Un último abrazo a Hans Ephraimson-Abt

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Guadalajara, SP, 23 de octubre de 2013. El pasado 18 de octubre nos dejaba todo un caballero, y lo que es más importante aún, un gran hombre cuya vida en estos últimos 30 años ha estado dedicada a un único objetivo. Conocer toda la verdad sobre el accidente en el que fallecía su hija Alice (KAL007), y por extensión, llegar a la verdad última que se esconde tras cualquier accidente aéreo, allá donde se produzca, como probablemente único consuelo a los que la tragedia deja postrados y obligados a seguir viviendo en este gris lugar llamado mundo. Los hombres que como el bueno de Hans, sé que era bueno por sus obras y por su mirada a cámara, han emprendido titánicas luchas por los demás, hacen que la claridad triunfe sobre la grisácea existencia humana. Que el bien de vez en cuando se salga con la suya, y que su siembra a voleo que hoy cuando ya se ha ido florece en forma de cariñosas amistades, familiares o externas y enormes gratitudes de los que nos quedamos por aquí, haciendo lo que podemos desde nuestros puestos.

Ahora lo puedo contar a nuestros lectores. En la agenda de nuestra redacción la entrevista que soñábamos hacer, nuestra gran exclusiva, era poder compartir vivencias y sapiencias con el siempre joven de espíritu Hans Ephraimson. Para cualquiera con cierta curiosidad vital y periodística, alguien que tuvo que torear regímenes totalitarios a lo largo de su trayectoria vital, tanto el nazismo, como el del bloque soviético, es un objetivo indiscutible para transmitir lo que este protagonista ha vivido. Los astros se han alineado, y por lo que hemos conocido a Ephraimson-Abt es por su incansable lucha de 30 años por esclarecer la verdad y lograr un trato digno para las víctimas y familiares de los accidentes aéreos. El pasado 29 de septiembre en Montreal, su lucha, tuvo por fin una recompensa relativa-imposible recompensar su pérdida- con la promulgación del organismo internacional de la Aviación Civil, OACI, del Documento 998 que contempla la gran mayoría necesaria de cuestiones para al menos dar un trato justo y digno a los que se han visto afectados por un accidente aéreo. Este necesario paso, quedará definitivamente plasmado cuando sea incorporado al ANEXO 9 de la organización internacional. Es un motivo tremendo para la reflexión, comprobar como la resistencia de su corazón, apuró tan sólo quince días su aguante, entre ese triunfo histórico y dejar de latir. Es como si una vez cumplido su objetivo, su cuerpo dijera que ese era el límite de lo que sus 91 años de sístoles y diástoles pudieran aportar. Los ciclos de su músculo esencial se habían terminado. Pudimos afortundamente dedicarle un artículo de homenaje en aquellas fechas, presentándoselo a todos Vds.

Ahora tenemos la obligación como consuelo, de investigar su memoria, y finalmente poder componer el puzzle de una gran vida a través de los que le conocieron y trataron. El afecto mutuo que se profesaba con numerosas personas era evidente, y reconocido por todos aquellos que le trataron. Sólo pondré dos ejemplos de todos conocidos. D.Hersman, presidenta de la NTSB norteamericana, le profesaba un respeto casi idolátrico, pues sabía que cuando Ephraimson hablaba, lo hacía con la autoridad que da hacerlo en nombre de un bien común, de un bien supremo para todos, la seguridad aérea. Con la presidenta de la AVJK5022, P.Vera, concectó desde el primer momento nos consta. La razón es tan sencilla como la magnética atracción que se establece entre los seres humanos que dicen las verdades, y los que luchan por ellas sin descanso, sin tregua alguna… Estaban predestinados a entenderse, comprenderse y complementarse mutuamente, la ACVFG norteamericana, y la AVJK5022 se convirtieron en asociaciones "hermanas", y afortunadamente este gris mundo, tuvo el acierto de convertirse en algo más blanco y brillante, cuando coincidían en Montreal en esas interminables reuniones de OACI.


En esta histórica foto vemos a H.Ephraimson con el Documento de Política de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familiares en las manos rodeados de: (Sentados) Izquierda Pilar Vera, Dcha.Elena Baixeiras, AVJK5022, D.Hersman NTSB. (De pie de izda. a dcha).: N.Graham, D.Gral.NA OACI, P.Pettinaroli, Pte.Fund.8 Octtobre, H.Juanid, Chairman Air Blue Association Pakistán, Roberto Kobeh, Pte.OACI, M.Fontes, Aeropuerto Sao Paolo, Prof.Giemulla, amigo de Hans y prof. Univ.NY., Victor Aguado, Rep.España OACI y Pte.Grupo AVPTF que revisó Circular 285/Doc998 de Asistencia a las Víctimas y M.Costa, Técnico de la Secretaría Gral. OACI

Dice la religión judía, que practicaba Ephraimson pues su familia debió exiliarse de Alemania, que se persigue el “Monoteísmo ético”, con su religión. Es uno de sus principios. Las mortajas fúnebres blancas de esta religión, simbolizan la igualdad absoluta entre todos los seres humanos cuando parten. Hans Ephraimson equiparaba también ya en la tierra a todos los seres humanos cuando se ven golpeados por una tragedia aérea. Fue capaz de trascender, como sólo lo hacen los grandes hombres, su propia tragedia, su pérdida de Alice, y universalizar su lucha en pro de todos los demás que han sufrido o sufrirán en el futuro por un desastre aéreo. La gran enseñanza de Hans Ephraimson es una enseñanza moral, y ética, que alcanza empatizar con uno de los hechos más dolorosos de nuestra existencia, la marcha del ser querido. Si a esto añadimos el que siempre parece que puede evitarse el accidente aéreo, vemos que la empatía llega a ampliar el objetivo, e intentar doblegar todas aquellas causas-siempre en plural- que amenazan a dicha seguridad o “safety”.

Hans Ephraimson ya está en algún buen lugar. En algún lugar, siempre, también, en nuestros corazones. Algún día le entrevistaremos allá. DEP.


Si quiere dejar sus condolencias o mensaje de pésame lo puede hacer en el MEMORIAL HANS EPHRAIMSON

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