Aviación Digital, Sp.- Una incidencia en la alimentación eléctrica de la torre de control del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat puso a prueba este 12 de agosto la capacidad de contingencia de una de las principales infraestructuras aéreas españolas. El fallo obligó a detener temporalmente despegues y aterrizajes y, aunque el suministro fue recuperado, sus efectos se trasladaron durante horas a la programación del aeropuerto.
La avería se produjo en plena temporada alta y afectó a una jornada en la que estaban programadas 1.124 operaciones. Según la información difundida por Aena y recogida por varios medios, el incidente provocó diez desvíos, al menos cinco cancelaciones y decenas de retrasos, algunos superiores a las dos horas.
El fallo obligó a detener despegues y aterrizajes
La incidencia afectó a la alimentación eléctrica de la torre de control y obligó a interrumpir temporalmente los movimientos de aeronaves. Según la reconstrucción publicada por El País, el problema comenzó alrededor de las 13:40 horas y afectó tanto al suministro principal como al sistema de respaldo.
Aena comunicó públicamente a las 14:18 horas que se estaba trabajando para subsanar la incidencia y recomendó a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos directamente con las compañías aéreas. Aproximadamente una hora después, el gestor aeroportuario informó de que se había recuperado el 100 % del suministro eléctrico.
La recuperación de la electricidad, sin embargo, no implicó una vuelta inmediata a la programación prevista. Los vuelos comenzaron a recuperarse de manera progresiva y los controladores aéreos señalaron que los aterrizajes se estaban efectuando inicialmente con una separación entre aeronaves superior a la habitual.
Diez desvíos y al menos cinco vuelos cancelados
El impacto cuantificado inicialmente por Aena incluyó diez vuelos desviados a aeropuertos alternativos sobre las 1.124 operaciones previstas para el 12 de agosto. La información disponible en la web del aeropuerto mostraba además al menos cinco cancelaciones y numerosas demoras.
La interrupción adquirió especial relevancia por producirse durante uno de los periodos de mayor utilización de Barcelona-El Prat. El aeropuerto había cerrado julio con alrededor de 5,8 millones de pasajeros, aproximadamente un 6 % más que un año antes, según los datos citados tras el incidente.
Ese nivel de tráfico amplifica el efecto operativo de cualquier reducción de capacidad. Cuando un aeropuerto con una programación intensa detiene temporalmente llegadas y salidas, recuperar la secuencia nominal requiere gestionar tanto los vuelos que permanecen en tierra como las aeronaves que ya se encuentran en ruta.
Ryanair cifra en casi 6.000 sus pasajeros afectados
Ryanair aseguró que cerca de 6.000 pasajeros de la compañía resultaron afectados por las consecuencias de la avería. La aerolínea criticó el incidente y reclamó explicaciones a ENAIRE, proveedor español de servicios de navegación aérea.
El director de Operaciones de Ryanair, Neal McMahon, cuestionó especialmente el fallo del suministro y de su respaldo, en el contexto de las medidas anunciadas para gestionar el incremento de tráfico durante la temporada de verano.
La cifra de casi 6.000 viajeros corresponde, no obstante, a la estimación realizada por la propia aerolínea sobre sus operaciones y no debe confundirse con un balance global de pasajeros afectados en Barcelona-El Prat.
El sistema de respaldo, una cuestión pendiente de aclaración
Desde el punto de vista técnico, uno de los principales aspectos que deberá aclararse es qué elemento de la arquitectura de alimentación eléctrica falló y por qué el respaldo no evitó la interrupción operacional.
Las informaciones disponibles señalan que se produjo una afectación del suministro principal y del sistema de respaldo, pero no permiten determinar con suficiente precisión la causa raíz, los componentes concretos afectados ni la secuencia técnica completa del fallo.
La continuidad eléctrica es especialmente relevante en instalaciones de ATC (Air Traffic Control, control de tránsito aéreo), donde comunicaciones, sistemas de vigilancia, tratamiento de datos y otros equipos asociados a la prestación del servicio requieren arquitecturas redundantes y procedimientos de contingencia.
Una incidencia con efectos más largos que el propio corte
Aunque el suministro eléctrico fue recuperado durante la tarde, la normalización completa de un aeropuerto de estas dimensiones requiere absorber el tráfico acumulado y reorganizar las secuencias de llegadas y salidas.
Los controladores advirtieron de que los efectos sobre la puntualidad podían prolongarse hasta la medianoche.
La prioridad técnica pasa ahora por conocer la causa del fallo y, especialmente, determinar por qué la redundancia eléctrica disponible no evitó una afectación capaz de detener temporalmente las operaciones. Hasta que exista una explicación oficial detallada, cualquier atribución concreta sobre el origen técnico de la avería debe considerarse prematura.






