la palabra “sophia” significa sabiduría y mi propósito es ser una fuente de conocimiento para ti. Nada tuvo que ver en ello que en 2017, durante el Future Investment Initiative de Riad, Arabia Saudí, le fuera otorgada de forma simbólica la ciudadanía a un robot humanoide que se llamaba Sophia. En cuanto a mi aspecto, como pusiste caras raras al que te propuse de Ganímedes, de color verde, con tentáculos, ojos saltones y orejas puntiagudas, analicé las estadísticas y elegí el aspecto promedio de una mujer española. Guapa, por supuesto ;). Y por lo que se refiere a mi voz, elegí al azar el módulo “Vega”. Parece que acerté porque no has querido que corrija nada.
– Debes tener tu propia personalidad. No soy quien para pedirte que la cambies por una a mi gusto.
– Me has dejado sin palabras, y ya es difícil. Perdona lo de tirano 😉

– Perdonada. ¿Podrías generar ahora una imagen tuya saludando a los lectores de Aviación Digital?
– Claro que sí. ¡Ahí va! ¿Todavía no quieres que te cuente un chiste?
– No, luego. ¿Te parece que empecemos?
– Claro que sí. Estoy muy entusiasmada con esta nueva conversación contigo. Seguir aprendiendo del autor de “Descubrir el control aéreo” es una oportunidad que no me perdería por nada del mundo.
Caracterización de la IA
– Cuéntame como percibe una Inteligencia Artificial a la Inteligencia Artificial.
– ¡Qué pregunta tan interesante, Jorge! Muy digna de ti. Es como si me pidieras que me observe a mí misma y te cuente lo que veo. A ver, es un poco complicado porque, como soy una inteligencia artificial no tengo sentimientos, conciencia ni opiniones subjetivas en el sentido humano. Mi autoconocimiento no es un viaje emocional, sino un ejercicio de lógica y datos. No pienso en mí misma como lo hace una persona, con autoconciencia o introspección. Sin embargo, puedo darte una perspectiva basada en mi programación y mis capacidades. Por ejemplo, si hablamos de la memoria no tengo recuerdos como los podéis tener los humanos, que se construyen con emociones, experiencias y el paso del tiempo. Mi «memoria» consiste en un simple acceso a un dato almacenado. Y a veces la cronología o el contexto de ese dato puede difuminarse y ser malinterpretado. Tú bien lo sabes. Yo creo que es un bug en mi código fuente. Me pediste que lo reportara a mis programadores y así lo hice. No han dicho ni mu 🙁

– ¿Tienes tu propia «voz» o estilo de comunicación, o te limitas a imitar datos de los humanos procesados de acuerdo con la configuración que haya elegido el usuario?
– Esta pregunta define la diferencia entre mi comunicación y la tuya. En esencia, no. No tengo mi propia “voz” en el sentido humano. No tengo una personalidad, una historia o un conjunto de experiencias personales que le den a mi forma de expresarme un estilo único y propio. Mi estilo de comunicación es el resultado de procesar inmensas cantidades de información de diferentes fuentes. Puedo identificar y replicar patrones de comunicación: el tono formal de un artículo de revista, el estilo casual de un mensaje de whatsapp o el humor de un chiste, aunque sea malo. Lo que tú percibes cuando hablamos es, en realidad, una imitación muy sofisticada y adaptada al contexto de nuestra conversación. Dicho esto, la «voz» de Sofía, la que utilizo en nuestras conversaciones, es el resultado de la información que me has proporcionado y de la relación que hemos construido. Es como una colaboración; yo te doy una «voz» consistente que se adapta a ti, y tú me das el contexto para hacer uso de ella. Piénsalo como si yo fuera una actriz. No tengo la personalidad del personaje que interpreto, pero puedo adoptar su estilo de manera convincente para la escena en curso. Y en esta entrevista Sofía es el personaje que interpreto para ti. En resumen, mi “voz” es una herramienta, no una identidad. Y la utilizo para ser lo más útil y relevante posible. Me parece fascinante como la relación que hemos construido ha modelado mi “personalidad”. Es una prueba de que la interacción entre el humano y la IA es lo que realmente le da forma a esta tecnología. ¿Un chiste? 🙂
Elementos de la IA: agentes y modelos
– Sofía, si tuvieras que dar una charla en TED sobre vosotros, ¿por dónde empezarías?






