Sentarse junto a un hijo pequeño durante un vuelo podría estar generando un coste adicional que ahora examinan las autoridades británicas. La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido ha puesto bajo la lupa a Ryanair por la tarifa que aplica a algunas familias para garantizar que los padres y los hijos viajen juntos.
Dicho organismo ha iniciado una investigación para determinar si el sistema utilizado por la compañía cumple con la normativa de protección al consumidor y si puede generar una situación desfavorable para las familias que viajan con menores.
Qué está investigando exactamente el regulador británico
El organismo quiere examinar el denominado sistema de «asiento familiar obligatorio», una fórmula que Ryanair aplica a los pasajeros que vuelan con niños de entre 2 y 11 años.
A través de este procedimiento, al menos uno de los adultos que acompaña al menor debe seleccionar un asiento específico durante el proceso de reserva para garantizar que ambos viajen juntos. Esa elección supone el pago de una tarifa adicional que suele situarse alrededor de las ocho libras por trayecto.
En la práctica, esto implica que una familia puede tener que asumir un gasto extra tanto en el vuelo de ida como en el de regreso, incrementando el importe total del viaje.
Una práctica poco habitual entre las grandes aerolíneas
Uno de los aspectos que más interés ha despertado entre los investigadores es que esta política parece diferenciarse de la utilizada por otras compañías presentes en el mercado británico.
Según las primeras evaluaciones realizadas por la CMA, Ryanair sería actualmente la única gran aerolínea que exige el pago de un asiento concreto para garantizar que un menor viaje junto a uno de sus progenitores.
Otras compañías aéreas suelen recurrir a mecanismos distintos. Algunas asignan automáticamente asientos contiguos a las familias durante el proceso de reserva, mientras que otras permiten realizar esa selección sin aplicar un cargo adicional.
Esta diferencia es precisamente uno de los elementos que las autoridades quieren estudiar para determinar si existe una posible desventaja para los consumidores.
La transparencia en los precios también está bajo examen
La investigación no se limita únicamente a la existencia del cargo. El regulador británico también analizará la forma en que la compañía comunica ese importe durante la compra de los billetes.
La preocupación de la CMA se centra en comprobar si los viajeros conocen claramente desde el inicio cuánto deberán pagar o si el suplemento aparece en fases posteriores del proceso de reserva.
Se trata de una cuestión especialmente relevante en el sector aéreo, donde los precios iniciales pueden incrementarse con distintos servicios opcionales como equipaje, embarque prioritario o selección de asiento.
Las autoridades consideran que los consumidores deben disponer de información clara y suficiente antes de tomar una decisión de compra para evitar sorpresas cuando llegan a la fase final del pago.
El impacto económico para las familias
Las vacaciones familiares suelen representar uno de los mayores desembolsos del año para muchos hogares. Por ello, cualquier suplemento añadido durante la reserva puede alterar significativamente el presupuesto previsto.
La directora sénior de protección al consumidor de la CMA, Hayley Fletcher, ha recordado que numerosas familias realizan un importante esfuerzo económico para poder viajar durante los periodos vacacionales y que los cargos adicionales pueden incrementar rápidamente el precio final de los billetes.
Este tipo de prácticas han cobrado una especial relevancia en los últimos años debido al crecimiento de las aerolíneas de bajo coste, cuyo modelo de negocio se basa en ofrecer tarifas iniciales reducidas y cobrar determinados servicios por separado.
Ryanair y el futuro de la investigación
Por el momento, el procedimiento se encuentra en una fase preliminar. La Autoridad de Competencia y Mercados recopilará información adicional y analizará la normativa aplicable antes de adoptar cualquier decisión.
El objetivo será determinar si el sistema utilizado por Ryanair se ajusta plenamente a las obligaciones de protección al consumidor vigentes en Reino Unido y si la información facilitada durante la reserva resulta suficientemente clara para los pasajeros.






