Los aranceles obligan a las aerolíneas de Canadá a hacerle “ghosting” a EEUU y buscar un nuevo “affaire” con México

La reducción de vuelos no es una decisión menor para el país que preside Donald Trump. Estados con fuerte dependencia del visitante canadiense podrían sentir el impacto en hoteles, alquileres de vehículos y comercio minorista, entre otros sectores económicos.

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Durante años, el puente aéreo entre Canadá y Estados Unidos fue uno de los corredores más sólidos del hemisferio occidental. Rutas densas, viajeros corporativos constantes y una demanda turística estable convirtieron esa conexión en un pilar para las aerolíneas canadienses. Sin embargo, todo ha cambiado.

2026 ha marcado un antes y un ¿después? las cifras adelantan que no se trata de un simple ajuste estacional. De hecho, muestran una retirada progresiva hacia el sur donde otro socio está ganando protagonismo con rapidez: México.

El punto de inflexión se sitúa meses atrás tras la imposición de aranceles comerciales por parte de Washington, que tensaron la relación bilateral y coincidieron con un descenso notable del flujo de viajeros canadienses hacia territorio estadounidense.

Desde entonces, la reconfiguración de capacidad ha sido constante. Lo que empezó como una corrección prudente que muchos atisbaban a algo ocasional, parece ser que se ha convertido en una reasignación estructural de flotas. De varias.

Basta con fijarse en los horarios

Los datos del primer semestre de 2026 revelan que los vuelos entre Canadá y Estados Unidos operados por aerolíneas canadienses están cayendo un 6% interanual, pasando de 99.616 a 93.560 operaciones.

Detrás de este promedio hay movimientos más claros. WestJet, por ejemplo, ha recortado un 18% su oferta transfronteriza, eliminando casi 3.500 vuelos.

Air Transat protagoniza el ajuste más drástico con una caída del 43% y la retirada total del mercado estadounidense a partir de mayo. Incluso Air Canada redujo discretamente más de mil vuelos respecto al mismo periodo del año anterior.

No se trata de un colapso de vuelos entre ambos país, ya que el mercado sigue siendo cuantioso al respecto, pero sí evidencia una tendencia cada vez más clara. Si se observa únicamente el primer trimestre de 2026, la contracción roza el 9%, lo que apunta a una reducción aún mayor si la tendencia se mantiene durante el segundo trimestre.

México, el nuevo centro de gravedad

Mientras el tráfico hacia Estados Unidos pierde impulso, el crecimiento hacia México es todo lo contrario.

En el mismo periodo, las operaciones entre Canadá y México han aumentado un 46% interanual, pasando de 15.384 a 22.424 vuelos.

WestJet lidera la expansión con un incremento del 59% y más de 4.500 vuelos adicionales. Air Canada ha elevado su capacidad un 18%, Air Transat ha crecido también al doble dígito y Porter Airlines ha irrumpido con fuerza en el mercado.

Dicha expansión no se limita a abrir nuevas rutas. Muchas aerolíneas están aumentando frecuencias en corredores ya consolidados como Cancún, Ciudad de México o Puerto Vallarta, mientras incorporan nuevos enlaces desde hubs estratégicos como Calgary, Toronto, Montreal o Vancouver.

La nueva ruta anual entre Montreal y Guadalajara simboliza esa apuesta por relaciones más estables y menos dependientes del turismo estacional.

El discurso político acompaña también a toda esta «nueva realidad». Desde Ottawa se insiste en la diversificación comercial y en el fortalecimiento de lazos económicos con socios estratégicos más allá del eje tradicional norte-sur. En otras palabras: la conectividad aérea se presenta como herramienta de integración económica y no solo como canal vacacional.

Más que turismo, una reconfiguración estratégica

No solo los viajeros canadienses buscan playas más cálidas. La evolución responde también -y como es obvio- a variables macroeconómicas y geopolíticas.

El encarecimiento relativo de viajar a Estados Unidos, la depreciación de determinadas monedas y el impacto de políticas comerciales influyen en las decisiones de demanda. Las aerolíneas reaccionan donde perciben mejores rendimientos y mayor elasticidad positiva.

México ofrece un equilibrio cada vez más interesante para los canadienses entre turismo de ocio, conexiones comerciales y oportunidades de negocio en sectores como manufactura, energía y tecnología.

La creciente integración industrial en América del Norte, con cadenas de suministro cada vez más diversificadas, convierte al país en un socio atractivo para empresas canadienses.

El resultado es, por tanto, na reasignación de aviones hacia el sur. Es decir, no se trata de abandonar Estados Unidos, sino de reducir su exposición mientras que se fortalecen mercados alternativos.

Peligro económico para los estados más al norte de EEUU

La reducción de vuelos también tiene sus consecuencias económicas. Estados con fuerte dependencia del visitante canadiense van a resentirse: hoteles, alquileres de vehículos, comercio minorista… El viajero canadiense es tradicionalmente uno de los más valiosos por gasto medio y frecuencia de visitas a EEUU.

Si la contracción del 9% observada en el arranque del año se consolida, el recorte podría ampliarse con miles de vuelos menos respecto a ejercicios anteriores.

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