
Sólo el Consejo de Ministros está facultado para hacer públicas en determinadas condiciones alguna o todas las conclusiones y/o recomendaciones del Informe Final.
El avión se construye por parte de un consorcio de varios países, financiado en parte por los ministerios de Defensa, y supeditado por tanto a los criterios de la Defensa. Por este motivo es por el que finalmente se decidió que fuera la CITAAM. Como mayor garantía de confidencialidad de los datos y conclusiones que se extraigan de esa investigación. Aunque ayer, por ejemplo la publicación alemana Handelsblatt, rompía esa confidencialidad y comenzaba a señalar como una de las causas de dicho accidente el ensamblaje o acoplamiento del software que controla las células motrices, en Sevilla, como un elemento importante para la materialización de ese accidente. Las declaraciones al medio alemán las hacía el Jefe de Estrategia de Airbus S&D Marwan Lahoud basándose en los datos extraídos del FDR de la aeronave. Por otra parte el CEO Tom Enders, según el rotativo alemán, habría criticado la Instrucción del Juez español, que ha decretado el secreto sumarial. Es decir, según el rotativo Handeslatt, es el fabricante el que ha revelado datos de la investigación, señalado a la calidad en la FAL de Sevilla, y disipado las dudas sobre el diseño del A400M, o sobre el propio software que controla los motores diseño alemán y francés. Lahoud dijo que «esto no es un glorioso capítulo para la empresa…», como tampoco evidentemente en este punto ha sido la forma de revelar algo que se había pretendido garantizar en su confidencialidad, al menos hasta el final de la investigación por parte de la decisión de que investigara la CITAAM militar española. ¿Se imaginan una interferencia de este calibre sobre la autoridad de investigación francesa o alemana, y sobre su instrucción judicial? La gran preocupación de Airbus por ejemplo sería un fallo en los cambios constructivos y de diseño de sus células motrices, que ya han supuesto importantes retrasos en el desarrollo del A400M, e incumplimientos en los plazos de entrega.
Con razón las autoridades españolas deben sentirse ante semejante ingerencia más que molestas. Más aún viendo que esta interferencia tiene más un sentido económico -bajada en la Bolsa de las cotizaciones de Airbus, aunque moderadas- que propiamente técnico.
Otro punto de incertidumbre es que al ser de caracter reservado, y efectivamente preservarse la investigación en curso, aunque como de costumbre las conversaciones en cabina de nuevo se filtraran, resulta de difícil contraste editorial poder saber con certeza cúal es es curso real de la investigación, pero sobre todo, con qué garantías finales se va a llevar a cabo, pienso fundamentalmente en las familias, cuando es el criterio exclusivamente economicista el que hace que se viole la confidencialidad decretada tanto por el Juez, como la obligada por la propia naturaleza de la CITAAM militar.






