Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- La seguridad aérea es un pilar inquebrantable del sistema de transporte moderno. Por eso, declaraciones como la emitida recientemente por un controlador de tráfico aéreo del Aeropuerto Internacional Newark Liberty, que tildó la situación como “insegura” y recomendó no volar a Newark, no solo generan alarma, sino que exigen una revisión crítica del estado actual del sistema aéreo en Estados Unidos.
NEW REPORTING: Air traffic controllers at a facility responsible for Newark flights lost RADIO AND RADAR for an undisclosed time last Monday, causing *at least 5* ATCs to take trauma leave, a source familiar tells me.
— Pete Muntean (@petemuntean) May 5, 2025
It's the most clarity yet into 8 days of FAA delays at EWR. pic.twitter.com/9BA1osp8IM
Durante una entrevista con el periodista Tom Costello de NBC News, el controlador —empleado federal y especialista en seguridad aérea— emitió una advertencia sin precedentes: “No es seguro. No es una situación segura en este momento para el público que vuela… Eviten Newark a toda costa”. Estas palabras, directas y sin tapujos, no han pasado desapercibidas en el ecosistema aeronáutico, donde el silencio y la discreción suelen ser norma ante crisis operativas.
"No es seguro. No es una situación segura en este momento para el público que viaja", expresó un controlador de vuelo a Tom Costello de NBC News, sobre lo peligroso que se ha vuelto volar en el aeropuerto de Newark.
— Molusco (@Moluskein) May 5, 2025
Según la FAA, el 20% de los controladores de vuelo en dicho… pic.twitter.com/ApriqhbQjc
🔍 Newark, un aeropuerto en crisis operativa
El aeropuerto de Newark, el segundo más transitado del área metropolitana de Nueva York, gestionó más de 49 millones de pasajeros en 2024. Pero el volumen de tráfico no ha sido acompañado por los recursos humanos necesarios, lo que ha generado retrasos masivos y cancelaciones que llevan días afectando a miles de viajeros.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ha atribuido los problemas principalmente a una combinación de escasez de personal de control aéreo y a obras de infraestructura en las pistas. Sin embargo, la magnitud de la situación quedó reflejada en el comunicado de Scott Kirby, CEO de United Airlines, quien no dudó en asegurar que “el aeropuerto ya no puede manejar la carga programada de vuelos”.
LATEST: Air traffic controllers temporarily lost communication with aircraft flying in and out of Newark Liberty International Airport last week, an incident that has continued causing major delays at the travel hub. https://t.co/4KB6iC47OV
— NBC News (@NBCNews) May 5, 2025
Déficit estructural: la raíz del problema
La crítica no se limita al aeropuerto de Newark. Según la propia FAA, el organismo tenía un déficit de cerca de 2.000 controladores respecto a sus necesidades operativas ya en 2023. Esta brecha se ha mantenido, e incluso ampliado, ante un sistema de contratación lento y una alta tasa de abandono.
En Newark, se calcula que se ha perdido un 20% del personal controlador solo en las últimas semanas. Esto, sumado al estrés laboral, ha creado un entorno insostenible. Según Kirby, sin los controladores necesarios, las operaciones se convierten en un riesgo real, razón por la cual United Airlines ha cancelado 35 vuelos de ida y vuelta diarios para «proteger a los clientes».
“Estás empezando a ver grietas en el sistema”
El secretario de Transporte, Sean Duffy, también ha encendido las alarmas. En una conferencia de prensa, Duffy reconoció que el sistema de control aéreo estadounidense muestra signos de deterioro. “Estás empezando a ver grietas en el sistema. Es nuestro trabajo identificar los problemas antes de que ocurra un incidente del que nos arrepintamos”, declaró.
We’re seeing the cracks of age in our air traffic control system. That’s why we’re going to go from copper wires to fiber, add new terminals for controllers, and give them sensors on runways to see better.@USDOT is working with the best to get this revamp done in record time to… pic.twitter.com/Hu9tk7DdQU
— Secretary Sean Duffy (@SecDuffy) March 19, 2025
Entre las medidas urgentes, Duffy anunció bonificaciones de 5.000 dólares para nuevos controladores, una acción que subraya la urgencia de captar talento en un sector históricamente infradotado.
Problema arrastrado durante años
Este colapso no es nuevo. Ya en administraciones anteriores, la dotación de personal en la FAA fue objeto de fuertes recortes y controversias. Aunque los despidos en la era Trump no incluyeron a controladores, sí afectaron a personal clave de la agencia, debilitando su capacidad de planificación a medio plazo.
Las inversiones en tecnología, como los sistemas NextGen, han modernizado la gestión del espacio aéreo. Pero sin capital humano especializado, la tecnología no basta.
¿Qué se necesita para recuperar la seguridad en Newark?
La reconstrucción de la confianza en un aeropuerto clave como Newark pasa por tres pilares fundamentales:
- Reforzar urgentemente la plantilla de controladores, con incentivos y mejoras salariales reales.
- Coordinar obras de infraestructura sin que colapsen las operaciones.
- Recuperar la transparencia y la comunicación efectiva con aerolíneas y pasajeros.
No se trata solo de volver a la normalidad operativa. Lo que está en juego es la percepción de seguridad en uno de los nodos más importantes del tráfico aéreo del noreste estadounidense.
Control Meltdown Left Planes ‘Flying Blind’ at Major Airport
— @googeliart.bsky.social 🦋 (@GoogeliArt) May 5, 2025
TRAUMATIZED
Air traffic controllers lost contact with planes flying into Newark Liberty International Airport last week. A “fried piece of copper wire” may be to blame.
https://t.co/GNOm4s5WXl
Resulta sumamente preocupante que un profesional del control aéreo se vea obligado a hacer pública una advertencia de este calibre. Quienes trabajan en o cerca de las torres saben que tales declaraciones no se emiten a la ligera. Representan un grito de auxilio desde la primera línea de defensa de la seguridad aérea.
El caso Newark debería servir como punto de inflexión. No solo para solventar una crisis puntual, sino para replantear el modelo operativo de los aeropuertos en Estados Unidos, con el foco siempre en la seguridad y el servicio público.






