¿Amenaza la deuda de las CC.AA. la safety ante la campaña de incendios?

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Guadalajara, SP, 9 de junio de 2013.- Comparecía el pasado día 6, jueves, Dámaso Castejón, Secretario General de AECA-Helicópteros, para informar acerca del horizonte que aprecian los operadores ante la campaña de incendios 2013. Una de sus declaraciones recogidas por EFE, tras una primera lectura, nos sobrecogía. Decía Castejón que "Esa inversión en seguridad aérea tiene que tener un retorno, dependemos de esa facturación". Y en declaraciones a FLYNEWS, en su número 29, del mes de febrero, "No se puede dar seguridad sin ingresos". Estas dos frases sugieren otra que un experimentado comandante de helicópteros nos decía al ser preguntado por lo que le sugerían las dos anteriores: "Directamente, ante eso yo diría, si la seguridad no está garantizada al máximo, simplemente no se opera. Eso de que como se trata de un servicio esencial…, encierra en sí mismo una trampa dialéctica mortal".

Aunque aparentemente las declaraciones del máximo responsable de AECA-Helicópteros, encierren algo objetivamente cierto, como es que la situación con una deuda acomulada de las Comunidades Autónomas, cercana a los 70 millones de euros, sea bastante insostenible. Vincular la morosidad regional a la seguridad, encierra una profunda falta de cultura de la propia seguridad. Este axioma, si no se cobra no se puede dar seguridad, directamente acierta en la diana de la cultura que debe regir todas las operaciones de aeronaves. El principio inexcusable es que si no hay seguridad, simplemente no se opera. Sea por la razón que fuera.

Esta campaña comienza con ocho aeronaves menos, pero además la operatividad de éstos se verá reducida entorno al 10-15%. Una curiosa forma de abaratar. Las comunidades han contratado menos horas de vuelo, indicaba Castejón, y además los medios aéreos disponibles lo estarán durante menos tiempo. Excepto Galicia y Castilla-La Mancha, todas las demás comunidades mantendrán los medios de la pasada campaña.

Los 4 Canadair 215 que ya no operan desde Matacán (Salamanca), pero continúan los 10 Kamov. La falta de continuidad de un año a otro, dependiendo de la arbitrariedad de las comunidades con competencias en incendios, tambien es un factor que hace más complicada la adecuada planificación de los recursos necesarios para los operadores, así como la inversión necesaria en formación, refresco, etc… La estacionalidad siempre ha sido uno de los factores que dificultan la mejora de la cuenta de resultados de los operadores, y el retorno de las inversiones realizadas en máquinas y/o personal. De esto no cabe duda.

Castejón criticaba al ministro Cañete por adquirir por 28 millones de euros un Canadair, en lugar de mantener un oprativo de más de cinco aeronaves durante cuatro o cinco años. Aquí, muy probablemente, la crítica de Castejón, está más que fundada, dado que los operadores sí saben hacer las cuentas de la operación, afilando el lápiz, con mucha mayor precisión que los políticos. De ésto no cabe duda. Esto no es saber el precio del café en el Congreso.

Los recortes, precisamente en Galicia, "son díficiles de comprender", opinaba Castejón. Este incidía en que los 70 millones de deuda regional a los operadores, "dificultan" las tareas de mantenimiento y formación. En este sentido, se estaría afectando directamente a la seguridad, lo que con los índices históricos de siniestralidad en España, es como para hacer una reflexión en produndidad. Pero eso no excusa nada. Si por motivos económicos no se puede garantizar al máximo, los niveles máximos de seguridad, bajando la guardia en el mantenimiento, formación, etc… desde el punto de vista de la "just culture", simplemente no se debería operar ni un minuto. Y esto es lo que la administración morosa debería comprender, pues en algún momento se puede llegar a un punto de no retorno que haga inviable la operación.

Si a esto añadimos la histórica y defectuosa supervisión de la autoridad aeronáutica, entonces el cóctel explosivo estaría servido. Si AESA hiciera su trabajo inspector como debe ser, no existiría por otra parte problema alguno, pues se estaría garantizando la seguridad de la operación. Pero la limitada capacidad de la Agencia, según sus responsables aluden continuamente, o su incapacidad real para acometer su función, hacen que a este puzzle le sigan faltando piezas.

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