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mayo, lunes 27, 2024

Aprender a volar, exige muchas horas de suelo

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Claudia Castaño, Sp.- Volar es eso que pocos consiguen. Tiene pompa, tiene clase, altura, es muy fácil enamorarse del hecho de volar desafiando las leyes de la gravedad, consiguiendo objetivos que otros decían imposibles, probando la libertad. El hecho de volar, es fácilmente ‘poetizable’, para cualquiera que tenga un poco de maña en la materia de la escritura.

De hecho, el título del presente artículo se toma prestado de un verso del poeta Antón Carreño. Pero más allá de la poesía, volar necesita de algo mucho más terrenal para poder llevarse a cabo: la aviación.

No es casualidad la cantidad de artículos que versan sobre las incontables lecciones empresariales y vitales que se pueden sacar del mundo de la aviación. Al fin y al cabo, es un sector que, a diario, pone a volar a 11,9 millones de personas en el mundo a nueve mil pies de altura como mínimo. Y lo hace poniendo a trabajar en común a personas de 195 países distintos, con sus diferentes idiomas, culturas y pareceres, consiguiendo que salga bien.

La aviación es el sistema que hace que estos agentes colaboren y funcionen con éxito cada día. El sector enfrenta a diario adversidades significativas que trascienden a una sola empresa, por lo que trabajar en equipo es ineludible. Pese a que el pasajero de a pie solo vea a la compañía aérea, en torno a ella actúan innumerables empresas: de mantenimiento, handling, agencias de carga, servicios aduaneros, organismos gubernamentales, agencias de viajes, brókeres y un largo etc. de intermediarios necesarios, coordinados entre ellos casi como un reloj suizo, haciendo equipo… afinando la maquinaria. Se sientan, se entienden, colaboran y sacan el sistema adelante.

La única forma de garantizar la viabilidad y seguridad de una operación, es con agentes especialistas en cosas muy concretas. Cada cual juega su papel y todos son necesarios, así lo demuestran cada día. Es este modus operandi el que hace a la aviación admirable para otros sectores. El resultado es un avión despegando, consiguiendo volar, por fin, gracias a un equipo de técnicos especialistas, 100% cualificados para todos y cada uno de sus puestos.

«La aviación es el sistema que hace que estos agentes colaboren y funcionen con éxito cada día… Se sientan, se entienden, colaboran y sacan el sistema adelante»

Los aviones, al igual que cualquier proyecto, se hacen despegar desde el suelo. Volar es el objetivo, la aviación es la técnica y la técnica, la crean los especialistas con muchas horas de dedicación. Gracias a esto, todos descubrimos nuevos horizontes, podemos huir y volver a casa siempre que queramos, disponemos de recursos de cualquier esquina del
mundo y nos empapamos de otras culturas. Pensar que los sueños y los objetivos se trabajan y se perfeccionan, no que son cuestión de que la suerte se cruce en tu camino y te unja con su gracia, es un consuelo para cualquier persona ambiciosa y a la que le guste la mejora constante.

Ojalá poder exigirle esto a la política actual. Un conjunto de especialistas totalmente formados en cada una de sus competencias, haciendo funcionar cada día a todos los países con mejoras constantes, por la libertad de todas las personas. Ojalá.

¿Cómo se llega a crear un sistema así?

Es una cuestión de especialización y pasión, y de llegar a muchos acuerdos aplicables y extensibles para todos. Se nos olvida pensar que la libertad se alcanza a base de disciplina, porque parecen antagonistas a priori. Pero el secreto es que dominar el cielo requiere tener los pies en la tierra. Técnica y norma para poder volar. Es práctica y perfeccionamiento incansable, es aprender de cada pequeño error para mejorar constantemente, es la resiliencia para no rendirse porque el objetivo merece demasiado la pena, es mucha pasión, atención al detalle y muchas ganas de esforzarse. Susurra silencioso el silbido de sus alas, mientras surca los cielos, siguiendo sueños, secundado, sin duda, por un sinfín de soñadores custodiándolo desde el suelo. En esa aliteración reside el secreto: aprender a volar, exige muchas horas y personas, de suelo.

Dedicado a todo el equipo técnico de Privilege Style, por saber cómo hacer posible lo imposible y trasladar su conocimiento.

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