¿Llegará la base lunar antes que los astronautas? La NASA reparte contratos clave

La NASA abre un marco CLPS 2 de hasta 10.000 millones de dólares, encarga a Blue Origin el aterrizaje del róver nuclear PROMISE y adjudica unos 1.300 millones en transporte cislunar para su base en el polo sur de la Luna.

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Aviación Digital, Sp.- Durante décadas, volver a la Luna ha significado enviar astronautas y, después, pensar en qué dejarían allí. La NASA quiere invertir ese orden. El sábado 7 de noviembre, en la feria aeroespacial MAX POWER del Centro Espacial Kennedy (Florida), la agencia presentó un paquete de contratos y actualizaciones de misión cuyo objetivo declarado es que, cuando los astronautas de Artemis lleguen al polo sur lunar, los primeros elementos de la base ya les estén esperando en la superficie.

El anuncio abarca casi todas las piezas del programa Moon Base: aterrizadores de carga, un róver de propulsión nuclear, servicios de lanzamiento y transferencia orbital, comunicaciones cislunares e infraestructura de energía en superficie. «Estamos construyendo la base lunar misión a misión», resumió el administrador de la NASA, Jared Isaacman.

CLPS 2: ocho empresas y un techo de 10.000 millones

La pieza de mayor volumen económico es la nueva fase de los Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS, por sus siglas en inglés). La NASA ha seleccionado a ocho compañías que podrán competir por futuras entregas en la superficie lunar: Blue Origin, Firefly Aerospace, Intuitive Machines, iSpace US, Lockheed Martin Space, Northrop Grumman Space Systems, SpaceX y Voyager Technologies.

CLPS 2 es un contrato marco de diez años, de múltiples adjudicatarios y de cantidad indefinida (IDIQ), con un valor máximo combinado de 10.000 millones de dólares. No supone un gasto comprometido, sino un techo dentro del cual se encargarán misiones concretas. En paralelo, la agencia ha elevado el valor del CLPS original de 2.600 a 4.200 millones para cubrir los objetivos de la Fase 1 de la base. Ese primer contrato seguirá vigente hasta noviembre de 2028, con cinco años adicionales para completar las entregas ya adjudicadas.

PROMISE, un róver nuclear con piezas de Marte

La NASA también avanza con PROMISE (Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration), un róver de seis ruedas alimentado por energía nuclear, capaz de trabajar durante la larga noche lunar y dentro de las regiones en sombra permanente donde se cree que hay hielo. El Jet Propulsion Laboratory (JPL) gestionará la misión y construirá el vehículo combinando componentes de repuesto y modelos de ingeniería de los róveres marcianos Curiosity y Perseverance, una decisión que la agencia justifica por coste y plazos.

PROMISE llevará un taladro para extraer regolito de hasta aproximadamente 1 metro de profundidad, espectrómetros, sensores de temperatura y radiación y cámaras, además de un nuevo ordenador de vuelo resistente a la radiación. La NASA apunta a un lanzamiento a finales de 2028 y a una misión de 18 meses. Blue Origin recibe un contrato base de 94 millones de dólares, con una opción de otros 140 millones ligada al rendimiento, para posarlo en el polo sur con su aterrizador Mark 1.

El «camión» entre la Tierra y la Luna

Para el transporte, la agencia ha adjudicado seis órdenes de trabajo dentro del contrato VADR de lanzamientos dedicados y compartidos a Arrow Science and Technology, Blue Origin e Impulse Space, por unos 1.300 millones de dólares en conjunto. Las misiones probarán vehículos de transferencia orbital (OTV), navegación y comunicaciones en órbitas cislunares; incluirán el envío de la sonda CAPSTONE 02 y de los drones exploradores MoonFall. Algunas volarán en New Glenn, Terran R de Relativity Space y Falcon 9.

SpaceX, además, desplegará satélites de comunicaciones en espacio cislunar a bordo de Starship en 2028 como demostración. En superficie, Honeybee Robotics (filial de Blue Origin), Redwire y Yank Technologies suministrarán componentes de almacenamiento, generación y transferencia inalámbrica de energía para miniCAST, una pequeña torre de comunicaciones y energía solar. La NASA prevé una convocatoria para sistemas de energía integrados a principios de 2027.

Análisis: una arquitectura más comercial, con incógnitas

El responsable del programa, Carlos García-Galán, subrayó que en los ocho meses transcurridos desde el lanzamiento de la iniciativa se han consolidado varios esfuerzos dispersos en un único programa iterativo. El enfoque traslada a la industria buena parte del riesgo y del calendario: más misiones pequeñas, más proveedores y contratos marco en lugar de grandes programas cerrados.

Conviene matizar las cifras. Los 10.000 millones de CLPS 2 son un máximo contractual, no financiación asegurada, y el éxito dependerá de que los aterrizadores comerciales demuestren fiabilidad, algo que las primeras misiones CLPS solo han logrado de forma parcial. Blue Origin aparece en casi todos los bloques, aterrizaje, transporte, energía, lo que concentra capacidades en un mismo proveedor. ¿Será la base lunar el gran banco de pruebas de la economía cislunar o un calendario demasiado ambicioso para 2028?

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