
Como de todas las cosas de esta vida, tambien podemos aprender algo en esta ocasión. Por ejemplo que algunos de los pasajeros entrevistados aún se muestran confiados en la supervisión de la compañía por parte de las autoridades españolas. Esto es lo normal. Tener confianza en un sistema efectivo que controla todo esto. No es el problema del pasajero, él paga sus impuestos para que dicho sistema sea efectivo y eficiente. Ni que decir tiene que si trascendiera el nivel de supervisión e inspección de nuestro sistema tambien, estaríamos en un camino mejor del emprendido hasta ahora. Pero no veo yo a Aida por los pasillos de la AESA preguntando a sus moradores sobre estas cuestiones. O ¿porqué no?… quizás al final no fuera contraproducente, aunque sí algo avergonzante. Sobre todo para nuestros administradores aeronáuticos, y en cierta medida, para nuestros demasiado mudos profesionales del sector en ocasiones. Reflexión toca.






