Ryanair lo ha vuelto a hacer. Tiene una capacidad única para tensar la cuerda con los gestores aeroportuarios sin que su posición dominante en España se resienta.
La aerolínea irlandesa anunció recortes de capacidad en varios aeropuertos regionales alegando el elevado nivel de tasas, llegó a insinuar salidas estratégicas y, sin embargo, cerró 2025 con 66,8 millones de pasajeros transportados en la red de Aena.
La cifra supone un crecimiento del 4,1% respecto al año anterior y consolida su liderazgo en el mercado español.
El volumen total de pasajeros que pasaron por los aeropuertos gestionados por Aena alcanzó los 321,6 millones en 2025, contabilizando salidas y llegadas.
En ese contexto, Ryanair concentró el 21,4% del tráfico, muy por delante de su competidor más cercano, Vueling, al que superó en más de 19,2 millones de viajeros.
Lejos de perder cuota, la compañía ha reforzado su hegemonía en un año marcado por ajustes de capacidad y tensiones públicas con el gestor aeroportuario.
Recortes selectivos y redistribución estratégica
Ojo, la clave está en cómo se han ejecutado los recortes. Ryanair anunció una reducción de 1,8 millones de plazas en aeropuertos regionales durante 2025 como respuesta a lo que considera una política tarifaria poco favorable.
Sin embargo, ese ajuste no supuso una contracción equivalente en su oferta total en España. La compañía reorientó parte de esa capacidad hacia grandes hubs y destinos turísticos de alta demanda.
Para la temporada de verano de 2025 incrementó en 1,5 millones las plazas en aeropuertos como Madrid, Barcelona, Alicante y Málaga, mientras reducía alrededor de 800.000 asientos en instalaciones secundarias.
Posteriormente comunicó un recorte adicional de un millón de plazas en aeropuertos regionales durante el invierno, acompañado de un ligero crecimiento en enclaves turísticos.
En el siguiente ajuste volvió a repetir el patrón: más de un millón de asientos menos en aeródromos secundarios y un refuerzo significativo en Madrid, Málaga y Palma de Mallorca de cara al verano de 2026.
En conjunto, los recortes anunciados entre 2025 y 2026 rondan los tres millones de plazas en determinadas bases regionales. No obstante, la redistribución hacia grandes aeropuertos ha amortiguado el impacto sobre el tráfico total.
El resultado es una concentración mayor de operaciones en mercados con alta rentabilidad y elevada ocupación, lo que permite sostener el crecimiento global de pasajeros pese a las reducciones puntuales.
Amenazas de salida y efectos reales
La estrategia de comunicación de Ryanair es de sobra conocida: advertencias explícitas sobre posibles abandonos de aeropuertos si no se revisan las tasas.
En la práctica, la compañía ha reducido o eliminado operaciones en ciudades como Valladolid, Jerez, Vigo, Tenerife Norte y Asturias. Estas decisiones afectan de forma directa a la conectividad regional.
Sin embargo, desde el punto de vista macro, la aerolínea no ha reducido su presencia en el país, sino que la ha concentrado.
La pérdida de rutas en determinadas provincias se compensa con un refuerzo en aeropuertos con mayor capacidad de absorción de demanda internacional y vacacional. Madrid-Barajas, Málaga-Costa del Sol y Palma de Mallorca figuran entre los principales beneficiados de esta reconfiguración.
Este movimiento coincide con el plan de inversiones de Aena, que prevé destinar 12.888 millones de euros a la ampliación y modernización de los grandes aeropuertos españoles.
La concentración de tráfico en estos nodos estratégicos encaja con la lógica de maximizar rendimiento en infraestructuras con mayor volumen y conectividad global.
El crecimiento de ese 4,1% en pasajeros es una muestra de que la aerolínea ha sabido proteger su cuota de mercado. Y es que, mantener más de una quinta parte del mercado español, es sinónimo de reforzar su poder de negociación frente a gestores y administraciones.






